Artículo de Fernando Baudet, colaborador deportivo del blog de Hitsbook.

Me los estoy viendo venir. Las redes sociales son tan democráticas que dejan expresarse a todo el  mundo, incluso a los tontos. A quienes se creen adalides de la igualdad, la democracia real y del auténtico bienestar por llevar una rasta, por sentarse en una plaza o por ponerse una careta tras la que poder decir ‘Este no es el camino, acabemos con todo’. Me los veo venir.

La Eurocopa está a la vuelta de la esquina y mi ‘timeline’ se echa a temblar. Ya me los imagino. En su cueva, frotándose las manos, ideando ingeniosos comentarios, algunos ya los tendrán hasta programados; montando vídeos de la hecatombe política y económica que atraviesa el país con imágenes de las alegrías y alborozos que unieron al país en 2008 y 2010. Algunos ya se han estrenado, ‘rajando’ del anuncio que una conocida marca de refresco le ha dedicado a La Roja con motivo del torneo para el que ya faltan horas.

Horas para dedicar un par al día a no pensar en la hipoteca que nos asfixia; en el trabajo que no encontramos; en una prima, que no sabemos de quién es, pero que no para de subir; o en un mísero sueldo que apenas nos permite lo justo para darnos una alegría cada varios meses. Parece que algunos, nuestros ‘salvadores’, los que se indignan en la vía pública y vía twitter, no olvidan ni por un segundo. Indignados de igual manera por la indemnización a un banquero que por la posible prima a los jugadores de la selección, en caso de victoria final. ¿Qué tendrá que ver, me pregunto yo?

Ellos, empeñados en mezclar churras con merinas, afilan sus colmillos para avergonzarse de su país cuando salta a las calles por un gol de Torres y más aún cuando pasa indiferente por una plaza llena de buenas intenciones que acaban convertidas en humo. Preparan su comentario más mordaz contra una sociedad que según ellos debería tener prohibido salir a la calle cuando por fin tiene un motivo para celebrar algo. Y ahí siguen, alimentando día tras día el odio en sus entrañas hacia un país que, por lo visto tendría que haber paralizado toda actividad no relacionada con el rescate de un país y un sistema que se van a pique.

Afortunadamente,  las redes sociales son tan democráticas que dejan expresarse a todo el mundo, incluso a los tontos como yo. Y este tonto, que se ha currado estar en Polonia el día 14, va a gritar bien fuerte y bien alto cada ocasión, cada parada, cada gol y el triunfo en la final, si es que llega. Ya me indigno lo suficiente, y me seguiré indignando en el futuro cada día, me temo, pero la Eurocopa no es el momento.

Así que adelante, indignaos. Clamad contra Bankia, contra Rajoy o contra Zapatero durante la Eurocopa. Agarraos fuerte a la bandera de vuestro sinsentido que yo, y muchos más, cogeremos la bufanda en pleno julio no para daros con ella, si no para agitarla al viento para celebrar que, por lo menos en esto, seguimos siendo los mejores.