El Giuseppe Sinigaglia logra la Categoría 4 y evita el traslado a Europa ante el Leipzig
El Stadio Giuseppe Sinigaglia de Como acaba de recibir la aprobación UEFA de Categoría 4 tras una remodelación relámpago ejecutada en menos de 90 días, un visto bueno que evita que el club tenga que mudar su localía a Reggio Emilia para su estreno continental. Con el estadio habilitado, el equipo dirigido por Cesc Fàbregas recibirá al Leipzig en el partido correspondiente a la fase de liga de la Champions League, en una cita que promete convertirse en un regreso con impacto para el fútbol europeo del club.
La certificación llega después de un trabajo coordinado entre el propietario indonesio y el ayuntamiento local, orientado a sustituir las viejas estructuras tubulares de la Curva Ovest por una grada permanente de hormigón armado que cumple con los requisitos del organismo europeo. En el proyecto también se incluyó una ampliación del terreno de juego de dos metros y la renovación del césped con un sistema híbrido de nueva generación, pensado para favorecer un estilo más basado en la posesión, además de una actualización integral de elementos clave para el día de partido: iluminación, zonas para medios, instalaciones sanitarias y sistemas internos de seguridad.
Aunque el sector distinti mantiene limitaciones por la presencia de graderías provisionales tubulares, lo que reduce la capacidad para el torneo alrededor de 11.000 espectadores, la respuesta de la afición fue inmediata: las entradas para el duelo se agotaron en cuestión de minutos. Fàbregas, por su parte, busca potenciar el ambiente en el escenario junto al lago, con la intención de convertirlo en una caldera de presión constante, inspirándose en la atmósfera de La Bombonera, pero en formato más íntimo.
El contexto deportivo llega especialmente favorable para los locales. Como inicia el choque con confianza tras reunir siete puntos en sus tres primeros partidos de Serie A, racha que tuvo su punto más alto el viernes con una victoria contundente por 4-1 ante el Genoa. Frente a ellos, el Leipzig aterriza con números que invitan al cuidado: acumula 18 encuentros europeos sin dejar su portería a cero y apenas ha sumado un triunfo en los últimos diez partidos de Champions League disputados en su formato principal. En ese escenario, la defensa del conjunto italiano aparece como el principal argumento, después de haber encajado solo 29 goles en liga la temporada pasada y tres en lo que va de campaña.