Brian Gutiérrez, el volante de Chicago que sueña con llevar a México al Mundial
GUADALAJARA, México — En un hecho que podría considerarse inédito en la historia de la selección mexicana, un futbolista de primer nivel llevó al debate futbolístico una parte de su vida cotidiana en el sur de Chicago. Brian Gutiérrez, volante de 22 años, recordó cómo sus orígenes y su forma de jugar en la calle terminaron marcando su camino hasta el Mundial de este verano.
“Crecí ahí, viví ahí, y creo que me influyó mucho. Jugar afuera con mis amigos y mi familia, el fútbol callejero, y esa chispa y esa hambre que aporta la comunidad latina. Siento que eso se mezcla conmigo y lo llevo a donde voy”, explicó el mediocampista.
Gutiérrez es, dentro de El Tri, un caso particular. Mientras la mayoría de sus compañeros del plantel llegaron al fútbol y a la vida en México por vía directa, él creció jugando por su cuenta en Chicago, conviviendo con comunidades “polacas, serbias” y de distintos puntos de Europa del Este.
Además, el desarrollo del jugador no siguió la ruta tradicional de las academias de la Liga MX. El futbolista mexicano-estadounidense fue formado en el sistema local de Chicago Fire dentro del ecosistema de la MLS.
En el papel, y considerando que antes había defendido a Estados Unidos en el nivel absoluto, era posible argumentar que, hace no tanto, podía verse como “otro chico estadounidense”. Pero su historia, por supuesto, es más compleja.
El volante contó que, al enterarse de que México lo convocó para el Mundial de este verano, entendió que la llamada inicial debía ser para su familia. “Obviamente mis papás”, dijo cuando habló de cómo asimiló la noticia. También añadió que su madre lloró al conocer la decisión. “Sin ellos, no estaría aquí”.
Gutiérrez se formó en Chicago junto a una familia originaria de la región de Jalisco y remarcó que creció en un entorno “100% mexicano”. Como ocurre con muchos latinos en Estados Unidos, el amor por el fútbol le llegó desde el círculo familiar, manteniendo un lazo con las raíces culturales.
En el entorno fuera del hogar, y con el balón como compañía, el jugador aprovechó la diversidad de su alrededor. “Vas absorbiendo distintas personalidades y nacionalidades. Al final todos compartimos lo mismo: disfrutar y jugar fútbol”, sostuvo.
Chicago Fire lo incorporó pronto a su estructura formativa. Con el paso a lo profesional y su irrupción temprana en el fútbol de la MLS, el rendimiento llamó la atención y la selección de Estados Unidos lo citó para dos encuentros internacionales durante 2025. Ya hacia el cierre del año pasado, se abrió un nuevo capítulo: Chivas, club mexicano de enorme arraigo en Jalisco, se acercó para tenerlo en su órbita.
“Siempre he sido aficionado de Chivas. Para mí fue una decisión lógica”, afirmó Gutiérrez.
El club tapatío representa un tema sensible de identidad deportiva y cultural. Históricamente, su estilo se asoció a la contratación de futbolistas mexicanos. Con el tiempo, su normativa interna se amplió para permitir jugadores nacidos en otros países, siempre que pudieran obtener pasaporte y se comprometieran a jugar únicamente con la selección de México. En años recientes, esa regla también se flexibilizó, con casos como el del extremo de USMNT Cade Cowell, lo que ha alimentado la llegada progresiva de futbolistas mexicano-estadounidenses.
Mientras Gutiérrez valoraba su futuro internacional, entendió que vestir la camiseta de Chivas podía abrir una puerta distinta tanto en su carrera como en su identidad personal. “En cuanto llegué a Chivas, supe que era una decisión que [tenía que] tomar”, señaló.
La determinación no resulta sencilla, especialmente en un escenario donde las fronteras del fútbol se vuelven cada vez más difusas. En el plantel de México para el Mundial también aparece Obed Vargas, nacido en Alaska. Por el lado de Estados Unidos, el delantero Ricardo Pepi ha vivido esa tensión entre ambas selecciones, y Alejandro Zendejas, figura con el número 10 en Club América de la Ciudad de México —rival de Chivas— también es parte de ese entramado de decisiones.
Gutiérrez dejó claro que valora su condición bicultural: “Me encantan los dos lados de donde soy y estoy muchísimo agradecido”.
Ahora bien, ¿significa eso que seguirá apoyando a Estados Unidos durante el Mundial? “Sin comentarios”, respondió con una sonrisa breve.
En el torneo, todo apunta a que su determinación fue correcta. Antes del inicio del Mundial, el mediocampista habló de “vivir el sueño” al representar al mismo tiempo a Chivas y a México. Contra Sudáfrica, en el partido inaugural de la semana pasada, ese sueño se transformó en una responsabilidad mayor: arrancó como titular con El Tri, que se impuso 2-0 en un Estadio Azteca lleno de ruido y tensión.
Durante el juego, mostró inteligencia con el balón “fabricado” en las calles de Chicago: hilvanó tres pases clave y, además, sumó ocho acciones de avance con las que México ganó terreno en el campo.
Regreso al “hogar” en el segundo partido de grupo
- El Mundial continuará para El Tri el jueves ante Corea del Sur, en el segundo compromiso de fase de grupos.
- Ese encuentro tendrá un componente simbólico: México jugará en el Estadio Akron, propiedad de Chivas, también conocido como Estadio Guadalajara.
- Gutiérrez puede recibir minutos tanto desde el inicio como saliendo desde el banquillo, pero en cualquier caso se espera que vuelva a tener un rol relevante por su rápida consolidación en la selección.
- El volante, además, tendrá una ventaja extra por la comodidad que le genera jugar en la cancha de su club.
La oportunidad también pesa en la narrativa personal. El futbolista destacó que jugadores con perfiles similares al suyo no siempre aparecen con la misma frecuencia en el nivel absoluto. Aunque las líneas deportivas siguen borrándose y reescribiéndose, de los 52 integrantes que representarán a cualquiera de las dos selecciones en este verano, solo cuatro son mexicano-estadounidenses (7.7%). Con dos caminos posibles, en ocasiones la sensación es que se termina quedando “a un lado” en la toma de decisiones.
“Siempre hay talento en todos lados, especialmente aquí en Estados Unidos. Como mexicano-estadounidense, siempre va a haber talento, pero siento que quizá no ha habido suficientes oportunidades o tiros”, dijo Gutiérrez.
Aun así, en este verano el mediocampista finalmente está consiguiendo su oportunidad.
Con el Mundial en marcha, aparecen varias preguntas: si México logrará avanzar con profundidad con Gutiérrez como apoyo en el mediocampo, si su presente le permitirá dar un salto a un club todavía más grande en el extranjero tras el torneo, y si el futbolista cree que se puede escribir historia en la competencia.
El joven de barrio, acostumbrado a responder sin exagerar, desestimó ese tipo de interrogantes con naturalidad.
“Día a día lo vivo. Así es como lo estoy viviendo ahora”, concluyó Gutiérrez.