Inglaterra reactiva su sueño mundial ante Croacia y el desafío Modrić
ARLINGTON, Texas. La campaña de Inglaterra rumbo al Mundial de 2026 por fin arranca en la humedad de Dallas, después de una semana marcada por incidentes fuera del campo, tormentas y una lesión que dejó tocado el plan de la selección. Croacia será el primer rival y llega con Luka Modrić como gran referencia, el mismo futbolista que históricamente ha complicado a los ingleses. Entre la larga espera de títulos, las expectativas altas y la sensación de que algunos jugadores están en la recta final de su ciclo, este torneo vuelve a sentirse como otra gran oportunidad… y también como otra prueba.
At a glance
- Inglaterra debuta en el Mundial de 2026 en Dallas ante Croacia, con Modrić como figura.
- La semana previa estuvo marcada por el robo de material del equipo logístico en Dallas, alertas meteorológicas y una lesión determinante.
- Tino Livramento sufrió una lesión en la pantorrilla que terminó su participación en el torneo.
- El debut se prepara con un viaje de Kansas City a Dallas y con Thomas Tuchel como entrenador.
- El foco táctico para el partido está en los extremos, el mediapunta y el zaguero central, además del control del ritmo del mediocampo croata.
Las noticias de estos días no se movieron solo en el césped. Tras el último amistoso de preparación, un 3-0 sobre Costa Rica, Inglaterra se trasladó a su base del torneo el sábado. Sin embargo, cuando ya estaba en Dallas, se conoció que al equipo logístico le habían robado el equipamiento. El domingo, además, se emitió una advertencia por tornado para esa zona de la ciudad.
En el mismo día apareció el golpe deportivo: Tino Livramento sufrió una lesión en la pantorrilla que lo deja fuera del Mundial. Así, para el martes por la tarde, mientras Inglaterra hacía el desplazamiento de 500 millas desde Kansas City hasta Dallas, Trevoh Chalobah también se encontraba en salida y el cuadro perdía una pieza clave para completar el rompecabezas defensivo. En torneos, los planes suelen ser frágiles, y esta vez no fue la excepción.
Ese contexto explica por qué el camino elegido por la FA fue Thomas Tuchel. El técnico habló sobre el clima y el incidente del robo, dejando claro que, pese a los contratiempos, no percibió un impacto negativo directo en el grupo. “No sabía que nos habían robado el material. No hubo peligro con el tornado; sentí la lluvia, pero pasó de largo. Las primeras dos cosas no nos afectaron”, indicó. También añadió que el calor forma parte de la preparación y que el equipo entró al torneo asumiendo que habrá factores externos.
Tuchel remarcó desde el inicio que la prioridad es la mentalidad y la capacidad de adaptación. Su llegada se entiende como una apuesta por la experiencia para manejar la imprevisibilidad de los Mundiales, combinada con una lectura táctica afinada para competir en instancias grandes. En su primera reunión con la plantilla, en marzo de 2025, les dejó una idea muy concreta: el objetivo era sumar una segunda estrella a la camiseta.
En ese mensaje, el entrenador también mostró un mapa del Everest para representar cada concentración internacional hasta el desenlace del torneo. La ambición es llegar a la cima el 19 de julio, pero el trabajo arranca con un primer examen exigente.
La llegada de Inglaterra a Dallas
Fuera del estadio, el ambiente también dibuja un contraste. Después del aluvión de aficionados ingleses que se vio en Boston, en Dallas el flujo ha sido más gradual. El lunes por la noche, a 48 horas del inicio, el centro se sintió extraño en calma. Algunos seguidores de Charlton Athletic preguntaban dónde era “bueno para ir”, mientras que un par de grupos de Inglaterra se tomaban fotos antes en Dealey Plaza.
En distintos puntos de la ciudad, los aficionados aparecían de forma dispersa, aunque los conductores de taxi quedaban desconcertados. Habían visto la toma de Boston y el movimiento de la afición escocesa, pero se escuchaba una frase repetida: “¿dónde está toda la gente?”. Para el martes, llegaron más de los cerca de 15.000 seguidores que se esperaban, y algunos bares del centro comenzaron a lucir banderas en el exterior, aunque sin alcanzar el tamaño del fenómeno de la afición escocesa.
Quienes viajaron, sin embargo, lo hacen con esperanza. Para la hinchada inglesa, cada Mundial es un ciclo: revivir dolores del pasado, lamentar finales cercanos y convivir con esa sensación incómoda de que quizás esta sea “la” vez en la que el equipo masculino rompa la sequía de 60 años. El 1966 sigue pesando como una losa colectiva para cada generación que se ilusiona con la camiseta roja.
La plantilla y el rompecabezas de Tuchel
La lista elegida por Tuchel generó debate: quedaron fuera Cole Palmer, Phil Foden, Morgan Gibbs-White y Trent Alexander-Arnold. El entrenador priorizó el trabajo colectivo y habló de la necesidad de construir un “hermandad” entre los jugadores. Además, varios futbolistas llegaban con pocos minutos de competencia: Reece James, Livramento y John Stones.
Bukayo Saka arrastra una molestia en el tendón de Aquiles. Declan Rice, Ezri Konsa y Morgan Rogers, en tanto, acumularon una cantidad inusual de minutos en la temporada previa. Con tantas piezas tocadas o con carga física, el margen para ajustar era estrecho y el plan tuvo que moverse en paralelo.
Antes del partido ante Croacia, Inglaterra tardó un poco en encontrar su ritmo contra Nueva Zelanda. Pero cuando se midió a Costa Rica en Orlando, el equipo se vio mucho más asentado. Después, el jueves pasado disputó un amistoso a puerta cerrada frente al Miami FC y lo ganó 6-0, con Ivan Toney firmando un triplete. El problema es que el domingo la lesión de Livramento volvió a alterar las previsiones y dejó un sabor amargo.
La baja le quita a Inglaterra una cobertura importante tanto para el lateral derecho como para el izquierdo. Aun así, Tuchel mantiene confianza en la resistencia de James y en la posibilidad de que Jarell Quansah, Djed Spence y el propio Chalobah puedan cubrir si el plan lo exige.
De cara al debut, las decisiones clave se concentran en tres zonas: el sector izquierdo ofensivo, el puesto de mediapunta y el central. Entre Anthony Gordon y Marcus Rashford se define quién ocupará el costado izquierdo del ataque, con Gordon con ventaja para iniciar. En la defensa central, el reto es ubicar a Marc Guéhi, Ezri Konsa y John Stones en dos plazas. Y en el mediapunta, la gran disyuntiva es Jude Bellingham o Morgan Rogers.
Si se busca proteger la condición física de Saka, Noni Madueke podría empezar por la banda derecha. El propio jugador, eso sí, sostiene que está listo para asumir el riesgo con su Aquiles. “Al final, a la gente no le importa realmente cómo te sientes: te piden que entregues y que rindas. Estoy contento de asumir ese reto y creo que salió bien; voy a seguir haciéndolo. Pero ahora me siento mucho mejor que en marzo”, explicó el futbolista el lunes.
El duelo del mediocampo
Además de las decisiones de once, Tuchel deberá resolver un problema que Inglaterra ya ha sufrido antes: frenar a Croacia para que no marque el tempo del partido. En 2018, los croatas terminaron con las aspiraciones inglesas en semifinales, con Modrić como protagonista. Ahora, aunque Modrić ya supera los 40, no parece disminuir en influencia. Lo mismo aplica para Ivan Perišić, con 37 años, en una generación dorada que busca dejar huella en el escenario mundial, con la idea de que quizá sea su última gran oportunidad juntos.
Darijo Srna, exdefensor croata, describió el carácter de la plantilla y la forma de vivir el fútbol. “Simplemente aman el balompié”, dijo. Remarcó la humildad de Luka y su liderazgo tanto con el balón como sin él. También señaló que, con Ivan, donde sea que haya jugado, siempre ha tenido éxito: “tiene una mentalidad particular, carácter fuerte y trabaja duro. Es una pieza clave, y probablemente esos dos sean los mejores jugadores en la historia de Croacia”.
En paralelo, Croacia buscará profundizar en la fase eliminatoria con un grupo más joven que empuja con nombres como Joško Gvardiol, Luka Vuskovic, Martin Baturina y Peter Sučić. Srna añadió que, aunque el país sea pequeño, siempre es peligroso: “tenemos confianza y si llegamos a nuestro nivel, somos un equipo peligroso. Lo último que queremos es presionarlos, pero sí queremos disfrutar viendo cómo juegan su partido”.
Harry Kane vivió el lado más cercano de la historia al ser excompañero de Modrić en Tottenham, aunque también conoció el daño cuando Croacia lo dejó fuera en 2018. Desde entonces, Inglaterra se cruzó de nuevo con los croatas y los superó 1-0 en el Euro 2020, pero Kane insiste en que el rival sigue siendo una amenaza real.
“Esperamos un partido duro mañana. Tienen jugadores talentosos que pueden ser peligrosos y necesitamos estar listos para eso. Al final, debemos prepararnos y, cuando estemos en nuestro mejor nivel, seremos un equipo difícil de vencer tanto físicamente como a nivel técnico”, aseguró el delantero.
El partido también queda marcado por el árbitro: Clement Turpin. Tuchel lo había criticado en 2023 tras un encuentro de Champions League, llamándolo “Grado E”, “uno de 10” y “absolutamente terrible”. Sin embargo, el martes se vio un matiz: “Es un gran árbitro”, dijo sobre el francés.
Para Inglaterra, el Mundial por fin se pone en marcha y eso puede aliviar la tensión acumulada. Kane sostuvo que es una de las mejores oportunidades para ganar el trofeo, pero primero hay que comenzar con el pie correcto. “Es seguro que es una de las mejores oportunidades que tenemos como equipo para ganarlo, pero antes que nada necesitamos empezar bien mañana y demostrar que tenemos capacidad para avanzar en el torneo”, remarcó.
El Grupo L aún no termina de girar del todo, y este choque en Dallas aparece como uno de los últimos de la primera tanda de partidos. En ese escenario, Inglaterra no puede permitirse salir lenta: el impulso suele ser decisivo en una competición tan exigente. Tuchel ya tomó grandes decisiones en la selección, ahora toca comprobar en cancha si el plan funciona cuando el torneo realmente empieza.
“Estoy agradecido por estar en esta posición. Viene con responsabilidad. Quiero estar a la altura y apoyar a los jugadores. Claro que soñamos, tenemos derecho a soñar, pero no queremos caer en la ilusión: la responsabilidad es acompañar con esfuerzo para merecer el mejor resultado, y eso empieza mañana”, concluyó Tuchel.