Emma Hayes: el Mundial Sub-20, clave para acelerar el desarrollo en EE. UU.
Emma Hayes, seleccionadora de Estados Unidos en el fútbol femenino, ha defendido con firmeza el papel del Mundial Sub-20 como “la gran plataforma” para acelerar la formación de futbolistas jóvenes y ha lanzado una advertencia sobre el rumbo del desarrollo en su país, subrayando que rivales europeos y otras selecciones han sacado más partido a los torneos juveniles que sirven de puente hacia el nivel absoluto.
Key takeaways
- Emma Hayes considera el Mundial Femenino Sub-20 el escaparate más importante para que las jóvenes ganen experiencia de alto nivel.
- La USWNT viene con un historial irregular en categorías de base: solo ganó el Sub-20 en 2012 y nunca se coronó en el Sub-17.
- El Mundial Femenino Sub-20 de 2026 se prevé que arranque el 5 de septiembre en Polonia.
- La entrenadora anunció que su cuerpo técnico seguirá y observará en directo el Mundial Sub-20 del próximo mes.
- Hayes pidió que el Sub-20 forme parte obligatoria del calendario internacional de FIFA para asegurar la liberación de jugadoras.
El Mundial Sub-20, foco del plan de desarrollo
En una entrevista concedida a un medio deportivo, Hayes insistió en que el torneo Sub-20 es “el mayor escaparate” para futbolistas jóvenes y que, para muchas de ellas, incluso cuando se pierde el camino por el Mundial Sub-17, la experiencia del Sub-20 resulta determinante para dar el salto con preparación real.
La seleccionadora también remarcó que la dinámica del Mundial—viajes específicos, presión competitiva y exigencia sostenida durante el torneo—no se puede replicar de forma equivalente en otros espacios. En su visión, existe una relación directa entre quienes destacan en el Sub-20 y quienes llegan mejor preparados al fútbol internacional absoluto.
Polonia en el horizonte y seguimiento presencial
De cara a la próxima edición, Hayes señaló que el Mundial Femenino Sub-20 de 2026 se espera que comience el 5 de septiembre en Polonia. En el plano institucional, se recordó que la UEFA mantiene su compromiso de boicotear competiciones de FIFA tras un plan del presidente Gianni Infantino, que finalmente fue abandonado, sobre permitir inversión externa en el organismo rector.
Además, la entrenadora adelantó que tanto ella como su equipo técnico observarán en persona el Mundial Sub-20 de los próximos meses, con el objetivo de vigilar y hacer seguimiento a jugadoras.
Un diagnóstico crítico del desarrollo estadounidense
Hayes centró gran parte de su mensaje en el contraste entre Estados Unidos y potencias europeas. En especial, citó diferencias culturales: en países como España, el énfasis en el desarrollo de jugadores en etapas juveniles—incluso cuando ya han pasado a ser profesionales—es parte del ecosistema futbolístico. A su juicio, esa exposición se traduce en que las rivales acumulan más partidos internacionales de alta calidad durante ciclos de cuatro años.
Para sostener su argumento, la seleccionadora utilizó ejemplos concretos. Señaló el caso de Alexia Putellas, quien tuvo un gran impacto en el Mundial Sub-17 de 2010, y mencionó a Aitana Bonmatí, que participó en un Mundial Sub-20 en 2018 aun después de sumar experiencia con la selección absoluta. Hayes interpretó esos trayectos como “prueba de concepto” de que los torneos juveniles funcionan como trampolín.
También habló del ejemplo español en la década previa al título mundial de 2023, el primer gran trofeo senior para su selección femenina. Para Hayes, la exposición de una jugadora española a fútbol internacional de alta calidad es sustancialmente mayor que la que reciben en su país.
En la misma línea, elogió el impulso inglés en el desarrollo juvenil, vinculado a la valoración de competiciones internacionales de base. Y puso un ejemplo adicional con Linda Caicedo: destacó que participe en múltiples Mundiales juveniles y que, a la vez, mantenga presencia con la selección absoluta. Caicedo, todavía con 21 años, juega actualmente en el Real Madrid.
Choque entre club y selección: el debate por las fechas
Hayes también abordó un problema estructural que, según su lectura, afecta a la continuidad de las plantillas de Estados Unidos en categorías juveniles. Señaló que en los últimos años más futbolistas estadounidenses se han convertido en profesionales siendo adolescentes, en parte por cambios de reglas dentro de la NWSL que relajaron restricciones a jugadoras jóvenes.
El caso mencionado fue el de Olivia Moultrie, que abrió el camino tras demandar a la liga en 2021 para firmar con Portland Thorns con 15 años. Con más jugadoras profesionalizadas a temprana edad, subieron las exigencias y el peso para clubes y también para el calendario: los torneos juveniles de selecciones no coinciden con las fechas oficiales de liberación de FIFA, lo que puede dejar a las futbolistas en medio de la disputa entre club y país.
Como consecuencia, Hayes sostuvo que algunas de las mejores jóvenes han quedado fuera de convocatorias recientes. Citó dos ejemplos: Moultrie y la delantera Alyssa Thompson, ambas con edad para competir, se ausentaron del Mundial Sub-20 de 2024 para permanecer con sus equipos profesionales.
La entrenadora consideró que esa situación es injusta y pidió que FIFA incluya el Mundial Sub-20 dentro del calendario internacional de manera obligatoria, garantizando liberación. En su postura, la preparación para un torneo como el Mundial no es solo una cuestión de “hacer plataforma” en casa, sino de vivir una exposición internacional mayor.
Continuidad, oscilación entre categorías y el impacto del último ciclo
Hayes defendió que la continuidad entre jugadoras es clave para rivales como España o Japón, donde las conexiones construidas desde la base se mantienen con claridad en el nivel senior. Por eso, insistió en que algunas futbolistas elegibles deberían alternar entre selección absoluta, Sub-20 y Sub-23 para acumular experiencia en diferentes contextos.
En su análisis, ese enfoque cuestiona una idea común en Estados Unidos: que una vez que una jugadora avanza a la selección mayor, ya no necesita volver a etapas anteriores. Para Hayes, si una futbolista tiene la oportunidad de competir contra rivales top—España, Japón, Francia, Inglaterra, Brasil, Alemania o Suecia—en cualquier categoría de edad, esa competición es necesaria para su crecimiento.
Finalmente, la seleccionadora vinculó el Mundial Sub-20 con resultados futuros. Afirmó que para mantener el nivel competitivo en los ciclos venideros, desde 2031 en adelante, los torneos Sub-20 y Sub-17 serán esenciales. También sostuvo que el Mundial Sub-20 de 2024 tuvo un impacto inmediato en la preparación de varias futbolistas que ya compiten por roles en el camino hacia el Mundial de 2027.
En ese punto, Hayes mencionó nombres de jugadoras que, en su opinión, habrían progresado distinto sin la experiencia del torneo: Ally Sentnor, Claire Hutton, Jordyn Bugg y Gisele Thompson. Remató el argumento señalando que, aun cuando lo doméstico ayuda a construir una base, para quienes no participan en el Mundial juvenil no es suficiente: necesitan una exposición internacional más grande para llegar con ventaja.