Gary Lineker carga contra Jim Ratcliffe por la crisis del Manchester United
Manchester United atraviesa una nueva etapa de tensión institucional y deportiva. El equipo llega al parón internacional situado en la 12.ª posición de la Premier League, con apenas cinco puntos tras las primeras cinco jornadas, mientras crecen las protestas de la afición contra la gestión de Jim Ratcliffe y la dirección de INEOS.
Del entusiasmo inicial al rechazo de la grada
Ratcliffe asumió el control de las operaciones futbolísticas tras adquirir una participación minoritaria del club en febrero de 2024. Su llegada generó expectativas en Old Trafford, pero ese respaldo se ha debilitado con rapidez por decisiones tomadas fuera del campo y por la falta de una mejora consistente en los resultados.
El malestar quedó expuesto durante la derrota en el derbi de Mánchester de septiembre, cuando hubo protestas dirigidas contra la propiedad. Parte de los seguidores cuestiona tanto la estrategia económica como el trato hacia empleados y abonados.
- Despidos de personal en distintas áreas del club.
- Incremento de los precios de las entradas para los partidos.
- Reubicación de abonados para ampliar las zonas de hospitalidad.
- Críticas tras unas declaraciones de Ratcliffe sobre inmigración, que llevaron a varios grupos de aficionados a pedir su dimisión.
La controversia ha relegado a un segundo plano el proyecto para construir un estadio nuevo con capacidad para 100.000 espectadores, una de las grandes apuestas anunciadas por el dirigente británico.
Lineker carga contra la jerarquía del club
Gary Lineker responsabilizó a la cúpula del United de buena parte de la crisis. El exinternacional inglés consideró que los problemas no se limitan al rendimiento del primer equipo, sino que proceden de la estructura que dirige la entidad.
“Miro al Manchester United y veo problemas que bajan desde arriba”, afirmó. También ironizó sobre los Glazer, propietarios mayoritarios, al sostener que encontraron en Ratcliffe a una figura que concentra ahora gran parte de las críticas: “Hay que felicitar a los Glazer por hallar a alguien todavía peor que ellos para que reciba todos los golpes”.
Lineker fue más allá al calificar de caótica la administración actual y cuestionar la figura de Ratcliffe. “No me parece una persona especialmente agradable y la forma en que se está llevando el club es un desastre”, señaló, antes de apuntar que los Glazer han logrado desviar hacia el presidente de INEOS la presión de los aficionados.
El exdelantero también citó el deterioro de Old Trafford, las quejas acumuladas alrededor de la entidad y la irregularidad competitiva. A su juicio, los continuos cambios en el banquillo no explican por sí solos la situación: “Han respaldado al entrenador en varias ocasiones y no les ha funcionado, pero tiene que haber algo que venga de arriba”.
Cambios en el banquillo y problemas en el mercado
La inestabilidad se ha reflejado en la gestión deportiva. Michael Carrick se convirtió recientemente en el tercer técnico permanente de la era INEOS, después de las salidas de Erik ten Hag y Ruben Amorim en un periodo de 15 meses.
Carrick logró la clasificación para la Liga de Campeones durante su etapa como interino y asumió el cargo de forma definitiva este verano. Sin embargo, el posterior mercado de fichajes dejó frustración en el club, que no consiguió cerrar las incorporaciones de Elliot Anderson ni Matheus Fernandes, dos de sus objetivos prioritarios.
| Dato | Situación |
|---|---|
| Posición en Premier League | 12.º |
| Puntos en cinco jornadas | 5 |
| Entrenadores permanentes con INEOS | 3 |
| Capacidad prevista del nuevo estadio | 100.000 espectadores |
La cantera, otro frente abierto
La inquietud también alcanza a la academia. JJ Gabriel, una de las promesas mejor valoradas del sistema formativo, habría solicitado salir del club. Su familia entiende que el United ha quedado demasiado rezagado respecto a potencias europeas como Real Madrid, Barcelona y Manchester City.
Lineker se refirió a esa posible pérdida como un síntoma adicional del deterioro: “Están perdiendo a adolescentes jóvenes; parece que eso va a ocurrir”.
Cuando se reanude la competición, Carrick tendrá el reto de corregir la dinámica liguera en un ambiente cada vez más hostil. Ratcliffe, por su parte, afronta un momento decisivo: ya había advertido en marzo que abandonaría el proyecto si recibía un nivel de hostilidad comparable al que han soportado los Glazer. Con las protestas en aumento, el debate sobre el estadio y los malos resultados, la presión sobre su gestión no deja de crecer.