Infantino se echa atrás: FIFA abandona el plan FIFA Forward Enterprise de 20.000 M$
Gianni Infantino dio un paso atrás en su intento de reestructurar el negocio comercial de la FIFA tras el estrepitoso colapso de un plan que despertó una rebelión inmediata en los sectores con más poder del fútbol. El presidente confirmó que la iniciativa conocida como FIFA Forward Enterprise —propuesta para crear una filial comercial de 20 mil millones de dólares— queda abandonada, en un golpe directo a su estrategia de cara a los próximos procesos de gobernanza.
La idea central era que la FIFA vendiera un 20% de participación en sus activos más rentables a inversores privados, con la intención de impulsar un nuevo modelo de ingresos mediante una estructura empresarial. En el contexto del proyecto, se llegó a identificar una firma de inversión con sede en Nueva York vinculada con el nombre de Joshua Kushner como posible inversor ancla. Sin embargo, el rechazo no tardó en llegar desde los actores más influyentes, hasta dejar al máximo responsable sin margen para sostener el plan.
En el comunicado que oficializó la cancelación, Infantino reconoció que el esquema terminó generando divisiones que ya no estaban alineadas con el objetivo declarado de “unir y mejorar”. El presidente enfatizó que, tras escuchar distintas posturas, quedó claro que la propuesta dejó de ser viable por el impacto que provocó en la estabilidad interna y en la cohesión del organismo.
UEFA endurece el pulso y mira a la sucesión
El derrumbe del proyecto no apagó la tensión: la UEFA fue uno de los focos más críticos desde el inicio y había llegado a advertir con un boicot total a sus competiciones si el plan seguía en marcha. Con la retirada confirmada, el organismo europeo aceleró su estrategia para que Infantino no llegue a un nuevo mandato, en un escenario donde la discusión ya no sería si el desafío se materializa, sino cuándo.
Laura McAllister, vicepresidenta de la UEFA, trasladó el cambio de clima al señalar que la confianza en el presidente de la FIFA quedó “muy sacudida”. En la misma línea, Aleksander Čeferin pidió a las federaciones nacionales que revoquen cartas de respaldo previas vinculadas a la reelección de Infantino, señal de que el frente europeo no se limita a la crítica del negocio, sino que apunta directamente a la continuidad del liderazgo.
Además, la UEFA emitió un pronunciamiento contundente tras la caída del plan, dejando claro que la falta de confianza se extiende a la conducción política del momento. En el texto, la entidad europea cuestionó la forma en que se intentó avanzar con “esquemas” y en tiempos urgentes, atribuyendo responsabilidad a personas no identificadas y advirtiendo que se debe determinar qué ocurrió y quiénes deben responder. También anunció que, en los días y semanas siguientes, trabajará junto a sus asociaciones y en coordinación con otras confederaciones para revisar lo sucedido y evitar que una situación similar se repita, asegurando que el análisis debe ser “profundo y fundamental”.
Resignaciones internas y presión por salida antes de 2027
El conflicto también dejó huellas dentro de la propia estructura de la FIFA. El proyecto provocó la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor de alto nivel, y de Kevin Lamour, director de operaciones. Lamour acompañó su salida con una crítica directa al estilo de gestión, al describir el emprendimiento como “un proyecto de una sola persona”. Con ello, la polémica dejó de ser únicamente externa y se instaló como un problema interno de credibilidad y funcionamiento.
Mientras se abre el capítulo para buscar un sucesor, varios nombres han empezado a aparecer vinculados con una posible candidatura. Entre los mencionados figura el líder de CONCACAF, Victor Montagliani. En contraste, el presidente de PSG y figura destacada en la dirección de European Football Clubs, Nasser Al-Khelaifi, habría rechazado los llamados para iniciar una candidatura, aun cuando su postura se había enfrentado públicamente a maniobras financieras recientes del entorno de Infantino. Su entorno subrayó que no tiene ambición por el cargo y que su intención es continuar apoyando instituciones desde sus posiciones actuales.
En paralelo, la UEFA evalúa distintas vías para empujar la salida del dirigente antes de la próxima elección prevista para 2027. Aunque la renuncia voluntaria sería la vía más sencilla, el organismo contempla la posibilidad de convocar un congreso extraordinario de la FIFA. Para que un voto de desconfianza prospere, se requeriría el respaldo de 43 de las 211 asociaciones miembros, un umbral que convierte la fase de negociación en el paso decisivo para medir fuerzas.
En la parte final de su mensaje, la UEFA remarcó que la cancelación del plan no es el final del asunto: calificó la retirada de la propuesta como una victoria para el “conjunto del fútbol”, pero advirtió que el trabajo real comienza ahora con la reconstrucción de la confianza en la FIFA. Con la relación entre Zúrich (sede de la FIFA) y Nyon (sede de la UEFA) en uno de sus momentos más tensos, los próximos meses se perfilan como el tramo de mayor intensidad para determinar si Infantino logra sostener su mandato de una década o si enfrenta el desafío político más serio desde que llegó al poder.