“Mierda, no puedo dormir”. Nos decimos desde nuestra cama, con los ojos abiertos como platos, y pensando en que dentro de 6 horas tenemos que estar en pie para comenzar nuestra jornada laboral. Algunas noches son largas. Demasiado. Y lejos de sentirnos solos, recibimos la visita de nuestros insistentes y pegajosos pensamientos, que de repente cobran toda la fuerza y el sentido que la cotidianidad les arrebató durante el día. ¿Resultado? No pegamos ojos en toda la noche.

“Voy a suspender el examen” “Mañana tengo que buscar trabajo” “Mi jefe es un cretino” “¿Qué habrá querido decir cuando me guiñó el ojo?”… son algunos ejemplos de preocupaciones que surgen durante la noche y no nos dejan dormir, especialmente cuando estamos atravesando un periodo de estrés.

Esta semana en Histbook, te enseño 3 sencillos pasos para engañar a nuestros pensamientos, y conseguir dormirnos sin que nos fastidien la noche. ¡No te lo pierdas!:

1- Identifica los pensamientos: el primer paso para decirle adiós a tus pensamientos y preocupaciones, es detectarlos cuando aparezcan. Esto no es tan fácil como parece, ya que a veces caemos en una rutina de intranquilidad mental, que nos impide ser conscientes de que los pensamientos se agolpan en nuestra mente, como si se trataran de pelotas de tenis sin control. Sencillamente nos hemos acostumbrado a ellos, aunque nos golpeen y generen malestar. Observa e identifica tus propias “pelotas mentales”. Para que te resulte más fácil al principio, prueba a decir los pensamientos en voz alta, así serás más consciente de ellos.

2- Frena los pensamientos: cuando no podemos dormir, es frecuente quedarnos en la cama dándole vueltas al mismo tema, entrando en un círculo vicioso que nos hace estar cada vez más despiertos y activos. Para que esto no ocurra, rompe la cadena y haz algo suficientemente intenso como para frenar tus pensamientos. Por ejemplo: sal de la cama, y da algunas vueltas por tu dormitorio durante unos 25-30 segundos. De esta forma, estarás deteniendo la cadena de pensamientos momentáneamente.

3- Sustituye a los pensamientos: para evitar que aparezcan de nuevo, realiza una actividad para rellenar tu mente y centrar tu atención. Por ejemplo: haz un sudoku, recita un poema,  o realiza un ejercicio de relajación. Uno que te puede resultar muy útil consiste en imaginar una manzana en su globalidad, visualizando primero su color, luego su tacto, su sabor, etc. Como nuestra mente no puede pensar en dos cosas a la vez, estas tareas impedirán que tus “pelotas mentales” entren de nuevo en tu cabeza. El resultado es una mente relajada, centrada en el presente y preparada para descansar. Ahora sí, ¡puedes irte a la cama!

Bueno chic@s, esto es todo por hoy, si te ha gustado el post, ¡levanta tu pulgar para que lo sepa! Y si te ha aburrido, utilízalo para tus noches de insomnio ¡Dulces sueños!