El Manchester City de Pellegrini conquistó su primera semifinal de Champions
Manchester City vivió el 12 de abril de 2016 una de las noches que modificaron su relación con la Champions League. El equipo entonces dirigido por Manuel Pellegrini derrotó 1-0 al Paris Saint-Germain en el Etihad Stadium y, tras el 2-2 de la ida en París, selló un 3-2 global que le dio el primer pase de su historia a las semifinales del torneo.
La eliminatoria enfrentaba a un City todavía cuestionado por su escaso recorrido continental con un PSG repleto de figuras, encabezado por Zlatan Ibrahimovic y acompañado en ataque por Ángel Di María y Edinson Cavani. Pellegrini, en su última campaña europea al frente del club, diseñó un plan de contención: reducir espacios, cerrar los caminos interiores y evitar que los referentes ofensivos parisinos recibieran con libertad.
El encuentro tuvo un momento que pudo cambiar por completo el desenlace. A la media hora, Kevin Trapp derribó a Sergio Agüero dentro del área. El delantero argentino asumió la responsabilidad desde los once metros, pero su remate se marchó fuera. Lejos de perder el orden tras esa oportunidad desperdiciada, el conjunto inglés sostuvo su estructura defensiva y limitó la capacidad del PSG para progresar con claridad.
La jugada decisiva llegó en el minuto 76. La defensa visitante no logró despejar con contundencia y el balón quedó en la frontal para Kevin De Bruyne. El belga se acomodó antes de sacar un disparo bajo y colocado, imposible para Trapp, que desató la celebración en Mánchester y definió una serie de máxima tensión.
La noche que abrió una nueva etapa
El 1-0 no solo clasificó al City: también confirmó que podía competir en las eliminatorias europeas ante rivales de primer nivel. El equipo mantuvo su portería a cero frente a una delantera que dominaba habitualmente en la Ligue 1, en una exhibición de disciplina táctica y paciencia.
Para De Bruyne, aquel gol consolidó su condición de futbolista determinante en las grandes citas. Con el dorsal 17, el centrocampista asumió un papel protagonista en el momento más importante de la temporada y comenzó a fijar una imagen que acompañaría su trayectoria: la de un jugador capaz de resolver partidos cerrados con una sola acción.
La frustración de Ibrahimovic al término del duelo contrastó con la euforia local. City dejó atrás parte de sus complejos europeos y convirtió aquella victoria sobre el PSG en un punto de inflexión. Aunque el club alcanzaría cotas aún mayores en los años posteriores, la clasificación de 2016 quedó como el primer gran salto continental de la entidad.