Infantino y la gira FIFA: 60.000 millas para el Mundial 2026 en EE.UU.
La Copa del Mundo 2026 ya no solo se mide en goles y estadios: el despliegue geográfico del torneo en Norteamérica también queda reflejado en los desplazamientos del presidente de la FIFA. Gianni Infantino, que ha recorrido una parte clave del país anfitrión para presenciar partidos, acumula una cifra de millas difícil de dimensionar, mientras crece el debate sobre el impacto ambiental de tanto traslado aéreo.
Key takeaways
- La edición 2026 se extiende por tres países, con 16 ciudades sede y cuatro husos horarios.
- Infantino ha utilizado un jet Gulfstream G650 del parque gubernamental de Qatar, operado por Qatar Airways, para seguir el torneo.
- Al cierre del campeonato en el MetLife Stadium, el total ronda las 115 horas de vuelo durante el torneo, sin contar traslados de reposicionamiento ni el viaje por el funeral del expresidente emiriato de Qatar.
- El recorrido estimado llega a 59.281 millas (95.403 kilómetros) usando 21 aeropuertos, excluyendo el trayecto ida y vuelta a Qatar.
- En el tramo de semifinales, el avión registró 23 cruces internacionales de fronteras en Norteamérica, elevando la huella de carbono del evento.
- Antes del partido por el tercer puesto, los vuelos planificados sufrieron un contratiempo: el Gulfstream no despegó por retrasos severos asociados a tormentas en aeropuertos del área de Nueva York.
El recorrido de Infantino: decenas de miles de millas y 21 aeropuertos
Infantino alcanzará, con el pitido final en el MetLife Stadium, alrededor de 115 horas de vuelo en el marco del torneo. Esa cifra no incorpora los vuelos de reposicionamiento ni el desplazamiento de 29 horas que realizó para acudir al funeral del ex emir de Qatar.
En distancia, el dato central es el total de 59.281 millas (95.403 kilómetros) cubiertas durante su participación itinerante en sedes del Mundial, empleando 21 aeropuertos ubicados en los países anfitriones. Aunque la cifra no incluye el viaje de ida y vuelta a Qatar, supera la distancia combinada de vuelos redondos entre Nueva York y Singapur, Los Ángeles y Doha, y Londres y Perth. Además, su jornada más intensa tuvo lugar el 26 de junio, cuando recorrió 5.772 millas.
Presencia en las 16 sedes y días con doble partido
El presidente de la FIFA logró ver al menos un encuentro en cada una de las 16 sedes del Mundial. Miami, en el Hard Rock Stadium, fue su parada más repetida, con cinco partidos observados allí.
El ritmo de sus visitas incluyó jornadas en las que llegó a presenciar dos encuentros en el mismo día. En total, fueron 13 días con doble asistencia, en ocasiones con estadios separados por cientos de millas, lo que subraya la dificultad de coordinar horarios y desplazamientos en una competición continental.
Logística y clima: el vuelo fallido antes del duelo por el tercer puesto
La hoja de ruta de Infantino también tuvo un pequeño tropiezo justo antes del final. Según datos de seguimiento de vuelos, el Gulfstream tenía programado despegar desde Nueva Jersey hacia Miami con tiempo para el partido por el tercer puesto entre Inglaterra y Francia, pero el avión no llegó a despegar.
La razón fue el impacto meteorológico: la FAA informó que tormentas provocaron retrasos severos en aeropuertos del área de Nueva York durante el sábado, alterando la planificación prevista.
Entre la sostenibilidad prometida y el peso del avión privado
El costo ambiental de un torneo con traslados extensos no pasó desapercibido. En lo que va hasta las semifinales, el jet registró 23 cruces internacionales de fronteras en Norteamérica, un elemento que incrementa la huella de carbono en un evento ya de por sí masivo.
En paralelo, FIFA se comprometió a reducir a la mitad las emisiones vinculadas al Mundial y actividades relacionadas para 2030 y a alcanzar emisiones netas cero en 2040. Su estrategia de sostenibilidad y derechos humanos para la Copa del Mundo 2026 incluye una postura de atención al cambio climático; sin embargo, la dependencia de la aviación privada para los máximos responsables contrasta con esos objetivos. En el marco de la cobertura, no hubo respuesta a una solicitud de comentarios enviada por correo sobre el esquema de viajes.
Distancias extremas: del vuelo transcontinental al salto urbano
El itinerario refleja también las dimensiones del anfitrión. Hay trayectos de gran escala, como el vuelo transcontinental de 5 horas y 44 minutos entre Miami y Seattle, y al mismo tiempo desplazamientos mucho más breves, como el salto de apenas 28 minutos desde Seattle hacia Vancouver.
En conjunto, las cifras de millas, horas de vuelo y presencia en sedes ponen en evidencia la magnitud geográfica que acompaña a la Copa del Mundo 2026: un Mundial diseñado para ampliar horizontes, pero con un costo logístico y ambiental que vuelve a colocar el debate en el centro del torneo.