Chivu asume la culpa tras la derrota 4-3 del Inter ante el Club Brugge
El Inter sufrió un duro revés en la Liga de Campeones al caer 4-3 ante el Club Brugge en un partido de máxima exigencia, un resultado que agrava la inquietud en torno a su recorrido continental. El conjunto nerazzurro encadenó su segunda derrota europea consecutiva y dejó expuestas dificultades defensivas y anímicas que su entrenador, Cristian Chivu, asumió de forma directa.
“Sabemos que hay algo que no funciona en la Champions, algo que arrastramos. Yo soy el primer responsable porque no logro encontrar el equilibrio adecuado”, reconoció Chivu después del encuentro. El técnico situó la falta de balance colectivo en el centro de un tropiezo que reduce el margen de error, aunque todavía quedan seis jornadas por disputar en la fase de grupos.
El duelo fue abierto y cambiante desde el inicio, con ritmo elevado, ataques continuos y alternativas en ambas áreas. El Inter compitió durante la primera parte, pero pagó caros varios desajustes. Uno de ellos llegó tras un córner propio: el Brugge lanzó una transición que encontró mal posicionada a la estructura italiana. Los locales lograron igualar antes del descanso, aunque la reacción no corrigió los problemas de fondo.
Tras la reanudación, el Inter dispuso de dos oportunidades importantes para tomar el control del marcador. Sin embargo, la frustración fue ganando terreno y el equipo perdió las distancias entre sus líneas. Chivu explicó que sus futbolistas se volcaron hacia el ataque sin la correspondiente respuesta en el repliegue, una concesión que el rival aprovechó con eficacia.
“Hubo situaciones en las que debimos organizarnos mejor. Empatamos antes del descanso y comenzamos bien la segunda mitad, pero la ansiedad nos hizo perder las posiciones. Fuimos hacia delante y olvidamos regresar; llegábamos siempre tarde, y en la Champions eso se paga”, resumió el entrenador.
Autocrítica y necesidad de reacción
Para Chivu, el punto de quiebre se produjo con el 2-1. A partir de ese momento, el Inter dejó de interpretar el plan diseñado para el partido y actuó con precipitación. El técnico también destacó los méritos del Club Brugge, al que atribuyó calidad técnica, intensidad y determinación para someter a su equipo en numerosos pasajes.
“Con el 2-1 todo se desajustó. No tuvimos la lucidez para conservar la calma y seguir el plan de juego. También hay que reconocer al Brugge, que nos creó muchas dificultades por su calidad, su intensidad y su determinación”, señaló.
El entrenador considera que la solución exige trabajo tanto en el plano táctico como en el mental. Admitió incluso que pudo transmitir mayor serenidad al vestuario en el intermedio, pero pidió no perder la confianza pese al golpe. El Inter deberá corregir su fragilidad en las transiciones, recuperar orden cuando el partido se acelera y gestionar mejor los momentos adversos si pretende reconducir su situación europea.
“Hay mucho por hacer. Debemos mejorar tácticamente y encontrar la actitud correcta desde lo mental. Tal vez podíamos haber ejecutado mejor lo que preparamos y quizá yo debía transmitir más calma en el descanso. Hay que crecer sin perder la confianza y aprender a leer mejor determinados momentos de los partidos”, concluyó Chivu.