Ashley Young revela que necesita una operación de cadera tras su retirada
El exfutbolista del Manchester United y campeón de Europa con Inter ya no oculta su situación física: Ashley Young, retirado hace apenas unas semanas, confirmó que necesita una operación de cadera y explicó cómo el deterioro de la lesión fue marcando el final de su etapa como jugador profesional.
Con 41 años, Young anunció su retirada este verano tras una última experiencia en Ipswich Town, donde tuvo un papel relevante en el regreso del club a la Premier League. Su testimonio llega con fuerza después de que, en el tramo final de la temporada, la lesión pasó de ser controlable a impedirle entrenar con normalidad durante varios meses.
De las inyecciones al diagnóstico: “necesito un recambio de cadera”
En una conversación en el High Performance Podcast, Young relató el momento en que entendió que su cuerpo ya no respondía. Indicó que en noviembre se lesionó la cadera y recibió una inyección, pero que esa señal fue suficiente para tomar conciencia del problema de fondo.
El exinternacional inglés explicó que le dijeron que requeriría un reemplazo de cadera con una proyección aproximada de “unos diez años” en noviembre, aunque el plan no se sostuvo. Llegó enero, cuando estaba previsto que recibiera otra inyección para llegar al final de la campaña, y sostuvo que, pese al dolor, buscaba “hacer todo lo posible” para ayudar al equipo.
La peor noticia llegó en un entrenamiento
Young detalló que el empeoramiento se consumó en una sesión rutinaria con Ipswich Town, pocos días antes de la segunda inyección. Según su relato, al apoyar y caer sobre la cadera durante el entrenamiento notó que el daño era mayor al de semanas anteriores.
El futbolista explicó que lo que ocurrió fue “peor de lo que esperaba”, y que esa progresión lo llevó a un punto crítico: el dolor terminó por incapacitarlo para entrenar durante un periodo de alrededor de tres meses.
Imposible entrenar… y aun así no quiso “salir derrotado”
A pesar de la limitación física, Young insistió en no abandonar la batalla. Recordó que, entre enero y el final de la temporada, tuvo intervalos de “dos o tres meses” en los que no podía entrenar por la intensidad del dolor, pero que volvió a buscar alternativas con el especialista.
El exdefensa/ extremo interiorizó la decisión con una conversación directa: afirmó que le dijo al médico que no iba a aceptar terminar en esas condiciones. Incluso sostuvo que en la sala médica exigió una respuesta clara sobre su futuro: si le estaban comunicando que no podría jugar más, pidió que lo dijeran, aunque dejó claro que si surgía la oportunidad de regresar, volvería al campo.
Finalmente, no disputó el último partido de la temporada, pero sí reivindicó su trabajo desde el día a día: contó que en los últimos dos meses entrenó diariamente y que el cuerpo técnico o el personal médico le planteó que no era posible o que no debía forzar. Para Young, el cierre con el ascenso hizo que todo encajara: entrenar como lo hizo esa semana permitió que Ipswich celebrara el retorno a Premier League el último día de la campaña.
Una carrera de 23 años con títulos en Inglaterra y un trofeo continental en Italia
La retirada pone fin a una trayectoria de 23 temporadas marcada por títulos y liderazgo. Young acumuló nueve años en Old Trafford, donde se convirtió en un favorito de la grada, llegó a portar el brazalete de capitán y conquistó Premier League, Europa League, FA Cup y Copa de la Liga.
Su palmarés también incluye éxito fuera de Inglaterra: con Inter ganó la Serie A en 2021. Con Ipswich, el ascenso logrado en la recta final de la campaña funciona como el último capítulo deportivo de una carrera que combina brillo colectivo, resistencia y una despedida condicionada por el desgaste físico.