Duarte deja claro el mensaje a España: Cape Verde no será rival decorativo
Los hermanos Duarte, nacidos en Róterdam, fueron el centro de la historia en Atlanta durante el debut del torneo. Cape Verde, debutante absoluto, sumó un empate que sacudió al ecosistema del fútbol y dejó una sensación clara: no van a ser un rival decorativo.
Deroy Duarte explicó que, pese al ruido que genera la presencia de Yamal en el calentamiento, su plantel estaba preparado para neutralizarlo con rapidez. En cuanto la joven estrella tocó el balón, el lateral izquierdo y el extremo izquierdo salieron decididos a cerrarle espacios y a imponer el plan desde el primer contacto.
Impacto del duelo y control defensivo
- El partido terminó 0-0 para Cape Verde en su estreno en el torneo.
- La entrada de Lamine Yamal, con 20 minutos restantes, no cambió el guion.
- Cape Verde sostuvo una estructura defensiva disciplinada durante los 90 minutos.
- Deroy Duarte aseguró que sus compañeros iban listos para frenar a la figura.
De hecho, ni siquiera la aparición tardía del talento de Barcelona, Lamine Yamal, alcanzó para romper la resistencia de los “Blue Sharks”. La línea defensiva se mantuvo firme y, durante todo el encuentro, el ataque español se vio poco afilado, algo que contrastó con lo que suele esperarse de un equipo de ese nivel.
Para Laros y Deroy, el 0-0 tuvo un componente emocional enorme: fue un hito familiar. Laros comenzó el partido y se mantuvo durante una hora antes de ser sustituido por su hermano, una decisión que le dejó sensaciones encontradas, aunque terminó dominando el orgullo por compartir ese momento desde lados distintos del campo.
Un momento de familia, vivido dentro y fuera del césped
Laros describió esa transición como un cambio brusco de rol: al salir, pasó a observar el partido desde fuera y la tensión comenzó a sentirse de otra manera. Aun así, remarcó que en la cancha el foco lo absorbe todo, y que cuando llega el pitido final el ambiente se transforma en celebración.
Las gradas también hablaron por sí solas. Los propios hermanos contaron que vieron a sus padres llorar después del encuentro, un sentimiento difícil de explicar pero que, según dijeron, se sueña desde hace tiempo.
La carga emocional no fue exclusiva de la familia Duarte. El guardameta veterano Vozinha también vivió un momento particular tras lograr su partido número 90 con la selección en el empate, con gestos visibles de emoción al finalizar el duelo.
La ambición crece con la experiencia
A pesar de la confianza que les dejó el resultado, los hermanos Duarte reconocieron rápidamente la calidad que hay en el rival. Enfrentar a nombres como Rodri y Pedri les permitió comprobar de primera mano lo que significa estar en la cima del deporte, especialmente cuando aparecen los detalles: desmarques que te obligan a girar, pases de gran belleza y decisiones propias de un nivel mundial.
Con todo, su mentalidad también se afiló observando el tropiezo de otros equipos pequeños. En particular, señalaron la contundente derrota de Curacao, que el día anterior cayó 7-1 ante Alemania, como un recordatorio de que el margen en el torneo es real y puede cambiar el destino de cualquiera.
“Te das cuenta de que eso podría haber sido nosotros”, comentó Laros, aunque dejó claro que el plan se ejecutó con precisión desde el inicio. Miró el reloj, entendió que el partido marchaba bien tras los primeros 20 minutos y, a partir de ese instante, sintió que el empate no era un golpe de suerte, sino algo con lo que se podía construir.
Con un punto ya asegurado en el Grupo H, Cape Verde dejó de verse como un simple participante. El resultado alteró las expectativas del combinado africano de cara a lo que queda de la fase de grupos, y los hermanos Duarte consideran que el camino en Norteamérica apenas empieza, pese a las críticas que llegaron antes del torneo, cuando muchos daban por terminada su aventura antes de tiempo.
Los Duarte sostienen que todavía hay margen para pelear por más: “Todos nos dieron poca chance, pero siempre tuvimos confianza en que podíamos clasificarnos”, sentenciaron. La idea es clara: aprovechar el impulso del empate para seguir sumando y convertir la sorpresa en una historia sostenida.
Tras incomodar e incluso frenar a uno de los favoritos del certamen, los “Blue Sharks” ya tienen motivos para soñar en grande. El siguiente paso es clave: buscarán un lugar en la ronda eliminatoria cuando se midan contra Uruguay y Arabia Saudita.