Inter frena al Brentford: rechaza 40M€ por Aleksandar Stankovic
Inter ha respondido con un portazo a una oferta millonaria y, al mismo tiempo, ha dejado claro que su mercado no se limita a “vender y comprar” sin rumbo. El club rechazó una propuesta de 40 millones de euros de Brentford por el joven serbio Stankovic, recién reincorporado al equipo tras una gran temporada con el Club Brugge, donde fue pieza clave en el título de la Jupiler Pro League y además recibió el premio a Joven Jugador del Año en Bélgica.
La decisión, según la información disponible, fue unánime y se construyó con el acuerdo de varias partes: Inter, el jugador y su familia cerraron filas con un “no gracias” pese al atractivo económico de la operación. El contexto deportivo pesa tanto como el financiero. Chivu está usando la pretemporada para ubicar a Stankovic en un rol concreto dentro de su mediocampo de cinco, con la idea de convertirlo en el principal recambio de Hakan Calhanoglu.
Ese plan tiene una lógica clara: para el cuerpo técnico, encontrar una alternativa fiable al turco es una prioridad, y las pruebas anteriores no terminaron de convencer. En esa búsqueda se mencionan experiencias con Piotr Zielinski, Henrikh Mkhitaryan y hasta Nicolo Barella actuando en posiciones más cercanas a un mediapunta en profundidad, con resultados irregulares. En cambio, Stankovic encaja por características, al ofrecer seguridad técnica y disciplina táctica, algo que Chivu exige de entrada y con continuidad.
La confianza depositada en el serbio se describe como total, y la lectura interna es que, al mantenerlo en la plantilla, Inter gana una “cobertura” táctica importante de cara a una temporada larga en varias competiciones. Pero esta postura también mueve fichas en el tablero del mercado: mientras el club bloquea una salida, conserva espacio para negociar otras prioridades.
En esa línea, Inter continúa muy atento a Curtis Jones, futbolista del Liverpool que figura entre los objetivos deportivos que Chivu valora especialmente por su energía y su versatilidad. El problema, hoy, es de diseño de plantel: el centro del campo está atestado y el aterrizaje del inglés obligaría a reordenar roles o abrir salidas.
La otra gran vía del trabajo de mercado está más avanzada y apunta al refuerzo defensivo. Inter puso el foco completo en Cristian Romero, al que se considera el último componente para terminar de armar el bloque. En el proceso, presidente Giuseppe Marotta y el director deportivo Piero Ausilio ya habrían resuelto la parte más dura con el Tottenham: se habría alcanzado acuerdo sobre la cifra de traspaso, por lo que la negociación se quedó temporalmente frenada en otro frente.
El obstáculo ahora está en las condiciones personales. Romero, según lo que se ha informado, solicita un salario cercano a los 7 millones de euros por temporada. Esa cifra tensiona el marco salarial del club, sobre todo teniendo en cuenta que Benjamin Pavard percibe actualmente 5 millones, lo que explica la cautela de la jerarquía interista a la hora de estirar la estructura de sueldos.
Con este panorama, Inter parece moverse con una paciencia estratégica. Por un lado, no tiene prisa por desprenderse de sus jóvenes más prometedores, como quedó de manifiesto con el episodio Stankovic y Brentford. Por otro, mantiene la ambición de incorporar perfiles consolidados como Curtis Jones y Cristian Romero. La mezcla entre mediocampo saturado y las diferencias por el salario del argentino sugiere que las últimas semanas del mercado exigirán maniobras para cuadrar números, ya sea con ajustes internos o, en el peor de los casos, con una salida de alto impacto que permita cerrar las llegadas que Chivu tiene en mente.