Inglaterra ilusiona con su debut ante Croacia tras abrir México y Sudáfrica
El torneo ya echó a rodar y el jueves México y Sudáfrica abrieron la competición. Mientras crece la expectación, Inglaterra aguarda su momento para debutar el miércoles ante un rival ya conocido: Croacia, en un escenario donde la ilusión por romper una sequía histórica vuelve a tomar fuerza.
| Aspecto clave | Dato | Contexto |
|---|---|---|
| Inicio del torneo | Jueves | México vs. Sudáfrica abren la acción |
| Debut de Inglaterra | Miércoles | Ante Croacia |
| Sequía histórica | 60 años | Desde el único gran título del país en una cita mundial |
| Final del Mundial 2026 | 11 días antes del aniversario | Se disputará en New Jersey |
El objetivo de los “Three Lions” sigue siendo el mismo: poner fin a décadas de frustración. Se cumplen seis décadas desde el único gran festejo del país en el escenario más exigente, y ahora la narrativa vuelve a girar alrededor de la posibilidad de que esta generación dé el golpe definitivo.
La brújula ofensiva de Inglaterra podría estar, como tantas veces, en Harry Kane. El capitán y delantero estrella llega en su mejor momento de forma, algo especialmente valioso en un torneo donde los detalles terminan decidiendo. Además, el ariete del Bayern Múnich está en la conversación para convertirse en el primer inglés que gana el Balón de Oro desde Michael Owen, hace ya un cuarto de siglo; y esa posibilidad, según el escenario planteado, ni siquiera dependería de que Inglaterra levante el trofeo en Norteamérica.
A sus 32 años, Kane firmó en su club el que se describe como su ciclo goleador más brillante hasta la fecha. Superó la barrera de los 60 goles gracias a rachas con tripletes en la última jornada de otra temporada ganadora de la Bundesliga, y también dejó su huella en el partido decisivo de la DFB-Pokal. En números globales: 36 tantos en la liga y otros 14 en la Champions League.
En la cima de Europa, el delantero también se encamina hacia el Golden Shoe como máximo artillero del continente con una ventaja amplia: nueve goles sobre Erling Haaland y 11 por delante de Kylian Mbappé, dos de los delanteros más destacados del mundo. Su producción total, cifrada en 61 dianas, lo ubica además dentro del top cinco histórico de temporadas europeas más goleadoras en todas las competiciones. Con ese ritmo, el Mundial parece llegar justo cuando Kane atraviesa su mejor lectura del área.
El inglés no solo aporta goles: también forma parte de una columna vertebral clave. Y el plan de Inglaterra, más allá del área, se apoya en la solidez de un mediocampo que, sobre el papel, promete ser estable y con energía. En ese sentido, se anticipa que Elliot Anderson podría asumir el rol de mediapunta profundo, un organizador capaz de iniciar juego desde atrás y, cuando toque, también ensuciar el trabajo defensivo.
Con Declan Rice, la idea sería darle libertad para moverse de un lado a otro, con el perfil de un “box-to-box” que, aun así, conserva el motor para cumplir en tareas de recuperación. En la zona más creativa, todo apunta a que Jude Bellingham y Morgan Rogers podrían alternar el puesto de mediapunta No. 10, con la posibilidad de que Rogers sea utilizado por banda si el plan lo requiere.
La razón es que el jugador vinculado a Aston Villa ha demostrado que puede ser una amenaza real desde posiciones exteriores. Tanto Bellingham como Rogers se describen como mediocampistas con visión, capacidad para crear y olfato para el gol, combinados con una dosis de fuerza física que podría inclinar la balanza a favor del equipo.
Inglaterra, además, juega con una carta interesante en su centro del campo: se plantea que, fuera de Portugal y España, pocos combinados pueden presumir de un balance tan afinado entre funciones. Y aun con esa base, se menciona que Kobbie Mainoo también podría aportar desde el banquillo, dando profundidad a una selección que necesita ajustar piezas para que el engranaje funcione en la máxima exigencia.
En el banquillo, el nombre de Gareth Southgate siempre quedó ligado a dudas por su experiencia en escenarios de máxima presión, como una semifinal mundial o una final continental. Sin embargo, el cambio de mando se presenta como una oportunidad: la Federación Inglesa confía en un entrenador de élite que pueda llevar a una generación cargada de talento hasta el objetivo.
Thomas Tuchel aparece como el perfil que encaja por estilo y también por recorrido en finales. Su reputación como técnico de alto nivel táctico se suma a un historial particular en partidos de campeonato, un rasgo que en competiciones de eliminación directa suele marcar diferencias.
En Borussia Dortmund, Tuchel condujo al equipo a dos finales de la DFB-Pokal en sus dos temporadas al mando. En 2017, al segundo intento, rompió una espera de cinco años sin grandes trofeos: ganó la final en Berlín contra Eintracht Frankfurt. Ya en su segunda etapa con Paris Saint-Germain, alzó la Coupe de France y llevó al club hasta la primera final de Champions League en su historia; allí el desenlace fue una derrota ajustada ante Bayern Múnich en 2020.
En Chelsea, su ciclo en copas volvió a quedar marcado: guió al equipo a cuatro finales en cinco temporadas durante su estancia. El momento cumbre fue liderar a un conjunto que no era el favorito hacia su segunda Champions League en 2021, con una victoria en la final ante el Manchester City de Pep Guardiola. Ese triunfo llegó apenas dos semanas después de que Chelsea cayera ante Leicester City en la final de la FA Cup; y aun así, el equipo sufrió después la frustración de perder ambas finales de 2022, la de FA y la de la Carabao Cup, ante Liverpool en definición por penales.
Se reconoce que en su trayectoria también hay desilusiones, pero se subraya que Tuchel ha mostrado capacidad para colocar a equipos cerca del trofeo, incluso cuando el destino se pone cuesta arriba. Por eso, la apuesta es que pueda repetir ese patrón en el Mundial.
Desde que asumió el cargo en 2024, Tuchel dejó claro que no le inquietaban decisiones impopulares. Y, según se afirma, cumplió su palabra al no convocar lo que en el papel sería el “mejor” equipo. Fiel a su idea de “equipo por encima del talento”, dejó fuera a varios nombres grandes, entre ellos Cole Palmer, Phil Foden y Trent Alexander-Arnold.
Al margen de las críticas que han rodeado algunas de estas elecciones, incluso con mención a Harry Maguire y a su entorno familiar, se plantea que no todo se explica solo por intuición: existe método. La competencia promete menos ruido, con un once inicial con perfil más claro —salvo rotaciones puntuales en uno o dos puestos— y una jerarquía más definida dentro del plantel. La intención, se insiste, es construir una unión que funcione como base del asalto al torneo.
En una conferencia de prensa posterior a la confirmación oficial de su convocatoria, Tuchel remarcó: “Desde el primer día teníamos claro que queríamos formar el mejor equipo posible, y eso no significa necesariamente llevar a los 26 jugadores con más talento. Los equipos ganan campeonatos, y lo que buscamos solo se puede alcanzar como conjunto. Tenemos jugadores preparados y comprometidos con la idea de espíritu colectivo y de ser desinteresados”.
Luego añadió: “Necesitamos un poco de suerte. Tenemos que acertar en la selección. Mantenerse sanos. Agarrar impulso. Construir una hermandad. Jugar con valentía, con hambre. Y aprovechar los momentos especiales”.
Además, un video entre bastidores de una de las reuniones del equipo en el campamento de Inglaterra en Estados Unidos mostró que Tuchel insiste en que su selección se convierta en un conjunto contra el que “nadie quiera jugar” durante el torneo.
En el camino hacia cortar la espera de 60 años por un gran título, se señala que Inglaterra también gana terreno por la ausencia de un favorito absoluto previo. Hay varias potencias atravesando etapas de transición, y ese contexto puede abrir una ventana para los “Three Lions” si logran convertirse en un bloque coherente en Norteamérica.
En la lectura previa, España aparece como el rival más peligroso sobre el papel, aunque dos piezas como Lamine Yamal y Nico Williams son duda por molestias. También se cuestiona el rendimiento defensivo. Francia, campeón en 2018 y finalista en 2022, se ve con un peso mayor en la nómina ofensiva y con carencias en el mediocampo. Portugal, por su parte, podría sufrir por el plan que se plantea alrededor de su línea defensiva y por la dependencia de Cristiano Ronaldo, con 41 años a cuestas.
Mientras tanto, Alemania y Brasil no transmiten el mismo poderío que en otras épocas: se explica que buscan identidad bajo entrenadores relativamente recientes, con Julian Nagelsmann y Carlo Ancelotti al frente. Holanda, por su parte, se describe más como un candidato sorpresa que como un aspirante con estatus de “gran favorito”.
La conclusión del análisis es que la falta de una fuerza dominante podría jugar a favor de Inglaterra, siempre que el equipo consiga su cohesión y sostenga el plan durante el tramo decisivo en el torneo.
Si todo sale según lo previsto, el recorrido de los ingleses debería ser relativamente directo en la fase inicial, aunque lógicamente no hay manera de esquivar a los equipos grandes cuando arranca la parte más exigente.
Ya se conoce que Inglaterra quedó encuadrada en un grupo considerado favorable junto a Croacia, Ghana y Panamá. Con la ampliación del Mundial a 48 selecciones y la distribución más amplia de los equipos cabeza de serie, se espera que los británicos terminen primeros del grupo. Desde ahí, el objetivo sería preparar un cruce de octavos contra el tercero del grupo correspondiente, que de forma probable podría salir de un abanico como Costa de Marfil, Ecuador, Uruguay, Arabia Saudita, Noruega, Senegal, Austria, Argelia, Colombia, Uzbekistán o República Democrática del Congo.
Aunque hay países que Inglaterra preferiría evitar, se afirma que seguiría siendo favorito y que tendría opciones reales de llegar a los dieciseisavos. En esa instancia, el desafío podría ser México en el Estadio Azteca, un escenario emblemático, aunque también se mencionan posibilidades como Corea del Sur, Escocia, Japón o Suecia como rivales para ese tramo.
Jugar ante los anfitriones en casa sería un reto duro, pero el planteamiento es que los dirigidos por Tuchel deberían resolverlo en el césped, con el plan de juego funcionando a la altura.
Después, el dibujo se complica, aunque se sostiene que Inglaterra llegaría como favorita para superar a Brasil de Ancelotti —en la lectura como un equipo en construcción— en el escenario más probable de cuartos de final. Luego, en semifinales, el rival saldría de la parte alta del cuadro: Argentina o Portugal, antes de un hipotético cruce por un lugar en la final contra España, repitiendo el guion del duelo final de la Eurocopa 2024, siempre y cuando La Roja pueda vencer a Francia en esa semifinal teórica.
Hay muchas variables, pero se insiste en que la ruta de Inglaterra hacia semifinales está bastante dibujada. A partir de ahí, el equipo tendría opciones de imponerse a Argentina o Portugal, aunque con margen estrecho. Y en la instancia decisiva, el guion vuelve a apuntar a la posibilidad de jugar una final muy competida contra España —dirigida por Luis de la Fuente— o contra Francia —con Didier Deschamps al mando—.
La selección de Tuchel puede haber levantado debates, pero también se recuerda que el plantel cuenta con futbolistas con experiencia en torneos y con antecedentes recientes con la camiseta inglesa. La idea es que todos ellos lleguen con hambre de cerrar el ciclo y por fin “cruzar la línea” en Norteamérica.
Entre los más curtidos se citan Jordan Pickford, John Stones, Jordan Henderson, Marcus Rashford y Harry Kane, todos con experiencia en la sorprendente carrera hasta las semifinales de 2018. También aparecen Reece James, Rice, Bellingham y Bukayo Saka, que se sumaron en el grupo que llegó demasiado cerca en la Euro 2020. Y se recalca que, salvo James, el resto viajó también al Mundial de 2022.
Además, se menciona que hace dos años, Marc Guehi, Ezri Konsa, Kobbie Mainoo, Eberechi Eze, Anthony Gordon, Ivan Toney y Ollie Watkins acumularon vivencias valiosas rumbo a la final de la Euro 2024, donde Inglaterra volvió a quedarse a un paso.
Con esa mezcla de juventud, experiencia y el peso de haber sufrido cerca en grandes momentos, se plantea que el equipo puede aprovechar una oportunidad dorada este verano para poner fin al largo periodo de dolor futbolístico.
Y en el terreno simbólico, se remarca una coincidencia: sería “bonita” la simetría de romper la espera por un gran trofeo este verano, justo 60 años después de la victoria célebre sobre Alemania Occidental en Wembley. La final del Mundial 2026 en New Jersey se disputará 11 días antes de aquel aniversario del único festejo mundial de Inglaterra, alimentando la idea de que la historia podría repetirse seis décadas más tarde.
Se sostiene que Inglaterra está mejor colocada que nunca para lograrlo. Southgate puso las bases, aunque el equipo sufrió por el camino los golpes de 2018, 2021, 2022 y 2024. Ahora, con experiencia acumulada y la convicción de que también están las piezas —en lo mental y en el plantel— para dar el paso final, la selección necesita creer que el momento por fin llegó.
Con un entrenador de nivel alto al mando y una mezcla de jugadores jóvenes pero con recorrido en el máximo nivel repartidos por el campo, Inglaterra tiene opciones reales de replicar la hazaña de los héroes de 1966 en Norteamérica durante este verano.