La marca de Naz Reid en Minnesota: legado y afición tras el traspaso
MINNEÁPOLIS— En un rincón obrero de la ciudad, junto a una pizzería, un ramo de margaritas descansa frente a un cartel que funciona casi como un silbato para los aficionados de los Minnesota Timberwolves: “Honk If You Love Naz Reid”. En los días posteriores a un intercambio de alto impacto —donde Naz Reid y compensación de draft salieron hacia Charlotte a cambio de LaMelo Ball— el letrero se volvió un punto de peregrinación. Los seguidores llegan de todas partes para tomarse fotos, contar anécdotas y asimilar una realidad que cuesta: tras siete temporadas en Minnesota, Reid ya no está.
La reacción emocional en Minnesota: una despedida que parece imposible de ignorar
- El cartel “Honk If You Love Naz Reid” atrae a decenas de personas que se fotografían y comparten recuerdos.
- El club y la ciudad entran en modo expectativa por la llegada de LaMelo Ball, pero la afición inicia un periodo de duelo por Reid.
- Desde afuera, el nivel de culto podría sonar excesivo; en Minneapolis, la conexión se siente como algo personal y colectivo.
- Kai Glinsek, gerente general de Parkway Pizza y creador del letrero, aseguró que el fin de semana vio cerca de 100 personas acercándose a la vez para fotografiarse.
- La despedida se interpreta como un reflejo del vínculo que Reid construyó durante siete años en Minnesota.
En una de las visitas, la gente no venía solo por la foto: literalmente iban “a darle flores” a Naz Reid. Glinsek describió que, durante décadas siguiendo el deporte en Minnesota, no recordaba una salida con una respuesta así, y que el movimiento alrededor del cartel creció con fuerza desde el sábado.
Mientras en Minneapolis circula la ilusión por el arribo de Ball para jugar junto a Anthony Edwards, la base de seguidores de los Wolves entra en una fase distinta: la de despedir a un jugador que pasó de ser un rookie sin contrato garantizado en 2019 a convertirse, con el paso de los años, en una figura clave desde la banca y en un premio como Mejor Sexto Hombre. Ese ascenso terminó también con acuerdos valorados en casi 170 millones de dólares.
Para quien solo se entera ahora del fenómeno —siempre que observe los tatuajes, las toallas de playa, los botes y el ruido alrededor de un jugador que no fue titular en 77 partidos durante siete temporadas y que promedió 13.6 puntos la campaña anterior— quizá no entienda el porqué de tanta intensidad. Pero, según el propio relato que circula por la ciudad, esa historia no está hecha para miradas rápidas.
La afición lo compara con un “super sub” de la talla de Manu Ginóbili: un hombre de relámpagos, electricidad y chispa, con trenzas en la cabeza, una sonrisa marcada y una presencia que se siente en el ritmo del equipo. Aunque Reid mide 2.03 metros, es originario de New Jersey vía Baton Rouge, y su estilo encendía la atmósfera cada vez que salía desde el banquillo.
Los hinchas aseguran que se veían reflejados en su forma de sostener un rol de respaldo sin resentimiento, mientras Karl-Anthony Towns y Julius Randle recibían más foco. También resaltan que, aun con el resto del plantel viajando por el país, Reid se mantuvo en Minnesota durante el verano para trabajar en su juego, y cada otoño reaparecía con algo nuevo. Y, por encima de todo, que recibía el amor del estadio, pero también parecía sentir que no lo merecía del todo.
En sus primeras dos campañas con los Wolves, Minnesota ganó 42 partidos en total, según el recuento que se menciona en este contexto. A medida que Edwards y Jaden McDaniels comenzaron a afirmarse, el equipo empezó a exigir respeto. Reid, por su parte, cargó con la duda de muchos: que era demasiado grande para jugar de alero y demasiado pequeño para imponerse cerca del aro. Que fuera precisamente Minnesota quien descubriera ese “diamante oculto” terminó alimentando el mito.
La historia de cancha también ayuda a explicar la leyenda. Se relata que el juego no arrancaba de verdad hasta que Reid entraba: con regates de adentro hacia afuera, triples con parada atrás (stepback) y clavadas que castigaban a quien se acercara. No era una moda. Era una identidad.
Quien vivió esos días, dicen los aficionados, tuvo que estar presente en una tarde de verano cuando Reid bajó de una embarcación en Lake Minnetonka y celebró con Yung Gravy en el evento de presentación con un toque de “nuevo jersey”. O en el invierno helado, cuando un movimiento europeo hasta el aro dejaba una calidez en el recuerdo, como si la carretera de regreso fuera una taza de chocolate caliente.
Es justamente ese tipo de vivencia lo que, al final, convierte la salida en legado. No se reduce a un solo gesto: se multiplica en varias formas.
La marca en la piel: “Naz Reid” como movimiento comunitario
- En 2023-24, con Minnesota acelerando rumbo a la postemporada, alguien propone tatuarse “Naz Reid” por 20 dólares.
- La respuesta de la afición supera cualquier expectativa y se convierte en una iniciativa en sí misma.
- Los tatuajes se conectan con causas solidarias y terminan alcanzando a Reid en persona.
- JC Stroebel y Jesse George calculan entre 1,200 y 1,500 tatuajes de “Naz Reid”.
- Además de buscar entradas, lo usan para recaudar fondos por una afición que necesitaba cirugía cerebral.
La idea de convertir el nombre en tatuaje nació casi de la nada. JC Stroebel y Jesse George empezaron el proyecto como una ocurrencia: en plena temporada 2023-24, cuando los Wolves atravesaban un buen momento, Stroebel lanzó una publicación en redes sociales ofreciendo tatuarse “Naz Reid” por 20 dólares. No imaginó la reacción.
Stroebel y George sostienen que realizaron, como mínimo, alrededor de 1,200 a 1,500 tatuajes con esa frase. Lo que comenzó como una broma con el deseo de conseguir boletos de playoffs se transformó en una corriente constante. Incluso grabaron sesiones en vivo ligadas a podcasts de Timberwolves y dedicaron parte del esfuerzo a apoyar económicamente a un superfan que necesitaba una cirugía de cerebro.
También describen que tuvieron oportunidad de conocer a Reid personalmente.
Stroebel explicó el sentido que le daba a la fiebre: hay algo “hermoso” en la posibilidad de unificar a la gente en un mundo turbulento, y aunque parezca absurdo tener cientos de tatuajes con el nombre de un tipo, termina siendo la primera hoja de un árbol con raíces profundas. “Al bajar hasta el fondo, te das cuenta de que siempre fue sobre comunidad y conexión. Creo que ahí es donde el deporte y, en general, la humanidad se ven en su forma más pura”, dijo.
El impulso solidario tomó un giro aún más personal cuando el propio Stroebel pasó por un susto de salud: el invierno anterior, los médicos detectaron un tumor del tamaño de una pelota de golf en su cerebro. La misma noche previa a la cirugía, Stroebel vio a Reid anotar 33 puntos y repartir siete asistencias en una victoria sobre Chicago. La comunidad de los Wolves se volcó en su apoyo hacia él, su esposa y sus dos hijos pequeños. Un GoFundMe para ayudar con costos crecientes de tratamiento y el tiempo fuera del trabajo llegó a reunir casi 75,000 dólares.
“Voy a ser completamente sincero: creo que es justo decir que, en muchos aspectos, los Timberwolves han salvado mi vida, al menos de manera indirecta”, comentó Stroebel.
Su recuperación tuvo altibajos, pero él siguió adelante con una convicción interior y con el tatuaje “Naz Reid” en el brazo.
“Pienso que hay una magia que Jesse y yo vimos, y que Minnesota también vio, y que quiero embotellar. Quiero poder sacarla de su estante y darle un sorbo de vez en cuando. Es tan pura, tan bonita, y nadie puede quitártela”, agregó.
El tejido como símbolo: toallas, celebración y alcance global
- El 22 de marzo de 2024, Minnesota recibe a Cleveland en una noche clave hacia la postemporada.
- El equipo impulsa una promoción con toallas de playa con el nombre de Reid, conectadas con el tema del lago.
- La jugada final con fuerza de espectáculo consolida la victoria y convierte la toalla en insignia cultural.
- La noche se enmarca en la búsqueda de un boleto de playoffs que significaría el primer avance a Finales de Conferencia del Oeste en 20 años.
- Se menciona que aparecieron toallas en Costa Rica, Londres, España, Mardi Gras y en Wrestlemania.
En paralelo, la huella de Reid también quedó “en la tela”. El 22 de marzo de 2024, los Timberwolves recibieron a Cleveland Cavaliers mientras el equipo avanzaba con fuerza hacia un puesto de postemporada que desembocaría en la primera carrera a Finales de Conferencia Oeste en dos décadas. Reid, por entonces, estaba encaminado a ganar el premio a Mejor Sexto Hombre, y el club organizó una promoción entregando toallas de playa con su nombre. Esa acción coincidía con el estilo temático del “City Edition” de ese año, ligado al universo de lagos.
La noche se vivió como una experiencia compartida: una celebración del ascenso de Minnesota como contendiente y del papel de Reid en ese proceso. Con el partido entrando en su tramo final, Reid ejecutó una acción digna de resaltar que forzó un tiempo muerto de Cleveland y, de manera simbólica, terminó sellando el triunfo. Durante la pausa, el narrador Michael Grady sacó el teléfono para registrar el instante.
Las toallas se alzaron por miles en el pabellón, mientras “Made You Look” de Nas sonaba por la arena. “Fue perfecto”, se describe la escena.
Grady confesó que se emocionó en el momento, como si fuera una escena de película, pensando en lo abrumador que debía sentirse para Reid.
Para los aficionados, la toalla dejó de ser un simple objeto. Se transformó en una bandera para colocar “en todo el mundo” y en una señal del renacimiento de la franquicia desde las cenizas de la NBA. También se presenta como una advertencia: con un cuerpo de ala-pívot, manejo de base y el triple de un escolta, llegaba alguien con poder para hacerse sentir. Se relatan apariciones en múltiples lugares, desde Costa Rica hasta Londres y España, pasando por Mardi Gras y Wrestlemania, como ejemplos.
Incluso se menciona un uso especial para celebrar una boda el año anterior: una seguidora, Holly Lopez O’Hotto, pidió al fotógrafo que tomara una imagen con su esposo, Dio, y la toalla como prueba del papel que Reid y los Wolves tienen en sus vidas.
“Es parte de nuestra relación. Una gran parte de mi relación es ver los partidos juntos o ir a los juegos”, dijo.
Kyle Theige, conductor de podcast de Timberwolves, comentó que no sabe si el jersey de Reid terminará colgado en las vigas del estadio que se construya en el centro de Minneapolis, pero afirmó que sería “bastante genial” que colgaran una toalla. Según su visión, esa pieza representaría lo que Reid significó para la organización, la ciudad y el estado.
Un grito en el idioma: “Naz Reid” como contraseña social
- En 2022, Michael Grady llega a la televisión para narrar partidos de los Wolves.
- En su primer campamento, se enfoca en Edwards, pero la atención se la roba otro jugador: Reid.
- En plena temporada, aparece el “Naz Reid” como meme y se vuelve una forma de saludar y reconocer a los aficionados.
- Grady recuerda cómo, al ver a Reid, entiende que no era solo un acompañante: anotaba desde el perímetro, bloqueaba y remataba.
- Lo que empieza como frase termina funcionando como una suerte de apretón de manos secreto entre hinchas.
La huella de Reid también se incrustó en el lenguaje. Cuando Grady fue contratado para narrar partidos televisados de Minnesota en 2022, recordó su llegada al primer campo de entrenamiento y su intención de observar a Edwards. El joven astro impresionaba, pero había otra figura que se robaba miradas.
“Veo a este tipo”, rememora Grady. “Veo a alguien que mete triples, que tapa tiros, que se cuelga de la canasta y digo: ‘Ok, estoy aquí por Ant, pero ¿quién es ese?’”.
Era Naz Reid.
Al inicio de esa misma campaña, se cuenta que tras un juego los reporteros se congregaron alrededor de Reid. Jaden McDaniels, mejor amigo de Reid y de pocas palabras, pasó junto al grupo y murmuró “Naz Reid” al salir del vestuario.
Desde ahí nace el meme.
El nombre de Reid se convirtió en una especie de navaja suiza para el lenguaje cariñoso de los hinchas. Servía como saludo, como exclamación, como señal de aprobación y, sobre todo, como un “apretón secreto” entre quienes entendían el código. Todo ocurría antes de que el resurgimiento de Minnesota tomara velocidad de crucero, antes de las corridas consecutivas a la Final de Conferencia, y antes de que Reid terminara consolidándose como una fuerza dominante.
Cuando dos seguidores se cruzaban en la calle, se aproximaban, se daban un asentimiento, soltaba el “Naz Reid” en voz baja y seguían como si nada. Lopez O’Hotto explicó que incluso si te acercas a alguien que, al menos, está enterado del baloncesto de los Wolves, con decir “Naz Reid” basta para que lo entiendan.
Grady intentó capturar esa conexión en su narración y probó varios recursos vocales hasta quedarse con una frase inspirada en McDaniels.
“Dos palabras”, dijo.
“Se volvió como una forma de saludo. Tomó vida propia, y el estilo de juego que emociona a la gente abrió la puerta para decirlo cada vez más y más”, añadió.
El arte como homenaje: retratos que sobreviven al intercambio
- Un profesor del Bronx introduce pintura en sus clases y continúa cultivando ese arte al mudarse a Minneapolis.
- Durante la temporada 2023-24, decide elegir a Reid para su siguiente obra.
- El cuadro termina justo el día que Reid recibe el premio de Mejor Sexto Hombre, y se entrega a la ciudad como gesto de retorno.
- Adam Johnson calcula que ha repartido miles de copias del retrato de Reid.
- Johnson también ha pintado a otros deportistas: Edwards, Jaden McDaniels, Mike Conley, Paige Bueckers y Caitlin Clark.
Antes de que Adam Johnson volviera a Minnesota, trabajaba como maestro en el sur del Bronx. En sus clases de matemáticas le costaba mantener la atención del alumnado, así que incorporó dibujo y pintura para captar el interés. Esa práctica la continuó al mudarse a Minneapolis y siguió perfeccionando su oficio fuera de su jornada laboral.
Johnson comenzó a publicar retratos de figuras reconocidas. Cuando los Wolves despegaron en 2023-24, eligió un jugador para el próximo proyecto: la decisión fue sencilla.
“Es el underdog, ¿no? Como los aficionados de Minnesota, estamos compitiendo contra tantas cosas: un mercado más grande, el clima, el sesgo mediático… Siento que no es un terreno parejo. Y por eso conectamos con Reid: él tuvo que pelear por todo. Y nosotros, como hinchas, sentimos que también tenemos que luchar cuando enfrentamos a Golden State, a Lakers y a equipos con bases enormes y otras ventajas”, argumentó.
La pintura le tomó meses y, casualmente, Johnson terminó los últimos trazos en la mañana en que Reid recibió el premio a Mejor Sexto Hombre en playoffs. Entonces se lo ofreció a Reid, que lo aceptó con gusto, y Johnson afirmó que hizo copias para regalarlas por la ciudad como forma de promover las artes y devolver algo a la comunidad. Se describe que los cuadros cuelgan en ventanas y aparecen en patios por todas partes.
Los seguidores de los Timberwolves se volcaron con esa obra. Johnson explicó después que también ha realizado retratos de otros atletas, incluyendo Edwards, Jaden McDaniels, Mike Conley, Paige Bueckers y Caitlin Clark. Sin embargo, sostiene que el retrato de Reid sigue siendo el más popular y estima que ha entregado miles de copias.
Johnson aseguró que, aunque existe un escenario donde Reid vuelva a ser Timberwolf, si el final ocurre como se plantea en este momento —como “héroe de culto”— no se ha empañado la percepción. “Naz es Naz. No hay nada que lo manche. Dejó a la organización en el pico del ‘Naz Reid, te queremos’, y esto en realidad lo potencia… Es como el dolor que sentimos: dice mucho del fan base. Dice mucho de Naz por cómo nos juntó y por cómo nos quedamos unidos. Y vamos a animar por Naz donde quiera que vaya”, comentó.
La despedida con lágrimas y el futuro con una nueva pieza: Ball como motor, Reid como vínculo
- Rachel Edgar recibe la noticia del intercambio con tristeza real.
- Piensa en el impacto táctico de Ball: abrir espacios, conectar lobs y facilitar el juego de Edwards.
- Aun así, recalca que no existe sustituto del lazo que Reid construyó en Minnesota.
- Edgar recuerda momentos donde Reid estuvo presente en protestas tras la muerte de George Floyd y habló con orgullo sobre la respuesta de Minnesota ante redadas de ICE en el invierno previo.
La despedida no es solo un fenómeno en redes o una escena de marketing: también hay lágrimas. Cuando Rachel Edgar se enteró de que Reid fue traspasado, confesó que lloró de verdad. Señaló que ha sido una semana difícil.
“Me encantaría hablar de él. Me preocupa que me ponga a llorar. Ha sido como vergonzoso en el último día y medio”, dijo mientras conversaba en un espacio de llamada.
Edgar es una aficionada de toda la vida, lo bastante mayor para recordar los primeros días de gloria con Kevin Garnett y también lo suficientemente consciente para valorar que la etapa de Edwards deja claro lo mala que puede ponerse la situación. Reid estuvo en Minnesota en momentos duros y, según Edgar, eso no ocurre todos los días.
“Estoy tan agradecida por esa estabilidad, y sé que para ganar algo hay que entregar algo. El intercambio es emocionante, pero creo que hay una conexión emocional enorme con él. Eso lo vuelve difícil. Tienes que mostrarles cariño también en la salida”, explicó.
Ella afirma que le ilusiona ver a Ball en acción: en campo abierto, tirando lobs hacia McDaniels y encontrando a Edwards para triples de recepción que, sostiene, no existirían igual sin la presencia de un base de entre 2.03 y 2.13 metros capaz de ver sobre la defensa.
Edgar también entiende el contexto competitivo: sabe que Minnesota echaba ese elemento en su derrota por 4-2 en la semifinal contra San Antonio Spurs. Y cree que, con Ball, la vida para Edwards será más sencilla porque Ball puede iniciar el ataque.
Pero remarca que no hay forma de reemplazar la conexión de Reid con Minnesota. Mencionó verlo en las protestas tras el asesinato de George Floyd y la manera en que habló con orgullo sobre cómo reaccionó el estado ante las redadas de ICE en el invierno anterior.
“Ahora me estoy emocionando. No conocemos al tipo, pero espero que sintiera que su trabajo fue visto. Porque también se sintió como si él nos viera a nosotros”, concluyó.
Un legado que no se borra: más tatuajes, más pertenencia
- Mientras el resto de la NBA se sorprende o se ríe, el negocio solidario ligado a “Naz Reid” vuelve a crecer.
- Stroebel y George reciben más solicitudes por tatuajes después del traspaso que antes.
- La marca se vuelve permanente: el nombre dura, pero sobre todo perduran los recuerdos y la comunidad.
- Stroebel afirma que tras el intercambio hubo más correos e interesados en tatuarse “Naz Reid” que antes.
- Lopez O’Hotto recalca que no es solo el nombre: es lo que ese nombre representa en la vida compartida.
Hay algo irónico en el contraste entre el mundo exterior y lo que vive Minnesota. Se cuenta que, mientras el resto de la liga se confundía e incluso se burlaba de los aficionados que se tatuaron el nombre, el movimiento interno siguió y el trabajo de Stroebel y George aumentó.
“Lo increíble es que Jesse y yo, en realidad, hemos recibido más correos y solicitudes para tatuajes de ‘Naz Reid’ después del traspaso que los que teníamos antes”, dijo Stroebel.
Naz Reid, repetían como señal. La tinta, se insiste, es más espesa que el agua. Es permanente. Aunque cambie la vida, aunque cambie el equipo, el tatuaje permanece. Siete letras por siete años en Minnesota. Un nombre que se volvió consigna para quienes se sienten parte de una historia propia: soldados sobrevivientes, esclavos de una página en el libro de sus clavadas.
“No es solo sobre el nombre”, aseguró Lopez O’Hotto. “Es sobre los recuerdos alrededor de eso y la comunidad que ese nombre construyó en Minnesota”.
En esa lectura final, el legado tiene que ver con posibilidades: con un chico de Jersey que prosperó en el estado y fue querido como nadie. Con el florecimiento de una franquicia que antes era motivo de vergüenza, y con todos los que soportaron derrotas y disfunciones hasta llegar a un punto donde Reid y los Timberwolves pudieron premiar la fe. También se menciona el caso de un artista con cáncer que se inspira tanto en el ascenso de Reid que, con el tiempo, ya piensa en décadas futuras.
Stroebel dijo que sueña con volver a ver, cuarenta años después, a los aficionados en un marcador gigante mostrando un tatuaje apenas legible de “Naz Reid” junto a muchos más. “Eso es tan especial”, comentó.
Al día siguiente del intercambio, Stroebel publicó en su historia de Instagram un video con jugadas destacadas de Reid y la frase “Naz Forever”. Más tarde, Reid reaccionó a una publicación con un corazón. Después, Stroebel recibió un mensaje directo breve, directo y apropiado.
“Gracias por todo”, escribió Reid.
Y, en la respuesta que queda como cierre del relato, Stroebel añade: no, Naz; gracias tú. Por todo.