El conflicto institucional entre UEFA y FIFA ha escalado a un nuevo nivel. Aleksander Ceferin reclamó un cambio inmediato en la cúpula del fútbol mundial y cargó contra Gianni Infantino durante la asamblea de los Clubes Europeos de Fútbol (EFC), celebrada en Copenhague, en medio de la disputa por una posible entrada de inversores privados en competiciones de la FIFA, incluido el Mundial.
La venta de activos abre una fractura en el fútbol mundial
El detonante de la ruptura fue el proyecto atribuido a Infantino para desprenderse de una participación en torneos de la FIFA a favor de capital privado. La iniciativa provocó un choque entre confederaciones: UEFA cuenta con el respaldo de organizaciones de Asia y Norteamérica, mientras que las entidades rectoras de África y Sudamérica se han alineado con el presidente de la FIFA.
La tensión ya llegó a los tribunales. UEFA presentó acciones legales contra la FIFA, Infantino y los potenciales inversores vinculados a la operación. Desde la FIFA, en cambio, se sostiene que UEFA mantiene una campaña de desprestigio contra su máximo dirigente.
Ceferin cuestiona transparencia, consulta y desarrollo
Ante directivos de clubes, Ceferin recurrió al cuento de El traje nuevo del emperador para cuestionar el discurso de la FIFA. El presidente de UEFA sostuvo que términos como desarrollo, democratización y consulta se estarían utilizando para describir actuaciones contrarias a esos principios.
En su intervención, advirtió que comercializar una parte del porvenir del fútbol no puede presentarse como una medida de desarrollo. También rechazó que una decisión impuesta a las asociaciones nacionales, aunque esté acompañada de grandes sumas de dinero, pueda calificarse como democrática, y denunció que el secretismo no equivale a una consulta real.
- La propuesta de abrir competiciones de la FIFA, incluido el Mundial, a inversión privada desencadenó el enfrentamiento.
- UEFA reunió apoyos en Asia y Norteamérica, mientras África y Sudamérica se posicionaron junto a Infantino.
- El litigio pasó al plano judicial con demandas contra FIFA, su presidente y los posibles compradores.
- Ceferin llevó la confrontación a la asamblea de la EFC en Copenhague con un discurso de fuerte tono político.
El premio a Trump y una crítica a la gobernanza
Ceferin también cuestionó la decisión de entregar el Premio de la Paz de la FIFA a Donald Trump el año pasado. Según expuso, el galardón fue creado sin la participación del consejo de la organización.
El dirigente europeo vinculó ese episodio con una llamada del mismo líder político durante la mayor competición del fútbol mundial para protestar por una determinación arbitral. Ceferin denunció que las reglas establecían una resolución, pero que esta habría sido modificada después de la llamada, y se preguntó cuánto toleraría una junta directiva de un club una situación similar.
Su conclusión fue contundente: reclamó poner fin a esa forma de gestión, aseguró que quienes administran el deporte deben actuar como custodios y no como propietarios, y remarcó que el fútbol no está en venta.
La reelección de Infantino, sin rival definido
Pese a la ofensiva de UEFA y sus aliados, Infantino mantiene su plan de aspirar a un cuarto mandato de cuatro años al frente de la FIFA. El congreso del organismo, previsto para marzo en Marruecos, aparece como la próxima gran batalla política.
Por ahora, el presidente de la FIFA no tiene un adversario confirmado para la votación. UEFA y las confederaciones que la acompañan buscan una candidatura con capacidad de disputar el cargo y alterar un escenario que actualmente favorece a Infantino.
- La posible venta de participaciones de torneos FIFA es el eje central de la crisis.
- UEFA ha activado tanto la vía política como la judicial contra la operación.
- El bloque internacional está dividido entre los apoyos a Ceferin y a Infantino.
- El congreso de marzo en Marruecos definirá si surge una alternativa para la presidencia de la FIFA.