La afición del Manchester City, golpeada por la condena financiera del club
La condena de Manchester City por infracciones financieras cometidas entre 2009 y 2018 ha abierto una fractura emocional entre sus aficionados. Mientras el club ha presentado una apelación y sus máximos responsables sostienen su inocencia, la hinchada se enfrenta a dudas sobre el futuro deportivo, el daño a su reputación y el significado de una etapa de éxitos que ahora queda bajo revisión.
Claves de la situación
| Aspecto | Dato | Contexto |
|---|---|---|
| Periodo de infracciones | 2009-2018 | El club fue declarado culpable de vulnerar normas financieras. |
| Recurso | Presentado la semana pasada | La entidad impugna la resolución y mantiene su defensa. |
| Afición organizada | Más de 400 peñas | Existen posturas muy distintas dentro de una base mundial de seguidores. |
| Próximo partido | Liverpool-City, domingo | Unos 2.000 seguidores visitantes viajarán a Anfield. |
El tradicional cántico “We’re Not Really Here”, entonado por los seguidores del City durante décadas, adquirirá una dimensión inesperada. La canción ha acompañado al equipo en celebraciones por la Premier League, visitas a Wembley y dos finales de la Liga de Campeones desde la llegada de la propiedad de Abu Dabi en 2008. Ahora, tras el veredicto, la pregunta para buena parte del entorno es si el club debió haber ocupado ese lugar en la élite.
Gary Lineker lamentó especialmente el impacto sobre quienes siguen al equipo: “Siempre son los aficionados quienes terminan pagando estas situaciones, y eso es triste”. La preocupación se extiende a una comunidad muy amplia, con millones de simpatizantes y más de 400 grupos de seguidores repartidos por el mundo.
La unión de aficionados del Manchester City evitó hablar en nombre de todos y anunció un proceso de consultas con sus miembros y con el resto de la grada. Su mensaje pidió unidad y apoyo mutuo ante una etapa definida como incierta.
Entre la decepción, la defensa y la espera
Las reacciones no siguen una sola línea. David Mooney, vinculado al pódcast Blue Moon, expresó indignación y acusó a la dirección de haber engañado tanto a la afición como al fútbol en general, actuando con desprecio hacia la institución.
Otros seguidores mantienen la confianza en el presidente Khaldoon Al Mubarak y en el consejero delegado Ferran Soriano, quienes insisten en que el City no cometió irregularidades. Un sector prefiere no adoptar una postura definitiva antes de que concluyan todas las instancias del recurso.
También existe una corriente que cuestiona el propio reglamento financiero. Para esos aficionados, las normas protegen a un supuesto “Red Cartel” formado por Manchester United, Liverpool y Arsenal, dificultando que otros clubes disputen su posición dominante. Soriano alimentó ese argumento al aludir en un mensaje al personal a una “teoría de conspiración de la Premier League”.
El aficionado Nobbins resumió esa tensión interna al señalar que muchos seguidores están divididos: quieren creer al presidente y al director ejecutivo cuando proclaman su inocencia, pero les resulta difícil conciliar ese discurso con una resolución oficial tan severa. Su conclusión es esperar al final de la apelación antes de emitir un juicio definitivo.
Las incógnitas son numerosas: si el recurso puede prosperar, si habrá retirada de títulos y trofeos o incluso si esta podría ser la última campaña del City en la Premier League. La posibilidad de sanciones deportivas se mezcla con una herida mucho más personal para quienes identifican al club como parte esencial de su vida.
El recuerdo de los años difíciles
Una parte de la grada ya conoce lo que significa caer. Los seguidores que acompañaron al City entre 1982 y 2002 presenciaron cinco descensos, incluida la temporada 1998-99 en la tercera división inglesa. Ante las burlas rivales que preguntaban dónde estaban durante los malos tiempos, la respuesta habitual desde el sector celeste era clara: estaban allí cuando el equipo no ganaba.
Algunos incluso evocan con nostalgia desplazamientos a Chesterfield o Gillingham y prefieren ese fútbol de categorías inferiores a los caros viajes a Wembley para otra final de la FA Cup o la Carabao Cup. Sin embargo, para quienes nacieron después del año 2000, acostumbrados a títulos y dominio nacional, una caída de categoría sería una experiencia completamente desconocida y mucho más inquietante.
Shaun Wright-Phillips, exextremo del club, subrayó el coste de imagen: le duele que el City haya quedado manchado de esa manera y se declaró desolado por los aficionados. El señalamiento de la Premier League ha provocado que muchos seguidores sientan que cada celebración pasada y cada recuerdo del ciclo ganador quedan expuestos a la burla de las hinchadas rivales.
Steven McInerney, creador de contenido y seguidor del City, admitió su nerviosismo ante la falta de certezas. Se pregunta en qué estado quedará el club y si el desafío mostrado por la cúpula directiva responde a una confianza fundada en la apelación. Aun así, reconoce sentirse decepcionado porque esperaba una resolución más equilibrada a partir de las explicaciones previas de los propietarios. Defendió, además, que como hincha su función era respaldar al equipo y que no se siente culpable por haberlo hecho.
Una relación que ya había mostrado tensión
La mayoría de los aficionados valora la transformación impulsada por la inversión de Abu Dabi: éxitos en el campo, la remodelación del estadio, nuevas instalaciones de entrenamiento y la renovación de una parte del este de Manchester. Frente a quienes consideran que la grada ignoró los aspectos negativos por los beneficios recibidos, los seguidores recuerdan que sí han desafiado al club en asuntos relevantes.
En febrero de 2025, siete grupos de aficionados enviaron una carta contra el encarecimiento de las entradas y alertaron de que los seguidores locales estaban siendo expulsados económicamente de las gradas. Dos meses después, ante Leicester City, varios asistentes permanecieron en los pasillos durante los primeros diez minutos del encuentro como protesta. Un año más tarde, los dirigentes anunciaron la congelación de los precios de los abonos y las entradas.
Kevin Parker, responsable de aficionados del City, celebró entonces que la directiva hubiera escuchado: “No podíamos pedir más”. En esta ocasión, la petición llega en sentido contrario: los propietarios reclaman que la afición confíe en su versión, pese al fallo adverso y a las críticas.
La Premier League regresa este fin de semana tras el parón internacional y alrededor de 2.000 seguidores del City acudirán el domingo a Anfield para el duelo frente al Liverpool. Será el primer gran escenario de una temporada marcada por los cánticos rivales y por una incertidumbre que alcanzará cada desplazamiento. En ese contexto, el “We’re Not Really Here” sonará distinto para una afición que aún busca entender qué será de su club.