Continuación del artículo Aprende a poner a punto tu guitarra eléctrica’ de la banda de San Sebastián: Liverpull, colaboradores del blog de Hitsbook en la categoría musical.

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Hoy continuaremos con la puesta a punto de nuestra guitarra eléctrica. En nuestro anterior artículo dejamos la guitarra con sus cuerdas nuevas instaladas y afinadas y la altura de las mismas en la posición que más se adapta a nuestros gustos, dentro de unos parámetros que podemos considerar óptimos. Ahora nos toca comprobar si su octavación es correcta y, si no lo es, corregirla.

Vamos a necesitar para ello un afinador electrónico. Cuanto más preciso sea, mejor. Lo primero que haremos es, mediante el afinador, comprobar que cada una de las cuerdas está afinada y que, al pulsar la misma en el traste 12 (la octava) la afinación de la nota emitida es correcta. En realidad deberíamos hacerlo comprobando el armónico en el traste 12, pero dependiendo de la calidad del afinador que tengamos, puede que no lo detecte, especialmente si se trata de uno de los afinadores por vibración, tan de moda últimamente.

Si comprobamos que la octavación es correcta en cada una de las cuerdas, habrá acabado nuestro trabajo. Si te sucede eso, corre a la administración de lotería más cercana, comprueba cuál es la apuesta que más bote tiene y gástate unos €, porque es tu día de suerte. Si la afinación no es correcta, nos pueden pasar dos cosas: que la octava esté más alta que la nota que emite la cuerda al aire y, obviamente, el caso contrario, es decir, que está más baja.

Si está más alta, lo que hay que hacer es “acercar” el traste12 ala cejuela (traste “0”) de la guitarra, es decir, “bajar” el traste 12. Por supuesto, como esto no es posible, lo que hacemos es aumentar la longitud de la cuerda alejando del mástil el punto de apoyo de ésta en el puente. En el caso contrario, es decir, si está más baja, lo que tenemos que hacer es “alejar” el traste 12 de la cejuela o, lo que es lo mismo, disminuir la longitud de la cuerda, acercando al mástil el punto de apoyo de la cuerda en el puente.

En el caso de los puentes Gibson y Fender, dicha modificación de la longitud de la cuerda se hace mediante los tornillos paralelos al puente que cada punto de apoyo de cuerda tiene. Ten mucho cuidado a la hora de manipular estos tornillos, ya que un giro de pocos grados tiene mucho efecto, primero, en la tensión de la cuerda y, segundo, en la octavación de la guitarra. Queremos decir que al alejar del mástil el punto de apoyo de la cuerda para aumenta la longitud de la cuerda (si “bajas” la octava) la cuerda se tensa y, si te pasas, corres el riesgo de romperla por lo que te aconsejamos, en este caso, que destenses un poco la cuerda antes de manipular los tornillos. Recuerda: ¡siempre con mucho cuidado!

En un puente tipo Fender los tornillos paralelos a las cuerdas son los que nos permiten regular la distancia del punto de apoyo de las mismas con respecto al “traste0”.

Los puentes tipo Gibson nos permiten colocar los puntos de apoyo de la cuerda en dos posiciones: con la cuña a un lado o al otro. Mediante estos tornillos se regula la posición del punto de apoyo de la cuerda con respecto al “traste0”, de forma que podemos ajustar la posición del traste 12 (octava).

También queremos hacerte notar que en el momento en el que manipules los tornillos de octavado de la guitarra, al variar la longitud de la cuerda y, en consecuencia, variar también la afinación, antes de comprobar si está octavada, deberás afinar la cuerda al aire nuevamente.

En el caso de los puentes Gibson, se nos permite colocar los puntos de apoyo en dos posiciones, con la cuña mirando hacia el mástil o en dirección contraria, de forma que podemos ganar unos milímetros que pueden ser decisivos para conseguir una correcta octavación del instrumento.

Si aún y todo, te sigue faltando un poco para dejarla perfecta, puedes jugar con la altura de la cuerda teniendo en cuenta que si la elevas aumentas la longitud de la misma, es decir, bajas el tono de la octava, y si la haces descender, por el contrario, disminuyes la longitud con lo que el tono de la octava sube con respecto a la nota al aire de la cuerda en cuestión.

Como consejo final, te recomendamos que, antes de ponerte manos a la obra con el octavado de la guitarra, le des un par de vueltas a lo que te hemos contado con objeto de ver claro en tu cabeza cuál es el efecto de cada una de las acciones descritas (acercar, alejar, subir, bajar, etc., las cuerdas…).

De cualquier forma, todo esto, que en palabras parece muy complicado, en realidad es un proceso bastante sencillo y mecánico a nada que adquieras un poco de experiencia. ¡Ánimo y suerte!