Mbappé lidera la remontada: Francia arrolla a Senegal y se instala en el Mundial
En East Rutherford, Nueva Jersey, Francia se estrenó en el Mundial con una victoria 3-1 sobre Senegal gracias a un arranque demoledor en el segundo tiempo: Kylian Mbappé firmó un doblete, con el segundo gol como un misil desde fuera del área, y Bradley Barcola completó la fiesta. El partido, disputado el martes, dejó la sensación de que los vigentes campeones de emociones cambiaron de ritmo cuando más se necesitaba.
Aunque no fue un “regreso” en el sentido estricto —al descanso el marcador estaba 0-0—, sí tuvo ese sabor. Francia tardó en encontrar el equilibrio durante la primera mitad: su línea ofensiva de figuras se mostró desacomodada, jugando más como piezas sueltas que como un bloque. Senegal, en cambio, se acercó con más claridad y generó las mejores oportunidades, especialmente a través de Nicolas Jackson e Ismaïla Sarr.
Los números del primer acto reflejaron esa diferencia: Francia apenas acumuló dos remates, ambos desviados, para un esperado de 0.06 antes del pitido final. Tras el descanso, el panorama se transformó. Didier Deschamps movió piezas en su ataque: Michael Olise pasó a un rol más centrado y Ousmane Dembélé se abrió por el costado. El cambio fue inmediato en impacto.
Francia tuvo un momento clave cuando Sadio Mané derribó a Mbappé dentro del área, pero el árbitro Alireza Faghani no señaló penal. Incluso después de ser revisado en el monitor del VAR, mantuvo su decisión. La apertura del marcador llegó poco antes de la mitad final: a media segunda parte, Olise rompió la estructura defensiva con un pase filtrado, que puso a Mbappé en carrera. El atacante superó a Édouard Mendy y sentenció el primer golpe.
Luego apareció Barcola para consolidar la ventaja. El extremo definió con una sutil vaselina tras recibir una asistencia de Adrien Rabiot. Cuando el partido parecía encaminado, Senegal descontó en el tramo final: Ibrahim Mbaye, ya desde el banquillo, se perfiló, se acomodó con un amague y superó a Theo Hernández en una acción de contragolpe. Aun así, la historia terminó cerrándose con Mbappé: su disparo desde larga distancia puso el 3-1 definitivo.
Mbappé reescribe la historia de Francia y del Mundial
El encuentro también fue un hito personal para Mbappé. Con 58 goles en 99 partidos internacionales y 14 tantos en 15 partidos de Mundial, el delantero volvió a elevar sus números. A sus 27 años, el futbolista llevó su carrera a otro nivel al firmar dos tantos ante Senegal.
Con ese doblete, Mbappé superó el registro de Olivier Giroud como máximo goleador de Francia en su historia. Además, pasó a Just Fontaine como el mejor anotador con la camiseta francesa en Copas del Mundo. Todavía queda un objetivo a corto plazo: ahora Mbappé se encuentra a solo dos goles de Miroslav Klose en la tabla histórica de anotaciones en Mundiales, un récord que podría amenazar en la siguiente semana, cuando enfrenten a Iraq.
El desarrollo del partido también explicó su protagonismo: en los primeros 45 minutos, Mbappé no tuvo tantas opciones y el juego no le dio la misma libertad. Tras el descanso, se volvió prácticamente imparable. Falló una ocasión importante cuando Mendy logró encarar su primer intento, pero poco pudo hacer después frente a los dos disparos de Mbappé: uno en primera y otro desde lejos. También se mencionó que pudo haber tenido un penal, reforzando la idea de que su insistencia terminó marcando.
El abrazo largo con Deschamps tras el segundo tanto tuvo un significado especial. El entrenador dejará el cargo después de este Mundial, pero Mbappé le reconoció todo lo que le dio: la oportunidad de debutar, la confianza, el brazalete y un papel central dentro del equipo. El delantero ya le entregó un trofeo de Mundial y también otra final, y no se descarta que esta edición pueda traer todavía más.
El VAR no anuló: el árbitro mantuvo su criterio
Hubo una jugada que generó debate en el área senegalesa desde muy temprano. Mbappé se metió por el costado hacia la zona rival y cayó tras el choque con Mané. A simple vista parecía penal, pero Alireza Faghani señaló saque de puerta.
El VAR intervino: Shaun Evans envió al árbitro al monitor, momento en que el estadio pareció inclinarse hacia la idea de que el desenlace cambiaría. Sin embargo, la celebración francesa no terminó siendo correcta. Faghani regresó al campo y volvió a reiterar su decisión: gol kick.
La escena se consideró discutible. Mbappé levantó la pierna para pasar por encima de la extremidad extendida de Mané, y aun así la pierna que quedaba detrás pareció quedar atrapada por el defensor, que no estaba cerca del balón. En el análisis final, la determinación no alteró el resultado, y quedó como ejemplo de que, incluso con el VAR en juego, el árbitro puede tomar la decisión con criterio propio en lugar de limitarse a seguir automáticamente lo que el sistema sugiere.
Deschamps se equivocó al inicio… y luego acertó
Deschamps es un entrenador que rara vez modifica su forma de pensar. Sin embargo, antes de esta noche ya había hecho cambios con resultados mixtos en Mundiales: en 2018 alteró la estructura antes del primer partido ante Australia, pasando de un 4-4-2 que prefería a un 4-3-3 que no terminó de funcionar.
En esta ocasión, el giro se dio sobre el rol de Olise. El plan inicial lo colocó como mediapunta, un “10”, durante toda la temporada. Pero tras un primer tiempo flojo, con Olise muy aislado, el técnico decidió moverlo al carril derecho, donde suele jugar en el Bayern. Esa reubicación ayudó a que Francia encontrara otra dinámica: al descanso, Deschamps rectificó y volvió a ubicarlo en el centro para el segundo acto.
El ajuste cambió el partido. El impacto de Olise fue determinante, y el mismo bloque ofensivo —Mbappé, Dembélé, Doué y Olise— que había lucido lento en los primeros 45 minutos se volvió intratable después del descanso. La diferencia fue clara: más velocidad, más intensidad, más creatividad y una conexión que pasó de la falta de combinaciones a la fluidez constante.
En la balanza, Deschamps se equivocó al principio, pero Francia puede estar agradecida de que el marcador no reflejara esa desventaja. Lo corrigió en el entretiempo; aun así, para el próximo partido, el equipo tendrá que buscar acertar desde el inicio.
Senegal no aprovechó sus oportunidades
Senegal también tuvo motivos para lamentarse. Es un torneo donde pesan los “hubiera” y los “debería”. Para su cuerpo técnico, Pape Thiaw puede sentirse frustrado por situaciones que pudieron inclinar el encuentro: una oportunidad de Jackson que terminó siendo una reacción y un manotazo salvador de Mike Maignan; el momento en que Dayot Upamecano persiguió a Sarr como si fuera “un superhéroe”; y una ocasión clarísima de Sarr al final de la primera mitad que no acabó en gol.
En ese escenario hipotético, Senegal podría haberse adelantado y el partido habría cambiado. El técnico seguramente se preguntará por qué su equipo no logró crecer a partir de un primer tiempo dominante, en el que limitó a Francia a solo un remate (además, bloqueado) y creó tres oportunidades muy buenas.
Parte de lo que faltó fue la precisión individual. Sí, Mbappé fue determinante, pero también Olise. Cuando el francés volvió a ubicarse con más protagonismo en el centro, empezó a asistir y a generar peligro con una facilidad notable. Con el frente ofensivo francés reordenado en posiciones más lógicas, el duelo se volvió de elegir veneno: si frenabas a uno, otro encontraba la forma de lastimar.
Además, la producción ofensiva de Senegal pareció apagarse con el paso de los minutos. Pape Gueye desapareció del mapa, Mané quedó más retrasado y Jackson y Sarr perdieron fuerza en la recta final. De hecho, el gol de Mbaye —anotado en el minuto cinco del tiempo añadido— fue el primer intento de gol de Senegal en la segunda mitad.
Lo positivo para Senegal es que el primer tiempo mostró el nivel que sí puede sostener. Si repiten esa actuación, tendrán opciones reales de avanzar lejos en el torneo.