Alex Morgan augura un gran Mundial para la selección de EE. UU.
Alex Morgan, una de las figuras más emblemáticas del fútbol estadounidense, vive la cuenta regresiva mundialista con una perspectiva particular: sabe lo que es estar a pocos días de un Mundial, y también conoce cómo cambia el destino en cuestión de partidos. Retirada por completo, hoy sigue ligada al deporte desde otros frentes, pero no pierde de vista lo que viene para la selección masculina de Estados Unidos de cara al Mundial de 2026.
Key takeaways
- Alex Morgan ganó dos Copas del Mundo con la selección femenina de EE. UU. y participó en tres ediciones como jugadora.
- La exdelantera también sumó experiencia olímpica: un oro y un bronce en sus tres Juegos Olímpicos.
- Se mantiene activa en el ecosistema del fútbol femenino como inversora, además de ser fundadora de la empresa de medios Togethxr.
- Asistirá a los partidos del Mundial de la selección masculina en Los Ángeles, comenzando con la fase de grupos el viernes.
- Considera que el combinado dirigido por Mauricio Pochettino tiene margen para “ir lejos”, pero insiste en que el primer partido es clave para marcar el rumbo.
La mirada de Morgan: estar listo para cambios rápidos
Si alguien entiende la sensación de estar “a días” de un Mundial, es Morgan. Su trayectoria la llevó por tres Copas del Mundo y por tres Juegos Olímpicos, con distintas realidades: fue titular en etapas decisivas, también ocupó el rol de alternativa esperando su momento, e incluso llegó a quedar fuera de una convocatoria. Esa combinación de escenarios es, para ella, la mejor lección sobre lo impredecible del torneo.
En su análisis, Morgan subraya que la dinámica puede alterarse con una velocidad enorme. Un futbolista puede pasar de ser opción constante a convertirse en el jugador que apenas aparece en la rotación, o incluso depender del rival y de la forma en la que el equipo encuentre mejor entendimiento durante el campeonato. “Hay que estar listo”, repite, porque el contexto cambia y el margen para adaptarse es limitado.
Los Ángeles, el estreno y la apuesta por Pochettino
Morgan viajará a Los Ángeles para presenciar en persona los partidos de la selección masculina de Estados Unidos en la Copa del Mundo. Vive en San Diego con su familia, pero ya tiene un plan concreto para estar en la fase de grupos: comenzará con el encuentro del viernes en la ciudad angelina, y luego intentará sumar la mayor cantidad de juegos posible.
Sobre el equipo que encabeza Mauricio Pochettino, Morgan afirma que ve potencial real para competir hasta el final. Su lectura es clara: no solo espera un buen rendimiento, sino que cree que hay argumentos para sostener una carrera larga en el torneo. “Siento que van a llegar lejos”, expresa, convencida de que el plantel puede resolver distintos problemas a medida que avance la competencia.
DraftKings y el mensaje a las jugadoras del futuro
La exjugadora también está vinculada a la actualidad del torneo desde el área comercial y de impulso deportivo. Esta temporada de verano, Morgan trabaja con marcas conectadas al Mundial, entre ellas DraftKings, donde se desempeña como embajadora.
En ese sentido, destaca la importancia de que una gran entidad invierta en atletas femeninas en un evento de la magnitud que supone un Mundial. Para ella, el mensaje no es solo de visibilidad, sino de acompañamiento al crecimiento del deporte y de sus protagonistas.
Prioridad absoluta: arrancar con fuerza
Más allá de su confianza, Morgan lanza una advertencia a la selección estadounidense: el primer partido debe marcar una pauta. No cree que sea viable “irse acomodando” con el paso de las jornadas, sobre todo en un Mundial que se juega con presión, emoción y expectativas propias del torneo en casa.
Para ella, el debut es “el partido más importante” porque define la manera de competir y de posicionarse. La selección no debería tener que “alcanzar” al resto después; debe presentarse con una declaración contundente desde el primer encuentro.
La experiencia de Morgan con el Mundial: profundidad y alternativas
Alex Morgan entiende el comportamiento del fútbol de torneo con una base enorme: a lo largo de 224 partidos internacionales y 123 goles con la selección femenina, ganó dos Copas del Mundo y también celebró un oro y un bronce olímpicos. Ese recorrido le permitió vivir casi todos los estados posibles en el escenario internacional: los momentos de dominio, las etapas de presión y los cambios de guion.
Al mirar al equipo masculino, ve calidad y, sobre todo, opciones ofensivas suficientes para sostener un camino largo. Según su lectura, el plantel tiene una profundidad que permite generar amenazas de diferentes maneras, con alternativas para encontrar soluciones en el área rival.
En esa línea, afirma que el partido más reciente contra Alemania le pareció un paso positivo en la evolución del equipo. Y reafirma su pronóstico: espera que la selección “llegue lejos”.
Rotaciones, evolución durante la fase de grupos y diferentes formas de hacer daño
Morgan no se queda solo en el once inicial. Reconoce que nadie puede asegurar cómo será el primer equipo elegido por Pochettino ante Paraguay, pero insiste en que lo interesante del Mundial está en el recorrido. En su opinión, el grupo va a necesitar ajustarse: cambian los rivales, varían los estados de los partidos y aparecen factores como lesiones, tarjetas y rachas de rendimiento.
Por eso, valora que Pochettino cuente con recursos para resolver distintos escenarios. Morgan dice estar especialmente atenta a quiénes serán los once elegidos y a cómo ese esquema puede transformarse a lo largo de la fase de grupos. Además, considera que el equipo tiene fortaleza en defensa gracias a sus laterales de perfil más ofensivo, y también en el ataque, con un bloque delantero capaz de generar peligro. A eso suma un mediocampo con mentalidad agresiva, que puede aportar goles desde varios caminos.
La presión del Mundial y el cambio de mentalidad tras su retiro
El viernes tiene un peso simbólico y deportivo para Morgan: el equipo no necesita responder todas las preguntas en un solo partido, pero sí debe construir la narrativa desde el arranque. En un Mundial con sede en el país, la selección no puede “relajarse” como si fuera una fase de preparación; el torneo llega con emoción y exigencia inmediata.
Durante su etapa como futbolista, Morgan sabía que la crítica formaba parte del trabajo. A su juicio, debía recibirla con serenidad, gestionarla con madurez y aun así rendir en el terreno de juego. Ahora, con distancia, mira el armado previo del Mundial con una mezcla distinta: más optimismo y menos tensión.
La exdelantera explica que, aun intentando aislar el ruido, cuando la crítica crece es difícil no mirarla. Pero con el tiempo, su enfoque cambió: hoy se siente más confiada, con una lectura distinta del proceso.
2026 en perspectiva: el ruido no siempre cuenta toda la historia
Para Morgan, la selección masculina llega con antecedentes que incluyen altibajos. La construcción hacia 2026 tuvo momentos irregulares durante 2025 y también un campamento en marzo que dejó dudas sobre el estado físico, la preparación y si el equipo iba en la dirección correcta. Sin embargo, ella considera que el contexto externo no siempre refleja la realidad completa de un torneo.
Desde dentro, Morgan ha visto cómo se interpreta la preparación: se comenta que el equipo no llega listo, que no está en su mejor pico en el momento indicado o que un jugador específico no ha tenido el rendimiento esperado. Ella entiende esa crítica, pero sostiene una idea clave: no conviene “picar” demasiado pronto; cada futbolista no necesita estar en su mejor versión absoluta durante los seis meses previos, ni tener la mejor temporada justo antes del Mundial para llegar bien.
Para Morgan, esa es la esencia —y también el caos— del Mundial. Un jugador puede sufrir en la fase previa y convertirse en el protagonista del torneo. Un equipo puede empezar con preguntas y terminar con confianza. Y, aunque la presión del escenario es real, ella sabe que un solo partido, un instante o un gol pueden alterar por completo el rumbo.
Con todo, insiste en su sensación final: su optimismo hoy es mucho mayor que cuando era jugadora. Los cambios pueden ser rápidos, para bien o para mal, pero en este caso se siente especialmente bien con lo que viene para Estados Unidos.