Ecuador desata la fiesta en MetLife: Beccacece celebra en plena locura
Con el estadio MetLife de East Rutherford, en Nueva Jersey, prácticamente vibrando por la marea amarilla, el fútbol cambió de piel en cuestión de minutos: el once de Ecuador pasó del sufrimiento a la celebración. Sebastián Beccacece, entrenador del equipo, fue a abrazar a un ser querido detrás de la línea técnica mientras los suplentes recorrían la cancha y las celebraciones se desbordaban dentro del recinto.
Ecuador elimina a Alemania y sueña con los octavos
El nombre propio fue Gonzalo Plata. Anotó al 77’ para forzar el 2-1 sobre Alemania y sellar el pase de Ecuador a la ronda de 32. El partido, sin embargo, tuvo un guion que parecía escrito para un adiós prematuro: la falta de acierto frente al arco había colocado a la selección ecuatoriana al borde de una eliminación temprana, hasta que apareció el gol en el tramo final.
Pero antes de la explosión de alegría, tocó sufrir de nuevo. Los últimos 13 minutos —más siete añadidos por el tiempo de compensación— fueron una prueba de resistencia para Ecuador. Despejes cortados, choques urgentes y nervios al límite se combinaron para sostener la ventaja y mantener lejos a Alemania.
El porqué del “win or go home”: presión alemana y sequía ecuatoriana
Para Alemania, el contexto era distinto: el técnico Julian Nagelsmann presentó un equipo fuerte, con apenas dos cambios respecto del partido ante Costa de Marfil. En el once entraron David Raum como lateral y Antonio Rüdiger como central, sustituyendo a los lesionados Nathaniel Brown y Nico Schlotterbeck.
Desde el inicio, el plan funcionó. Alemania presionó bien y se puso arriba temprano con la segunda anotación de Leroy Sané en el minuto 2. Aun así, el partido terminó decantándose por los impulsos más insistentes de Ecuador: deseo, hambre y una perseverancia que terminó pesando.
Además, había un dato que marcaba la intensidad del desafío para Ecuador: antes de este jueves, el equipo era visto por muchos como candidato a llegar lejos, pero todavía no había encontrado un gol en el torneo. No fue por falta de intentos: en sus dos encuentros previos acumuló 39 remates sin convertir. El portero de Curazao, Eloy Room, había registrado 15 atajadas ante ellos, un récord para un partido de 90 minutos en un Mundial.
Momentos decisivos: VAR, Neuer y la reacción de Beccacece
En New Jersey, la ecuación era clara: o ganaban o se despedían. Ecuador empezó con una mala suerte que pudo cambiarlo todo. Poco antes de que Florian Wirtz asistiera a Sané para abrir el marcador, Aleksandar Pavlovic pareció golpear a Pedro Vite en la cara. Aun así, el VAR no intervino. Ecuador reclamó con enfado desde la cancha, rodeando al árbitro Tori Penso.
Cuando parecía que Ecuador seguiría pagando su ineficacia, llegó un respiro y también una mano del guion. Siete minutos después, Vite recuperó la posesión y habilitó a Nilson Angulo, quien soltó un disparo potente que atravesó las piernas de Pavlovic para alojarse en el rincón lejano. Neuer no cometió una falla directa, pero la acción evidenció lo que el juego mostraba desde el inicio: con 40 años, el arquero parecía llegar tarde en el instante clave.
Ese tanto tuvo un significado especial para la estadística del equipo: fue el primer gol de Ecuador desde el juego abierto en un compromiso competitivo desde marzo de 2025, un intervalo de más de once horas.
El segundo tiempo se encendió: falta anulada y gol que llegó igual
El inicio del complemento trajo una nueva escena. Alemania creyó tener un penal cuando Joel Ordóñez derribó a Kai Havertz dentro del área. Sin embargo, el VAR cambió el sentido de la jugada: señaló una infracción de Sané sobre Vite en la acción previa.
Con esa “reprimenda” para Alemania, Ecuador empezó a generar con más regularidad. La dependencia de Enner Valencia para romper el empate era conocida, pero Beccacece apostó por un giro y realizó dos cambios que terminaron siendo determinantes: Valencia y Alan Franco cedieron su lugar a Kevin Rodríguez y Ángelo Preciado.
Neuer también mostró signos de inestabilidad. En el área, una confusión con Jonathan Tah permitió a Moisés Caicedo encontrar a Plata en el poste más lejano. El remate del mediocampista y su posterior acción acabaron desviados, pero el rebote y la continuidad del ataque no se apagaron.
Rodríguez cabeceó la pelota tras un córner y el balón cayó justo para que Plata lo empujara dentro de la red, una vez más con Neuer reaccionando tarde. De esta forma, Ecuador encontró el segundo golpe que necesitaba para sostenerse hasta el final.
- Julian Nagelsmann respaldó a Neuer y sostuvo que “hay que defenderlo de otra manera”, recalcando la dificultad para que el portero marque diferencia en ese tipo de jugadas.
- Beccacece vivió el triunfo con una catarsis inevitable: el técnico argentino, de 45 años, había recibido abucheos de la afición ecuatoriana durante el torneo y también antes del pitazo inicial en este duelo, por el rendimiento que consideran por debajo del potencial tras la derrota ante Costa de Marfil y el empate humillante con Curazao.
Declaraciones y cierre con emoción: del alivio al éxtasis
Beccacece habló con intensidad tras la clasificación. Señaló que el equipo batió un registro en tres ocasiones al contar con estadios llenos de ecuatorianos y pidió disfrutar el camino. También remarcó la necesidad de mantenerse unidos incluso cuando toca sufrir: “a veces hay que luchar, pero lo importante es seguir juntos”.
El entrenador pidió disculpas a quienes “todavía no conectan” con su manera de trabajar y se mostró agradecido por la gente de Ecuador que viajó de norte a sur creyendo en el equipo. Afirmó que siempre encontró a un pueblo amable, trabajador y leal, y aseguró que eso es lo que intenta reflejar.
En su mensaje final, Beccacece habló de buscar la luz mientras el equipo siga con vida en el torneo. Si no se encuentra, dijo que el dolor y la tristeza llegarán cuando no se cumplan los sueños, pero dejó claro que ahora se celebra: “es un país entero celebrando”. Por eso pidió que disfruten, se den el gusto de tomar una cerveza y celebren con su familia.
Nagelsmann, por su parte, lamentó que Alemania no haya aprovechado sus oportunidades de contraataque. También apuntó al estado del césped en MetLife: indicó que el equipo juega demasiado rápido hacia espacios profundos, pero luego sufre con el terreno, que se percibe seco y hace que el balón pierda velocidad y se detenga “muy, muy rápido”.
El pitido final llegó con euforia, aunque moderada por el alivio. Beccacece regresó hacia sus seres queridos. Los jugadores se tiraron sobre el césped. Pervis Estupiñán y Vite se abrazaron. Incluso un fotógrafo —presumiblemente ecuatoriano— se arrodilló y levantó los brazos hacia el cielo. En Ecuador, el tercer lugar del grupo se sintió como algo mucho más grande: nunca había parecido tan bueno.