Hwang In-Beom marca la mira en México tras su gran duelo ante Chequia
GUADALAJARA, México. Hwang In-Beom no siempre recibe el reconocimiento que merece, algo que en parte se explica por el protagonismo habitual en la selección de Corea del Sur, donde la atención suele concentrarse en figuras como Son Heung-min o Lee Kang-in. Sin embargo, el mediocampista se ha ganado un lugar propio: acumula siete temporadas de fútbol de clubes en Europa, tras formarse con paciencia en Rusia, Grecia y Serbia, hasta llegar finalmente a Feyenoord, donde hoy compite en la Eredivisie.
Su función en el corazón del equipo, marcada por un trabajo constante y silencioso, suele traducirse en asistencias y en oportunidades que terminan convirtiéndose en titulares para Son y Lee. Pero el jueves por la noche, en el Estadio Guadalajara, cuando el partido exigía carácter y respuestas inmediatas, Hwang aprovechó su momento para brillar de verdad.
El contexto era complicado. Corea del Sur parecía encaminarse a sufrir una cuarta derrota consecutiva en el arranque de un Mundial, y el antecedente más cercano de un inicio victorioso era el Mundial de 2010. El encuentro no dio señales tempranas de calma: al minuto 57, el equipo europeo de su rival, la selección de República Checa, se puso por delante. El guion se inclinó por una acción de balón detenido y lanzamiento largo, en el que Corea del Sur mostró vulnerabilidad en los duelos aéreos durante gran parte del partido. En esa jugada, Ladislav Krejčí abrió el marcador para los checos.
Entonces apareció “el show” de Hwang. Diez minutos después, con una carrera insistente y de mucho desgaste sin balón, fue habilitado por Lee, aunque por velocidad pareciera que el instante se le escapaba. Aun así, cuando logró llegar primero a la pelota, se encontró con el portero Matěj Kovář, que hasta ese momento había acumulado varias atajadas destacadas. A la derecha, Robin Hranáč también se acercaba para cerrarle espacios.
Hwang buscó la solución con recursos de lectura y ejecución. Fingió un remate desde su lado izquierdo para desacomodar a Kovář y se dejó caer con una entrada deslizante que sacó a Hranáč de la ecuación. El desenlace fue fino: una elevación delicada que hizo que el balón se arrastrara hasta cruzar la línea. Fue un gol poco habitual para él: apenas el séptimo con la camiseta de los “Taegeuk Warriors”. Más que marcar, su valor suele estar en crear, y eso volvió a quedar claro cerca del final.
Cuando el partido entraba en su tramo decisivo, Corea del Sur completó una remontada vibrante y terminó ganando 2-1. Y en esa segunda anotación, Hwang volvió a ser protagonista con un recorrido inteligente por la banda. Desde el mediocampo, Paik Seung-Ho, su socio en el centro, lo encontró con un pase con visión. Con una mirada al área le bastó para decidir el movimiento: había una sola opción, pero la ejecución fue quirúrgica. Hwang mandó un centro preciso justo en el punto donde apareció el recién ingresado Oh Hyeon-Gyu, quien remató de primera para sentenciar el encuentro.
En un partido trabado, donde a varios de los hombres más visibles les costó entrar en ritmo, Corea del Sur realizó cambios para ajustar el plan: tanto Son como Lee Jae-Sung salieron antes del minuto 70. Aun así, Hwang fue el referente del esfuerzo colectivo durante el resto del tiempo, sosteniendo la reacción desde el medio y llevándola a un resultado que evitó que el equipo repitiera el mal arranque que cargaba en el torneo.
Tras el encuentro, el propio Hwang explicó el significado del triunfo. “Fue un buen partido. No solo para mí, también para el equipo. No es fácil sobreponerse a encajar el primer gol, más cuando [República Checa] defiende bien. Pero no nos rendimos. Dimos todo hasta el final y por eso estoy muy orgulloso de mis compañeros”, señaló.
La presencia del mediocampista en el duelo también tuvo un componente emocional y deportivo. Muchos aficionados surcoreanos valoraron que estuviera en el campo, considerando que llegaba con dudas al torneo por una lesión de tobillo sufrida en marzo, que lo dejó fuera del resto de la temporada con Feyenoord. Además, el escenario previo era más complejo: Park Yong-Woo, el jugador que normalmente suele ubicarse por detrás de Hwang para proteger la retaguardia, ya estaba descartado. Paik, que suele ser la siguiente alternativa, también era duda. Aun así, el destino le dio aire al equipo: tanto Hwang como Paik llegaron a tiempo y su impacto resultó clave, especialmente en el caso del mediocampista.
Hwang también subrayó la importancia del primer triunfo de cara a las próximas jornadas. “Creo que ganar el primer juego es muy importante para el equipo pensando en los siguientes partidos. Le mostramos al mundo lo buenos que somos como conjunto: no solo por la calidad, sino también por el espíritu de equipo. Por eso estoy muy orgulloso”.
Fuera de la cancha, Hwang suele ser de los jugadores tranquilos e incluso de voz serena, pero en este torneo se percibe un cambio: su confianza y la sensación de liderazgo crecen con cada partido. No es casualidad que, aunque todavía no cumpla 30 años (lo hará en septiembre), ya se le empiece a considerar como uno de los veteranos del plantel.
Con 74 convocatorias, Hwang es el sexto jugador con más partidos disputados en la selección. Desde su debut internacional en 2018, prácticamente ha sido titular indiscutible. Su versatilidad también ha sido un factor para que su protagonismo no siempre sea evidente: no se ajusta del todo a las plantillas tradicionales del mediocampo. Puede actuar como creador profundo gracias a su calma, su capacidad para leer situaciones y su distribución; también sabe moverse de forma inteligente para jugar de área a área (box-to-box); e incluso tiene la creatividad y el ojo para encontrar pases decisivos desde los alrededores del área, un rol que a veces encaja con el de un “10”.
Ante República Checa, el jueves, ejecutó varias de esas funciones en un mismo partido, acumulando 84 minutos antes de ser sustituido hacia el final. Esa combinación de tareas explica por qué su actuación fue determinante y le dio a Corea del Sur un inicio perfecto en su campaña.
Son y Lee seguirán siendo los nombres más mencionados de cara a los siguientes compromisos del Grupo A contra los anfitriones México y Sudáfrica, pero el mensaje del partido del Estadio Guadalajara es claro: conviene mirar a Hwang con atención. Ya demostró que puede ser tan crucial para Corea del Sur como cualquiera cuando el partido se pone cuesta arriba.