La estatua del aeropuerto de Castellón, que costó 300.000 euros a las arcas públicas, y que está inspirada en Carlos Fabra, ya acumula óxido en parte de su estructura, dos meses después de que haya sido colocada y sin que haya llovido.

La denuncia la ha realizado la coalición Compromís en boca de su portavoz en la provincia, Carles Mulet, el cual ha criticado en un comunicado que si la polémica estatua se ha oxidado sensiblemente en dos meses de estío, sólo con la acción de la niebla, el viento y el sol, en cuanto llegue el invierno “El monumento que ha costado dicen 300.000 euros de dinero público quede literalmente para venderlo como chatarra”.

La impresionante estatua se encuentra en el acceso por carretera al aeropuerto de Castellón, aeropuerto que no está operativo por no contar con las licencias oportunas, y cuyo mantenimiento está estimado entre los 6 y los 8 millones de euros anuales, para ver aterrizar a las gaviotas.