Iraola cuestiona la expulsión de Gravenberch tras el 0-3 del Liverpool ante City
El partido en Anfield cambió por completo a los 62 minutos con la expulsión de Ryan Gravenberch, un punto de inflexión que precedió a la derrota 0-3 de Liverpool. Andoni Iraola consideró que su equipo había sido superior antes de la tarjeta roja y cargó contra el criterio arbitral, especialmente por la primera amonestación al centrocampista neerlandés.
Un encuentro equilibrado hasta la expulsión
Iraola dividió el análisis en dos fases muy marcadas. A su juicio, los primeros 62 minutos mostraron a su equipo en una posición dominante, con ocasiones y sensaciones positivas, mientras que la inferioridad numérica de Liverpool alteró por completo el desarrollo posterior.
Gravenberch vio la segunda tarjeta amarilla tras una acción sobre Jérémy Doku. A partir de ahí, el vigente campeón aprovechó los espacios y transformó su superioridad en goles para sellar una tarde amarga para la afición local.
- Ryan Gravenberch fue expulsado en el minuto 62 por doble amonestación.
- Erling Haaland abrió el marcador tres minutos después de la roja.
- Jérémy Doku y Rayan Cherki completaron el 0-3.
- Liverpool había mantenido un bloque ordenado en la primera mitad para dificultar el juego del equipo de Enzo Maresca.
Iraola defiende el rendimiento de sus jugadores
El técnico español sostuvo que el resultado no reflejaba el esfuerzo de su plantilla antes de que el partido se rompiera. “Se jugaron dos partidos distintos: uno hasta la expulsión y otro desde entonces hasta el final”, explicó. “Fuimos mejores durante los primeros 62 minutos y, después de la roja, ellos fueron mejores y marcaron los goles”.
Iraola destacó que sus futbolistas “lo dieron todo” y también valoró el respaldo de los seguidores. Para el entrenador, el ambiente antes, durante y después del encuentro fue sobresaliente, y el equipo atravesaba su mejor momento cuando estaba generando situaciones de peligro.
Aunque reconoció que esas sensaciones quedan minimizadas por una derrota tan amplia, entendió que el desempeño colectivo hasta la expulsión tiene valor de cara a los próximos compromisos.
Críticas por la primera amarilla a Gravenberch
La principal protesta de Iraola se centró en la primera tarjeta recibida por Gravenberch. El entrenador consideró desproporcionado castigar con amarilla un contacto que describió como mínimo y sin incidencia real en una zona sin peligro.
Según su interpretación, la jugada no fue señalada inicialmente como falta, el rival avanzó unos pasos antes de caer y Liverpool tenía a nueve jugadores por detrás del balón. Por ello, no vio motivos para una sanción tan severa en una acción situada en el centro del campo.
“La primera falta de Ryan nunca es amarilla”, remarcó Iraola, al cuestionar que un contacto en el dedo gordo del pie pudiera condicionar de esa manera un duelo de máxima exigencia.
La advertencia sobre el criterio disciplinario
Iraola también puso el foco en la amarilla mostrada al inicio a Ronald Araújo por protestar después de una mano de Marc Guéhi. Aunque aceptó que el lateral derecho se quejó y reaccionó, advirtió que una aplicación tan estricta del reglamento obliga al árbitro a mantener el mismo rasero durante toda la temporada.
El técnico señaló que, desde un punto de vista reglamentario, la sanción puede ser correcta, pero insistió en que cada protesta posterior debería recibir idéntico castigo. En su opinión, ese tipo de decisiones tempranas colocan tanto al colegiado como a los equipos en una situación delicada.
Con el marcador final de 0-3, Iraola evitó atribuir la caída a un fracaso táctico general y volvió a situar la expulsión como el elemento decisivo de un encuentro que, hasta el minuto 62, consideraba bajo control de los suyos.