El golpazo del City al Liverpool destapa la crisis Guardiola-Walker y acelera la salida
La derrota del Manchester City ante el Liverpool en Anfield a finales de 2024 no solo marcó un duro golpe deportivo: también destapó una crisis interna que terminó alterando el futuro inmediato de Pep Guardiola y acelerando la salida de Kyle Walker del club. Imágenes de un documental reciente recogen un intercambio explosivo entre el defensor inglés y su entrenador, en un momento especialmente sensible para el vestuario.
El desencadenante: una racha negativa tras el 2-0 en Anfield
Tras caer 2-0 ante Liverpool en diciembre de 2024, el City entró en una etapa preocupante: acumuló siete partidos consecutivos sin ganar, con seis derrotas. Ese retroceso rompía con el contraste del curso anterior, cuando el equipo había conquistado cuatro Premier League seguidas, un hito histórico en Inglaterra.
Además, el contexto era todavía más delicado porque Guardiola había firmado recientemente una extensión de contrato con el club, lo que reforzaba la expectativa de estabilidad en el proyecto.
Walker estalla en el vestuario: “cada reunión es mi nombre”
En el material del documental A Beautiful Obsession se aprecia cómo Walker inicia una discusión con tono airado en el vestuario. El lateral expresa que su nombre aparece repetidamente en cada reunión y acusa al entorno de dirigirle críticas de forma reiterada, a pesar de que él se percibe como una pieza senior del grupo.
En una de las frases que se escuchan, el futbolista se queja de que “en cada reunión” se menciona su nombre, dejando claro el malestar que acumulaba.
Guardiola intenta calmar: “lo hago porque eres capitán”
Cuando el conflicto escala, Guardiola trata de desactivar la tensión explicando que su nombre se repite porque Walker es capitán del equipo. Sin embargo, esa respuesta no le sirve al defensor: le reprocha al técnico que no ha querido que él ocupara ese rol, y sostiene que, en la práctica, termina señalado mientras el diagnóstico real del juego cae en el olvido.
Walker, frustrado, remarca que en el partido se producen fallos tácticos más amplios, pero que la conversación acaba derivando una y otra vez hacia él, insistiendo en que lo terminan usando como chivo expiatorio.
Guardiola se quiebra delante de todo el primer equipo
El episodio da un giro inesperado: Guardiola, que suele manejar el vestuario con el foco puesto en lo táctico, se muestra visiblemente afectado en presencia de todo el plantel. Con dificultad para contener las lágrimas, el entrenador lanza un discurso en el que se cuestiona si está convirtiéndose en un problema para sus jugadores.
Entre lo que se le escucha decir, Guardiola afirma que no quiere quedarse por dinero ni por inercia, y que firmó la ampliación precisamente para estar con el grupo y pelear por el proyecto. También expresa su intención de que nadie interprete su continuidad como una marcha o una retirada emocional del equipo, y pide que, si perciben un problema, se lo digan de forma directa.
El técnico se disculpa y deja la idea central de que quiere luchar por el equipo, aunque reconoce la necesidad de que el vestuario sea transparente si siente fricciones.
Consecuencias inmediatas: menos minutos y un cambio de rumbo en 2025
Tras el incidente de Anfield, el impacto en lo deportivo fue rápido. La participación de Walker en el once inicial se desplomó: el defensor disputó solo siete partidos más con el Manchester City antes de buscar un nuevo comienzo fuera del club.
En enero de 2025, pidió explorar opciones en el extranjero y terminó saliendo cedido al AC Milan.
Salida definitiva del City: rumbo a Burnley tras más de 300 partidos
Walker no regresó al rol esperado en Manchester y, finalmente, dejó el City de forma permanente en el verano de 2025 para fichar por Burnley. Su marcha cerró una etapa de siete años en la que superó los 300 partidos con el club y consolidó su legado como uno de los laterales más laureados del fútbol inglés moderno.
El final de Guardiola: se fue en 2026, un año antes
La historia no terminó con el cambio de plantilla. Guardiola tampoco completó todo el tiempo restante de su contrato: decidió marcharse en el verano de 2026, un año antes de lo previsto. Su salida llegó poco después de que el City viera complicado el título tras un empate con Bournemouth.
Con su marcha, el club cerró oficialmente la etapa de dominio que había redefinido el fútbol inglés durante años, marcada por un éxito sostenido y, al mismo tiempo, por el ruido interno que estalló tras aquella noche en Anfield.