Siempre se ha dicho, se trata de uno de los directores más innovadores de todos los tiempos, además de uno de los cineastas más influyentes. Aunque su campo de trabajo abarcó guiones, fotografía, producción y dirección.

Entre sus trece películas se encuentran títulos muy conocidos cómo La naranja mecánica; 2001, Odisea en el espacio , La chaqueta metálica o El resplandor (Película que ostenta el primer puesto cómo peor doblaje al castellano de la historia).

Su estilo se caracterizó por varios motivos, en primer lugar el carácter icónico y simbólico que envolvía cada escena, en segundo lugar por sus efectos especiales, siempre por delante de su generación, y en tercer lugar, y el más destacado, la composición. Kubrick tiene sus admiradores (muchos) y detractores (muy pocos), pero si hay algo en lo que realmente el criterio es uniforme es en el hecho de Kubrick era un auténtico maestro de la composición. Cada plano se cuidaba al milímetro, con mente de fotógrafo, haciendo de sus películas una sucesión de instantes precisos.

Su obsesión por la simetría de cada encuadre era enfermiza, saltándose la regla compositiva de los 3 tercios que determina, además de los puntos de enfoque clave para captar la atención en una composición armónica, que el horizonte ha de situarse en 1/3 para destacar el cielo, o en 2/3 para destacar la tierra. Él trazaba el horizonte en la mitad de la pantalla, de manera recurrente y constante, en cientos de imágenes, planos y escenas.  Un estudio las ha aunado en un vídeo que sin lugar a dudas, merece la pena ver.

¡Disfrutadlo!

Kubrick // One-Point Perspective de kogonada en Vimeo.