Jürgen Klopp vuelve al banquillo para asumir el desafío de reconstruir a Alemania hasta el Mundial de 2030. El técnico de 59 años, que dejó Liverpool en el verano de 2024 tras nueve años y títulos de Premier League y Champions League, firma un ciclo largo con la selección alemana después de la eliminación en dieciseisavos del Mundial 2026 bajo el mando de Julian Nagelsmann.
Un regreso al campo tras su etapa en Red Bull
Klopp había decidido alejarse de la exigencia diaria de los banquillos al finalizar anticipadamente su contrato con el club de Anfield. Después pasó a ser responsable global de fútbol de Red Bull, una función con menor presión competitiva y más tiempo para su familia, sin la obligación de confeccionar alineaciones ni dirigir operaciones de mercado.
Sin embargo, el entrenador alemán nunca se desligó por completo del juego. Su nombre fue relacionado con destinos de primer nivel en Europa, incluido el Real Madrid, hasta que la federación alemana encontró en él al relevo para un equipo que busca recuperar competitividad, identidad y conexión con su afición.
Su acuerdo se extiende hasta la Copa del Mundo de 2030, aunque el primer gran examen llegará en la Eurocopa de 2028. Alemania comenzará la fase de clasificación para ese torneo en marzo de 2027.
La secuencia del nuevo proyecto
- Klopp cerró su etapa en Liverpool en el verano de 2024, después de nueve campañas marcadas por los grandes títulos.
- Asumió posteriormente el puesto de director global de fútbol de Red Bull.
- La salida mundialista de Alemania en 2026 precipitó el cambio de seleccionador.
- El nuevo ciclo arrancará este jueves ante Países Bajos en Ámsterdam, por la Liga de Naciones de la UEFA.
- El estreno como local será el domingo frente a Grecia, en el WWK Arena de Augsburgo.
La exigencia pasa por recuperar intensidad y ambición
El exinternacional alemán Robert Huth considera que el listón inmediato es claro: Alemania debe mejorar de forma evidente. “La vara no está muy alta ahora mismo”, sostuvo al analizar una selección que, en su opinión, ha perdido la energía y la determinación que históricamente la distinguían.
Huth destacó que el efecto de Klopp ya se percibe antes de disputar su primer partido. La llegada del exentrenador de Borussia Dortmund y Liverpool habría generado una sensación inmediata de unidad, como si el país hubiera recuperado al técnico que muchos querían desde hacía una década.
También valoró el tono de la primera comparecencia pública de Klopp. El seleccionador evitó cargar contra los cuerpos técnicos anteriores y, en cambio, puso el foco en elevar la implicación de los futbolistas: correr más, competir con mayor dureza y dar un valor superior a representar el escudo nacional.
Para Huth, ese mensaje puede calar en un vestuario que necesita volver a dejarlo todo en el campo. El exdefensa aseguró que el nuevo seleccionador ha recibido buenas referencias de clubes de la Bundesliga tras asistir a numerosos encuentros de pretemporada y del calendario regular.
El reto: competir con las grandes potencias
Alemania alcanzó los cuartos de final de la Eurocopa disputada en casa en 2024, su mejor actuación en sus cinco participaciones más recientes en grandes torneos. Ese recorrido no basta para las expectativas de una potencia que no encuentra continuidad desde su título mundial de 2014.
Huth no da por hecho que el equipo vaya a conquistar de inmediato la Eurocopa o el Mundial. Francia, Inglaterra, Brasil y Argentina aparecen entre los rivales de máxima entidad. Pero sí espera una selección más reconocible, capaz de competir hasta el límite y recuperar una propuesta de alta intensidad.
- Klopp tendrá contrato como seleccionador alemán hasta el Mundial de 2030.
- Su debut será contra Países Bajos en el Johan Cruyff Arena de Ámsterdam.
- Grecia será el primer rival de Alemania con Klopp en el banquillo local.
- La Eurocopa de 2028 representa el primer gran objetivo competitivo del nuevo proceso.
- La prioridad es restaurar ritmo, energía, espíritu colectivo y exigencia competitiva.
La referencia para Huth está en el estilo que Klopp consolidó en Dortmund y Liverpool: presión, velocidad y convicción colectiva. Tras años de resultados irregulares, Alemania aspira a trasladar parte de ese “fútbol heavy metal” al contexto de una selección, una tarea compleja por la escasez de tiempo de trabajo, pero decisiva para devolverle peso en los grandes campeonatos.