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World-cup

Ibrahimovic y la fe del USMNT: victoria 2-0 sobre Australia y a octavos

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
20 junio 2026 7 min de lectura

SEATTLE—Si Zlatan Ibrahimovic afirma algo, suele sonar a sentencia. En esta ocasión, sin embargo, el sueco no hablaba de sí mismo, sino de la Selección Masculina de Estados Unidos recién llegada a un nuevo triunfo mundialista: un 2-0 sobre Australia que disparó la ilusión de todo un país.

Con ese resultado, el USMNT encadenó victorias consecutivas en el Mundial por primera vez desde 1930. Si el debut, con un 4-1 ante Paraguay, ya había encendido la confianza, el partido del viernes elevó esa emoción a niveles difíciles de igualar: el encuentro se resolvió con un autogol provocado por Folarin Balogun y un cabezazo de Alex Freeman, incluso ante el asombro del futbolista más legendario de Suecia.

La pregunta fue directa: ¿cree Zlatan Ibrahimovic que Estados Unidos puede levantar el trofeo? La respuesta, desde una de las figuras más enigmáticas del deporte, fue tan clara como ambiciosa: “Sí”.

Y en Estados Unidos esa idea no nació de la noche a la mañana. El entrenador Mauricio Pochettino trabaja desde hace más de año y medio en instalar esa mentalidad en el plantel y en la grada. Durante semanas, varios jugadores repitieron que creen, y la lógica es sencilla: ¿para qué jugar un Mundial si no es con la intención de ganarlo? El viernes, además, se sintió que la creencia ya no era solo del equipo; parecía expandirse a nivel nacional.

“Cada partido, cada vez que jugamos, queremos ganar. No me parece descabellado decir que queremos ganarlo. Obviamente, quedan muchos encuentros antes de ese momento y vamos paso a paso, pero al final queremos levantar un trofeo”, declaró el defensor Chris Richards.

¿Es posible? Nadie puede afirmarlo con certeza. Un Mundial es largo y, pese al triunfo sobre Australia, todavía queda trabajo. Es cierto que los puntos conseguidos colocan al equipo en la fase eliminatoria, pero incluso con eso podría haber detalles por ajustar para asegurar el primer lugar del grupo. Luego llegarán los partidos de mayor exigencia, donde se medirá con los mejores del planeta, justo con el trofeo como referencia para Richards.

En torneos como este no hay garantías y tampoco existe certeza de que el USMNT pueda llegar hasta el final. Pero, al mismo tiempo, no hay motivos para pensar que no pueda. Esa es la sensación que domina dentro del grupo y que, poco a poco, se va instalando en quienes siguen al equipo. Incluso Zlatan se sube a esa ola: cuanto más crece la creencia, más espacio gana el “tren” que ya empezó a moverse con dos resultados importantes al inicio del Mundial disputado en casa.

“Esto lo tenemos desde hace un tiempo”, dijo el mediocampista Sebastian Berhalter. “No es solo ahora; ha sido una creencia que ha ido creciendo desde que Mauricio llegó. Nosotros solo intentamos mantenerla encendida”.

Y añadió: “Ahora la gente quiere decir que vamos a hacer un gran papel, pero hace tres semanas todos decían que no teníamos nada y que no teníamos oportunidad. Para nosotros, lo importante es seguir haciendo lo que estamos haciendo”.

GOLES desmenuza ganadores y perdedores desde Seattle…

La jugada que terminó en el autogol australiano, iniciada por Balogun, fue la definición de “clase mundial”. El ritmo fue alto, el control impecable y el pase al área, perfecto, para que Estados Unidos tomara la ventaja necesaria y descolocara por completo al rival. Fue una combinación de aceleración, lectura y ejecución.

Balogun aporta muchísimo al funcionamiento del USMNT. Incluso en un partido donde el equipo no desbordaba al contragolpe, él encuentra formas constantes de cambiar la dinámica. Sus desmarques son inteligentes, su manera de aguantar el balón ayuda, y su participación dentro del área suele concluir en ocasiones claras. Eso volvió a ocurrir el viernes, cuando Balogun, acompañado por un socio de ataque poco habitual como Ricardo Pepi, puso a Australia en problemas desde temprano.

“Para ser honesto, [Pochettino] siempre nos plantea ideas distintas para atacar, así que jugar con Pepi hoy no fue una sorpresa. No fue un plan B porque CP [Christian Pulisic] no estaba. Para mí se sintió como otra alternativa para ganar el partido”, comentó Balogun.

El remate que terminó siendo decisivo no era precisamente el objetivo principal en la planilla de estadísticas, pero lo que sí es indiscutible es que el primer gol nació de Balogun. Su crecimiento lo confirma como la gran estrella emergente del Mundial para Estados Unidos.

La semana anterior había sido Damian Bobadilla quien apareció. Esta vez, Cameron Burgess. Un partido más, otro autogol temprano que alivió cualquier nerviosismo en el USMNT. Además, el dato histórico también pesa: Estados Unidos se convirtió en el primer equipo en la historia del Mundial en beneficiarse de autogoles en partidos consecutivos.

Como le sucedió a Bobadilla, Burgess fue el jugador que terminó pagando las consecuencias al final de la secuencia. Balogun se abrió paso por el costado derecho de la defensa australiana, ganó espacio dentro del área y luego se internó hacia el centro. Su envío fue peligroso y Burgess, en el lugar menos indicado, no logró alejar el balón de la portería australiana.

Fue un arranque soñado para el USMNT y pesadilla para Australia. Los de Australia no lograron reaccionar de verdad. A diferencia de lo ocurrido con Turquía, Estados Unidos no se dejó cazar en transición rápida y, en gran medida, fue porque ya llevaba una ventaja temprana que le permitía administrar el partido.

Un golpe duro para Australia… y también para Burgess.

Con menos de 13 meses de diferencia, Alex Freeman pasó de la ansiedad previa a su primera convocatoria con el USMNT a anotar en un Mundial. El viernes convirtió para Estados Unidos. La velocidad con la que cambia el fútbol es brutal.

Desde su llegada antes de la Copa de Oro de 2025, Freeman parecía mejorar en cada presentación. El clímax llegó en Seattle, cuando el defensor del Villarreal apareció para marcar el segundo tanto del USMNT. Fue un gol con trabajo y tensión: apareció envuelto en un episodio de revisión del VAR prolongada, pero esa espera solo multiplicó la intensidad antes de la explosión de alegría final.

Cuando el tanto quedó validado, Freeman corrió hacia su propia zona defensiva para celebrar con quienes tuviera más cerca.

“Tenía mucha ansiedad por saber si era gol o no. Y cuando supe que sí, creo que miré hacia atrás y vi a mis compañeros corriendo hacia mí. Pensé: ‘Oh, Señor’. Al final corrí y celebré con ellos, y en ese momento me emocionó muchísimo”, explicó Freeman.

Fue un instante enorme para Freeman y también un recordatorio del jugador en el que se está transformando para el USMNT. No fue de la noche a la mañana, pero sí en un periodo relativamente corto. Ingresó como lateral ofensivo y ahora, con 21 años, se ha convertido en una pieza difícil de superar en tareas defensivas. Frente a Australia, ya había mostrado trabajo importante antes de que llegara su gran gol.

“Estar con él es muy agradable, es una gran persona y, para mí, tiene la capacidad de ser uno de los mejores jugadores de este mundo en su posición”, opinó Pochettino.

La mirada estuvo puesta sobre el once del USMNT al confirmarse el equipo, especialmente por un cambio notorio: Christian Pulisic salió del once y fue sustituido por Ricardo Pepi debido a una lesión en el gemelo.

Australia también presentó modificaciones. Los goleadores del partido previo ante Turquía, Nestory Irakunda y Connor Metcalfe, quedaron en el banquillo. En el análisis posterior, esa decisión resultó especialmente llamativa, ya que Popovic inició el encuentro sin sus dos atacantes de mayor confianza para generar peligro en transición.

Y por supuesto, esa apuesta salió mal. Durante el primer tiempo, con esos dos elementos fuera, Estados Unidos se sintió cómodo. En el complemento, con ellos ya en el campo, Irakunda en particular obligó a la zaga estadounidense a trabajar más. Incluso se abre la duda sobre qué habría sido diferente si le hubieran dado más minutos para castigar a una defensa que, antes del viernes, no había dejado su portería a cero desde septiembre.

“No queríamos repetir el mismo once, y hoy se veía por qué. Probablemente debería haber hecho más [cambios] si miras lo complejo que fue el partido. Evaluamos lo que vemos en los entrenamientos, cómo se sienten los futbolistas, cómo se recuperan física y emocionalmente del duelo, y buscábamos aire fresco en los costados. Eso nos permitió meter jugadores más explosivos en el segundo tiempo”, sostuvo el técnico.

Todo indica, entonces, que Popovic pudo haber calculado de más y limitado las opciones de Australia para llevarse algo del compromiso.

La atmósfera del debut del USMNT ante Paraguay ya había sido especial, pero Seattle fue diferente desde el primer minuto, y esa sensación se sostuvo durante toda la jornada.

Bien temprano, los aficionados se movían por las calles. Muchos portaban camisetas de distintas épocas del USMNT. Algunos llevaban trompetas, otros bengalas y otros se animaban con Bloody Marys, iniciando una fiesta que no se apagó ni mucho después de que terminara el pitazo final. Sobre el estadio pasaron helicópteros, hubo un himno nacional impactante cantado por la grada y, finalmente, llegó un resultado que lo cambió todo.

Al finalizar el partido, la gente no se apresuró a abandonar el lugar. Al contrario: siguieron cantando. Primero “Livin’ on a Prayer”, después “Country Roads”. Los jugadores del USMNT se sumaron y dieron varias vueltas al estadio para absorber el ambiente en una de las ciudades futboleras más importantes de Estados Unidos.

Seattle ya tenía reputación, pero el viernes tuvo la oportunidad de exhibirla en un escenario global. Lo hizo construyendo una atmósfera que difícilmente se repite.

“Yo estaba caminando al final del juego y es ahí cuando creo que uno termina de dimensionarlo. Obviamente, salir al campo, el himno, el sobrevuelo, todo eso fue muy especial, pero estás intentando concentrarte y llegar listo para el partido. En cambio, después del encuentro, mientras caminabas, fue increíble. Vi a mi familia en la grada cantando, todos estaban felices”, resumió Tyler Adams.

Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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