Brasil, a por el título: el peso de 24 años sin Mundial para su nueva generación
Dos futbolistas del plantel brasileño no habían nacido cuando Brasil celebró su último Mundial: el quinto título llegó en 2002, y desde entonces una generación completa creció sin ver a la selección levantar la Copa del Mundo. Con el paso de los años, esa ausencia pesa cada vez más, como si les hubieran arrebatado un derecho heredado. De cara a la próxima cita mundialista, el objetivo es claro: ganar el torneo.
La espera se volvió más larga: 24 años sin el “momento” de Brasil
- Brasil conquistó su Mundial número 5 en 2002.
- Desde aquel triunfo ya pasaron 24 años, un lapso que además coincide con el intervalo entre los títulos 3 (1970) y 4 (1994).
- En ese contexto, la sensación de “falta” se agranda: ya no se percibe a la selección como la guardiana espiritual del juego de belleza que antes parecía garantizarse.
- El fútbol brasileño no era solo ganar: también era hacerlo con estilo, con personalidad y con una exhibición alegre de posibilidades.
- Aun manteniendo el estatus de gigante y siendo el único país con cinco trofeos mundialistas, ya no tiene el monopolio del “brillo” que antes imponía.
La presión del Mundial 2026 y un camino que no promete repetición del pasado
El verano llega con consecuencias enormes, porque en casa la prioridad total es conquistar el Mundial de 2026. No tiene sentido esperar que este equipo copie exactamente el fútbol de 1970 o 1982: durante un tiempo, Brasil no ha producido mediocentros centrales de nivel extraordinario que permitan ese tipo de dinámica. Aun así, el plantel se sostiene con solidez en varias zonas y, sobre todo, cuenta con un abanico preocupante de talento ofensivo.
En el banquillo aparece Carlo Ancelotti, un técnico italiano con recorrido y experiencia. Su vínculo se extiende hasta el Mundial de 2030, y su idea es contundente: el éxito es ganar el torneo; el resto, incluso lo “aceptable”, queda relegado a fallar. Si Brasil llega a ser campeón el 19 de julio, el recorrido habrá sido casi una ruta poco ortodoxa: en medio de una preparación con altibajos, el entrenador transmite calma, aunque parte del desorden nace de su propio entorno de trabajo.
Preparación con grietas: errores previos, lesiones y ajustes tácticos
- Brasil tardó años en consolidar el proceso: casi todo el tramo de 18 partidos de clasificación, además de la Copa América, se disputó con dos entrenadores locales que no parecían estar a la altura.
- Ancelotti tomó el mando con un año por delante, pero el margen de maniobra es reducido en selecciones.
- Antes de que el grupo se definiera, ya se perdieron tres futbolistas que casi seguro iban a ser titulares: Rodrygo, Estêvão y Éder Militão (este último, con alta probabilidad como lateral derecho).
- En el último amistoso previo, contra Panamá en el Maracaná, el equipo ganó 6-2, pero la primera mitad fue mala tanto en rendimiento como en sistema.
- Tras el descanso, con 10 cambios, el juego mejoró de forma evidente.
- El problema de fondo en Panamá: el esquema preferido por Ancelotti parte de cuatro delanteros, con el objetivo de usar a las bandas y dejar a Vinícius Júnior más suelto arriba.
- Ese diseño deja solo dos mediocampistas en el centro, y uno de ellos es Casemiro, de 34 años.
- Con esa estructura, Brasil se vio “ligero” en esa franja del campo; Panamá tuvo más posesión y se movió con comodidad entre Casemiro y Bruno Guimarães.
- Brasil mejoró cuando en la segunda parte se jugaron tres hombres en el medio.
- El entrenador reconoció que el resultado le generó dudas sobre la formación para el Mundial.
Dos amistosos, una plantilla de mediocampo corta y el golpe final por Wesley
El planteo se complicó más: en el grupo de 26 convocados, Ancelotti contó con apenas cinco mediocampistas, lo que hace pensar que necesitaría más opciones en esa zona. Luego llegó el segundo y último ensayo: el 2-1 ante Egipto en Cleveland. Allí, el lateral derecho ofensivo Wesley se retiró por una lesión muscular.
Ancelotti aprovechó la circunstancia para reforzar el mediocampo, citando a Éderson, que está cerca de ser fichaje del Manchester United. Sin embargo, la baja deja un vacío en el lateral derecho con perfil ofensivo. En el reordenamiento, se espera que Wesley aporte amplitud por el costado derecho, y ahora el entrenador debe decidir entre Danilo o Roger Ibañez para ocupar la posición.
La sensación general es que Brasil está “resolviendo un inconveniente” mientras aparece otro: cada ajuste para tapar un problema crea una nueva pregunta a resolver.
Columna fuerte y dudas alrededor: quiénes sostienen el equipo y qué falta por definir
En la base, el once tiene calidad reconocible: Alisson bajo los tres palos; en la zaga, la pareja de finalistas de la Champions League formada por Marquinhos y Gabriel Magalhães; en el centro, Casemiro y Bruno Guimarães; y arriba, el talento decisivo se reparte entre Vinícius y Raphinha, con la idea de dejarlos con libertad ofensiva. Pero alrededor de esa columna existen incógnitas.
El propio Ancelotti afirma tener claridad sobre el once inicial del partido del sábado, el estreno ante Marruecos. Aun así, en el entorno local se multiplican los cuestionamientos: ¿quién ocupará los laterales?, ¿qué pasará por la franja derecha tras la ausencia de Wesley?, ¿Lucas Paquetá será el tercer hombre en el mediocampo?
También se discute el centro del ataque: Matheus Cunha aparece como opción por su capacidad para regresar y cubrir el carril izquierdo, liberando a Vinícius; Igor Thiago, en cambio, podría aportar un punto de referencia más fijo. Y Endrick, que hace apenas unos meses parecía un outsider, ahora empuja con fuerza por un lugar. Su gol ganador frente a Egipto fue el primero marcado por un nueve central durante el periodo de un año de Ancelotti al frente.
El foco del técnico no es solo el arranque: la apuesta por Neymar y el “plan a final de torneo”
Mientras la mayoría centra la atención en el once, Ancelotti se muestra menos inquieto por esas preguntas. Le interesa más cerrar el torneo con fuerza que empezar caliente, y para eso hay que mirar el capítulo Neymar.
El entrenador llevó a todos por delante hasta el momento de la publicación de la convocatoria el 18 de mayo, pero todo apunta a que desde antes tenía en mente integrar a Neymar. Ancelotti piensa en el perfil del jugador que fue: un mediocentro fiable que entendía su rol como apoyo al talento. Esa forma de ver el fútbol, además, explica su respeto por las figuras: con Neymar vislumbró una oportunidad.
Por un lado, la convocatoria del futbolista de 34 años —todavía el fichaje más caro en la historia del balompié— no parece tener lógica inmediata. Su rendimiento en el año en curso con Santos no ha sido especialmente explosivo. Además, sigue sin quedar del todo claro cuánto le queda realmente de ese nivel tras la grave lesión de rodilla sufrida en octubre de 2023.
Cuando se dio a conocer la lista, Ancelotti era optimista respecto a que Neymar mejoraría físicamente en las semanas siguientes. Ese progreso no llegó: una dolencia en el gemelo derecho lo mantiene en recuperación. A día de hoy no está listo, y el propio técnico había insistido en que no llevaría a un jugador lesionado a un Mundial.
Por qué el riesgo: la lección de 1994 y la idea de llegar “mejor” al final
- Ancelotti conecta su decisión con su experiencia en USA 94, cuando fue asistente de Italia junto a Arrigo Sacchi.
- En ese Mundial, Franco Baresi sufrió una lesión de rodilla y pasó por una intervención menor, lo que generó dudas sobre su presencia.
- Al final, Baresi salió a jugar la definición frente a Brasil.
- Su tarea era marcar a Romário, el futbolista más determinante del torneo, y el plan parecía imposible… hasta que funcionó: Italia resistió el 0-0 y cayó desde el punto penal.
- Más tarde, Sacchi y Carlos Alberto Parreira coincidieron en una lectura: en ese Mundial, el calor extremo y el desgaste acumulado por permanecer un mes bajo altas temperaturas hacían que convenía estar lesionado antes que llegar cansado.
- Ancelotti interpreta que, quizá hacia el tramo final del campeonato, Neymar pueda cumplir un rol similar al de Baresi: cuando rivales estén agotados, la falta de ritmo pleno pesará menos.
- La calidad individual podría inclinar la balanza en el momento decisivo.
- Con una plantilla de 26 integrantes, el técnico considera que el margen para esa apuesta existe.
Un último chance improbable: Neymar y la misión de Brasil
Con su inclusión, Neymar obtiene una oportunidad final poco habitual. Para él, casi con seguridad es “todo o nada”; y, en paralelo, tras 24 años de sequía, parece que lo mismo aplica para Brasil. En el Mundial 2026, el campeón no solo se busca con talento: también se fabrica con decisiones valientes, ajustes tácticos constantes y una lectura del desgaste que pueda cambiarlo todo en las semanas finales.