Giuliani al frente de la Fuerza de Tarea del Mundial 2026: “cero fallos
Andrew Giuliani, de 40 años, fue nombrado director ejecutivo de la Fuerza de Tarea de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en la Casa Blanca tras convencer al presidente Donald Trump de que su cercanía y capacidad de anticipación serían clave para una misión que él define como “cero fallos”. Mientras el torneo arranca este jueves, el ex deportista y ex colaborador político se prepara para coordinar, en apenas seis semanas, un operativo de seguridad y logística que abarcará 16 sedes en tres países anfitriones.
Del contacto con el Despacho Oval al reto de supervisar el Mundial
- Giuliani asegura que, al enterarse de la oportunidad, llamó directamente al ala oeste para plantear su candidatura.
- En menos de una semana, relató que presentó a Trump su argumento: dirigir la preparación federal del Mundial pese a no tener experiencia previa en fuerzas del orden.
- En su versión, el presidente le respondió que “lo pensaría”, tras entrevistas con el titular de Seguridad Nacional y otras figuras del ala oeste.
- Más adelante recibió la confirmación: sería el director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial 2026.
- Giuliani sostiene que la presión máxima llega cuando el evento se pone en marcha y la evaluación del plan se realiza en términos directos durante las semanas posteriores.
- El nombramiento se enmarca en el periodo previo al arranque del Mundial y en un mandato centrado en evitar incidentes.
- Giuliani evita detallar su discurso exacto, pero insiste en que la idea central fue demostrar la “grandeza” de Estados Unidos en torno al Mundial y su simbología en el marco del aniversario nacional.
- Para él, el éxito se medirá por lo que no ocurra: incidentes de seguridad y fallos operativos durante el torneo.
La clave del encaje: relación personal con Trump y lectura de decisiones
Giuliani describe su vínculo con Trump como el de “un tío”, una cercanía que atribuye al legado familiar: su padre, Rudy Giuliani, fue alcalde de Nueva York en los años 1990, cuando Trump era un magnate inmobiliario en la ciudad. Según el propio Andrew, esa relación se consolidó en el campo de golf, donde él tenía un juego fijo los sábados con el futuro presidente.
El director ejecutivo sostiene que esa conexión no es solo un beneficio social, sino una herramienta funcional: afirma que, aunque a veces transcurra más de una semana sin hablar con Trump, su trayectoria le ayuda a anticipar el enfoque del mandatario ante problemas y decisiones. En mayo de 2025, cuando Trump anunció el nombramiento, bromeó ante las cámaras: “Es un cargo grande. Mejor que lo hagas bien, Andrew”.
La Casa Blanca no ofreció más comentarios cuando se consultó por la visión presidencial sobre la propuesta de Giuliani.
Disciplina y mentalidad: el consejo del padre y la advertencia de no suponer
Giuliani cuenta que consultó a su padre para armar el equipo correcto, pero que, sobre todo, Rudy le inculcó la mentalidad que considera imprescindible para el puesto. “Nunca es rendirse. Siempre es asegurarte de revisar debajo de cada piedra. En este trabajo no quieres hacer suposiciones”, resumió.
Recientemente viajó a Florida del Sur para ver a su padre, hospitalizado en mayo por una afección severa de neumonía, que Giuliani calificó como un susto “muy cerca de la muerte”. Cuando Andrew llegó, su padre estaba inconsciente, pero despertó al día siguiente. Según relata, en cuanto reaccionó le dijo: “¿Qué demonios estás haciendo aquí? Necesitas volver a Washington”.
De la exposición mediática a la carrera con altibajos: golf, finanzas y la entrada a la Casa Blanca
Giuliani ha vivido bajo escrutinio mediático casi toda su vida. En 1994 fue parodiado por Chris Farley en “Saturday Night Live”, cuando, con apenas 7 años, robó la escena en la ceremonia de juramento de su padre: besos al aire, gestos con el puño y bostezos durante el discurso inaugural.
Tras graduarse en Duke, donde intentó demandar a la institución después de ser expulsado del equipo de golf, pasó un breve periodo como profesional. Ganó el Metropolitan Open en 2009 y obtuvo 27.500 dólares, describiéndolo como un primer paso importante. Sin embargo, su carrera no despegó y para 2016 abandonó el estatus profesional, señalando que buscaría una trayectoria en finanzas o bienes raíces.
Un año después, tras la primera elección de Trump como presidente, Giuliani se incorporó a la Casa Blanca como director asociado de la Oficina de Enlace Público. En ese cargo, dijo que coordinó equipos para visitas presidenciales y ayudó a reactivar ligas durante la pandemia de COVID-19. En 2020, se atribuyó junto con Trump el impulso para que la Big Ten regresara a los campos de fútbol en plena crisis sanitaria. No obstante, en ese mismo periodo una nota periodística recogió testimonios de varios responsables de la Big Ten que afirmaban no conocer su papel o, incluso, no saber quién era.
Controversias políticas y defensa ante el “apellido”: la respuesta al nepo baby
Durante el primer mandato, un reporte de un medio indicó que el ex jefe de gabinete de Trump, John Kelly, revocó el acceso de Giuliani al ala oeste, en una explicación asociada a disputas políticas y a recelos por su cercanía con el presidente. Más adelante, en 2022 Giuliani intentó competir por la gobernación de Nueva York sin éxito. Dos años después volvió a figurar en titulares al apoyar a su padre en un litigio para evitar que la familia entregara cuatro anillos de Serie Mundial de los New York Yankees como parte de un fallo por difamación de 148 millones de dólares.
Giuliani reconoce por qué algunos lo acusarían de ser el caso extremo de “nepo baby”, es decir, lograr un cargo preferente por el apellido y por el acceso que le abrió su padre. Pero su respuesta se centra en la experiencia y en el control del ruido: “Los críticos siempre van a estar ahí. Y especialmente cuando estás en la mira desde los 7 años, eso es parte de la vida. Para mí, lo mejor es bloquear el ruido. La historia estará en el video. Veremos el 20 de julio”.
La hoja de ruta: llamadas semanales, coordinación federal y riesgos múltiples
Giuliani sostiene que cada semana organiza una videollamada con los once presidentes ejecutivos de los comités anfitriones. En esas reuniones, los participantes comparten avances, expresan preocupaciones y plantean preguntas. Meg Kane, directora ejecutiva del comité de Filadelfia, valoró el espacio: “Ahí es donde la fuerza de tarea ha sido útil. Existe un formato de ‘pasar el balón’: las ciudades pueden preguntar, comentar, actualizar qué salió bien, qué salió mal y qué han escuchado”.
La responsabilidad del grupo se centra en coordinar a las ciudades anfitrionas, gobiernos locales y estatales, más de 400 agencias policiales y una constelación de empresas privadas y compañías de seguridad. El abanico de problemas potenciales, según el relato, es amplio y abarca amenazas de seguridad como drones no autorizados y amenazas de bomba; trámites de visas para aficionados y equipos extranjeros; coordinación con FIFA y con los coanfitriones México y Canadá; desafíos de transporte; brotes o riesgos sanitarios como norovirus y ébola; además de la contingencia meteorológica.
“Necesitas… un grupo que reduzca la burocracia interagencial que suele existir en distintos niveles del gobierno”, añadió Giuliani.
- Cada semana se celebra una llamada con los CEO de los comités anfitriones para revisar planes, dudas y actualizaciones.
- Se coordinan gobiernos y más de 400 agencias de seguridad, además de empresas y firmas privadas.
- Se gestionan áreas críticas: seguridad, transporte, visados, coordinación con FIFA y con México/Canadá, logística sanitaria y clima.
- Se realizan también briefings diarios y semanales con enlaces federales en cada sede base de los equipos y con equipos de coordinación en las 11 ciudades anfitrionas.
- La comunicación constante se presenta como una herramienta para reducir el margen de error.
- Giuliani afirma que, además del trabajo interinstitucional, el objetivo es dejar el menor número posible de incógnitas abiertas.
- La estructura se apoya en reuniones frecuentes, con acceso rápido para resolver problemas en tiempo real.
Una Copa Mundial distinta: 39 días, 16 sedes y 48 campamentos base
Giuliani remarca que su intención fue reclutar a personas que ya hubieran trabajado en Super Bowls y Juegos Olímpicos, pero que también entendieran la singularidad del torneo: por su tamaño, alcance y la presencia de tres países sede. El Mundial 2026 se extenderá durante 39 días en 16 ciudades anfitrionas, con 11 en Estados Unidos y 48 campamentos base.
Además, el director ejecutivo priorizó visitar las 11 ciudades estadounidenses porque, en su criterio, asegurar cada partido exige una dificultad comparable a la de un Super Bowl. El inspector jefe de policía de Filadelfia, John Przepiorka, indicó que se reunió con Giuliani durante el pasado verano en el marco del Mundial de Clubes.
Przepiorka detalló que hablaron en persona, que Giuliani escuchó las preocupaciones y que, según su relato, la Casa Blanca se involucró para apoyar la seguridad en Filadelfia y en el resto de las ciudades anfitrionas.
La efectividad operativa: el ajuste del precio del transporte hacia MetLife
Como ejemplo del desempeño de la fuerza de tarea, Giuliani citó una intervención para reducir el costo de un servicio de shuttle bus entre Manhattan y MetLife Stadium, en East Rutherford, Nueva Jersey. En la primavera, los precios de tren ida y vuelta se volvieron noticia al superar los 100 dólares, mientras el autobús se ubicaba en 80.
Giuliani explicó que su equipo vio los titulares y concluyó que era necesario “volver a insistir” en el tema. Luego señaló que hablaron con el Departamento de Transporte y con el secretario Sean Duffy sobre el impacto. “Señalamos distintos conjuntos de problemas que podrían mejorar”, dijo, y afirmó que eso captó la atención del secretario.
En mayo, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció una reducción: el pasaje del bus bajaría de 80 a 20 dólares. En un comunicado, un portavoz de Hochul indicó que cuando la mandataria se enteró de que los boletos del shuttle para el Mundial costarían 80, consideró que el precio era demasiado alto. Según el texto, Hochul “dio un paso adelante” y recortó el costo a 20, añadió miles de plazas de autobús y reservó 20% de los boletos de forma exclusiva para residentes de Nueva York.
Financiamiento federal, lucha antidrone y coordinación constante con FIFA
El gobierno federal informó que, bajo la supervisión de Giuliani, se distribuirán más de mil millones de dólares del dinero de contribuyentes. Entre las partidas anunciadas figuran 100 millones para mejoras de transporte, 500 millones para capacitación y tecnología contra drones, y 625 millones para seguridad. Giuliani indicó que el equipo realizó al menos cinco rondas de llamadas con agencias administrativas estatales para orientarles sobre cómo recibir la financiación destinada a la estrategia antidrone.
Giuliani también afirmó que el grupo mantiene comunicación diaria con FIFA, una organización descrita como influyente políticamente cuando busca lo que necesita. Sobre la relación, dijo que es “buena”, y aclaró que “no significa” que siempre estén de acuerdo en cada tema.
“Yo diría que somos como tiradores de penales. Probablemente, ya sabes, 66% del tiempo estamos alineados, y quizá haya 33% del tiempo en que quizá no le damos al arco”, comparó.
Al preguntarle por las discrepancias, evitó profundizar, pero señaló como elemento de unión el vínculo entre Trump y el presidente de FIFA, Gianni Infantino.
“Son dos hombres que realmente quieren que esto sea el mayor evento deportivo de la historia. Ahora es nuestro trabajo asegurar que podamos cumplir esa misión”, afirmó. Y con una broma añadió: “Washington, D.C. puede ser un lugar duro en términos de política. Puede haber más política en el fútbol que incluso en Washington, D.C.”
Su equipo, según dijo, está enfocado en lo que podría haberse pasado por alto. Para sostener esa vigilancia, aseguró que continúan revisando cada hora del día para responder preguntas y reducir al mínimo los apartados desconocidos.
Un cierre con enfoque en el partido: vivir en silencio y hablar del 20 de julio
Durante los próximos seis semanas, Giuliani espera basar su rutina en café. Reconoce que, durante el torneo, mientras menos se hable de él, más probable es que la misión esté funcionando y que la seguridad se mantenga bajo control. Su deseo es que el foco, llegado el 20 de julio, sea el partido final y no el perímetro.
Y, en lo deportivo, dejó una idea clara del ganador: “Quizá esté soñando, pero vamos, Estados Unidos”.
Resumen de puntos clave
- Giuliani fue designado director ejecutivo de la Fuerza de Tarea de la Casa Blanca para el Mundial 2026 tras hablar con Trump y pasar por entrevistas en el ala oeste.
- Su argumento se apoya en su cercanía con el presidente y en su capacidad para anticipar decisiones, aunque no provenga del ámbito policial.
- La tarea coordina ciudades, gobiernos, más de 400 agencias, empresas de seguridad y múltiples riesgos: drones, amenazas, visados, transporte, salud y clima.
- Se citan acciones concretas, como la reducción del costo del transporte entre Manhattan y MetLife Stadium, de 80 a 20 dólares.
- Se movilizan más de mil millones de dólares en seguridad, transporte y entrenamiento antidrone, con comunicación diaria con FIFA y reuniones frecuentes con comités anfitriones.