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Para inaugurar nuestra sección de humor  contamos con un talento de los monólogos, nueva incorporación del blog de Hitsbook que a base de sátira e ironía destripará nuestra sociedad. ¿Queréis conocerlo?

Me llamo Oscar Vélez, soy fracasado profesional e irónico practicante. Con 35 años, soltero, coche de segunda mano, viviendo de alquiler y gracias, incapaz de mantener una relación sentimental más de dos semanas y administrativo 40 horas semanales por 900 euros, solamente tenía dos caminos: el alcohol o el humor. Como soy de estómago delicado, ni siquiera he podido elegir.

Mi infancia fue muy feliz. Hijo único, el primer sobrino y nieto, todas las atenciones de mi familia recayeron sobre mí, al igual que todos mis caprichos eran satisfechos. La única parte negativa de esta situación, es que la mayoría del tiempo de juego estás solo, que visto como se transforman algunos niños en adultos, casi mejor, pero también tiene algunos efectos secundarios. Antes o después acabas por escuchar voces en habitaciones vacías y hablando con personas que nadie más ve. Antes a esto se le llamaba “tener imaginación”, hoy en día “esquizofrenia paranoide” y acabas ingresado en un psiquiátrico. La gente es muy exagerada.

Pero llegaba mi gran momento vital, me quedaba un año para ser mayor de edad. Bienvenidas discotecas, carnet de conducir, descapotable y universidad privada, el paraíso estaba al alcance de mi mano. Entonces nació mi hermano, en agosto, para empezar arrebatándome las vacaciones que tanto me merecía. Todos mis sueños se esfumaron, carnet sí, pero nada de descapotable, el coche de mi abuelo (que gran servicio rindió aquel Opel Corsa), la matrícula para San Pablo CEU se fue en pañales y potitos y yo a la Complutense (este es el auténtico motivo y no mis visitas frecuentes a la cafetería, de mi actual destino laboral haciendo fotocopias y escaneando documentos).

En esas circunstancias, un adolescente reservado, con poca facilidad para entablar una conversación con mujeres (gracias colegio religioso de pago), se recluye en su casa, convirtiéndose en un especialista en Historia del Fútbol mundial, Dinosaurios o Cine Expresionista Alemán. La gente popular nunca se ha interesado por el cine social y profundo de F.W. Murnau, así que te ponen la etiqueta de “friki”, te señalan con el dedo y se ríen.

De repente un día, descubres que eres especial, tienes un don, un superpoder, el ingenio irónico. Como cualquier poder conlleva una gran responsabilidad, debes decidir si utilizar ese poder en beneficio de la humanidad, llevar una sonrisa a los demás y hacer su vida más feliz, o enfocar ese poder en todo el rencor acumulado por esa sociedad que te ha humillado, para vengarte de todos ellos con tu lengua viperina, ácida y corrosiva, convirtiendo su vida en un infierno.

No tuve dudas, por eso estoy aquí, dispuesto a cobrarme todas las afrentas sufridas. Pensar en voz alta y hablar de todo lo que no me guste, con estilo y una prosa depurada, al nivel de mi impresionante cultura.