McKennie y Balogun: la cena que premió la fe de EE. UU. antes del Mundial
INGLEWOOD, California — En los instantes posteriores al 4-1 de la selección masculina de Estados Unidos sobre Paraguay, Weston McKennie fue abordado con una pregunta inesperada: una cena. No era algo que hubiera ocurrido antes del partido, ni siquiera pertenecía a este año. La comida en cuestión había quedado atrás, muy al inicio del ciclo, mucho antes de que todo lo demás comenzara a tomar forma.
Una cena que marcó un “antes y después”
El motivo de que aquel tema saliera a la luz justo después del triunfo fue simple: esa cena, en el momento exacto, terminó influyendo en la historia del USMNT. Fue el día en que Folarin Balogun se sentó por primera vez a la mesa con sus futuros compañeros, y años más tarde, su irrupción ante Paraguay terminó abriendo la defensa rival con una actuación que el mundo no había visto de un delantero estadounidense en un escenario así.
McKennie lo resumió con una sonrisa cuando le preguntaron si valió la pena esperar tanto: “Joder, fue como cuatro años después”. Y añadió: “Llegó en el momento correcto. Estoy muy feliz por él”.
La alegría estaba justificada. La noche del viernes, Estados Unidos destrozó a Paraguay con goles sucesivos para arrancar el Mundial con victoria en el primer partido. Por la forma en que se movió el equipo, el marcador pudo incluso ser más abultado. De principio a fin, el USMNT monopolizó el trámite y, en el conjunto, firmó el mejor desempeño colectivo de su historia en una Copa del Mundo.
Balogun: el hombre del partido y el del momento
El centro de todo fue Balogun: figura clara del encuentro y, posiblemente, el protagonista de la jornada. Años atrás, en una cena en Orlando, él y los jugadores que acabarían siendo parte del USMNT conversaron sobre noches como esa. Discutieron lo que él podía aportar, en qué podía convertirse y si era o no el eslabón que faltaba para transformar un equipo bueno en uno grande, justo a tiempo para un Mundial en casa.
El viernes esa escena se materializó. Balogun no solo llegó: la capitalizó. La espera se había construido con cada partido, cada sesión de entrenamiento y, sí, también con cada comida de equipo. En su primera experiencia mundialista, después de años imaginando ese tipo de noches, el delantero dejó un mensaje contundente: todo valió la pena.
- Balogun habló de su debut como un sueño visualizado: “Yo imaginé mi estreno en el Mundial: marcar, pero la realidad superó eso marcando dos goles”.
- Sobre el segundo tanto, destacó que también fue “un gol fantástico”.
- Concluyó que se trató de “una noche de ensueño, de ensueño”.
Del “rastro” en redes a la elección de vestir la camiseta
El camino hacia esa noche soñada no empezó precisamente con la cena de Orlando. Comenzó horas antes, con la primera impresión que dejó Balogun: seguro de sí mismo, con humor y completamente cómodo dentro de un grupo que ya se preguntaba qué podría llegar a ser para ellos.
En este proceso, el papel de las redes sociales fue decisivo. La capacidad de la afición estadounidense para “investigar” terminó encendiendo el comienzo de la etapa del jugador con el USMNT. En la primavera de 2023, el combinado necesitaba un delantero que pudiera tomar con fuerza el número 9. Mientras Balogun destacaba mientras jugaba cedido en el Reims francés, su perfil encajaba como el indicado.
Nacido en Nueva York y criado en Londres, el atacante creció en la academia del Arsenal, al tiempo que representaba a Estados Unidos y también a Inglaterra a nivel internacional. Antes de eso, incluso coqueteó con la idea de defender los colores de Nigeria.
Sin embargo, en aquella primavera el protagonismo lo tomaron las redes. Los aficionados inundaron la sección de comentarios de su Instagram con águilas y banderas. Cada publicación se convirtió en una invitación, en un mensaje de reclutamiento para dejar claro cuánto le importaba el fútbol estadounidense. Y de golpe, todo tomó sentido: después de que Balogun rechazara una convocatoria a un campamento juvenil de Inglaterra, compartió una foto de lo que llamó “vacaciones”. Luego, los ojos más atentos detectaron una pista en el fondo. El rastro los llevó a un bar en Orlando, justo en el lugar en el que el USMNT entrenaba por esos días.
Aun cuando se descubrió parte de la operación, las figuras principales del equipo lograron sacarlo a escondidas para una cena que funcionó también como un mensaje directo, un reclamo para sumarlo. Balogun lo recordó con detalle.
En declaraciones desde Atlanta el mes pasado, señaló: “Esa fue la primera vez que conocí realmente a Weston, CP; había muchos chicos”. Agregó que percibió un carácter intenso: “Creo que el de Weston era intenso. Fue genial. Me hicieron sentir bienvenido. [Weston] era intenso, pero en un buen sentido. Yo soy más reservado”.
Unas semanas más tarde, Balogun sorprendió a todos. En un chequeo que se suponía rutinario con la federación de fútbol de Estados Unidos, él y su representante comunicaron que estaba listo para comprometerse de inmediato. No era obligatorio hacerlo en ese instante y, de hecho, existía una razón real para pensar en esperar y ver si llegaba una llamada de Inglaterra. Pero su decisión fue otra: quería empezar ya como parte del USMNT y estar presente en la mayor cantidad de momentos posible.
En una charla del otoño anterior, explicó el enfoque: “En la vida, lo más importante es tener control sobre tu entorno, sobre tus decisiones y sobre la forma en que vives”. Y añadió: prefería estar en una situación donde elige él, en lugar de que “la elección” se la impongan. Remató con una idea clara: no quería una historia eterna del “sí o no”.
Los recuerdos de Orlando y el orgullo por el resultado
Tras el partido del viernes, Balogun fue consultado por esa decisión y por el trayecto que lo trajo a Los Ángeles para su debut mundialista. Dijo que sí lo pensó, y también recordó lo que sintió cuando llegó por primera vez a Orlando con el equipo. En ese recuerdo, dejó una esperanza: que pudo transmitir parte de esas sensaciones al presente.
“Cuando me comprometí y durante todo el ciclo, durante todo el camino hasta llegar a este punto, siempre dije que los aficionados me dieron mucha motivación”, comentó. Añadió que el respaldo que recibió fue enorme y que su prioridad fue devolverlo: “Hoy es una gran oportunidad y quiero seguir demostrando a los fans que tomé la decisión correcta”. Cerró con orgullo: “Estoy completamente orgulloso y quiero seguir haciendo orgullosos también a los aficionados”.
La exhibición ante Paraguay y las claves del equipo
Balogun lo hizo, y más aún, con un debut mundialista perfecto contra Paraguay.
Desde los primeros minutos del duelo se vio que el dominio era casi inevitable. Estados Unidos marcó el ritmo, se movió con libertad y, sobre todo, con la sensación de que el partido estaba bajo control. Esa lectura se transformó en un fútbol que fue cómodo y efectivo.
Balogun encarnó esa idea. Su primer gol fue limpio y certero: una definición de primera tras un pase de Christian Pulisic. El segundo fue otra historia: llegó un balón servido por Malik Tillman, Balogun se lanzó por el costado derecho, se metió hacia adentro, recibió el contacto, esperó el instante y colocó el remate en la parte alta.
- El primer tanto nació de la asistencia de Pulisic y terminó en definición inmediata.
- El segundo combinó una carrera por la derecha, cambio hacia dentro, gestión del contacto y un tiro que se coló en el ángulo.
El propio jugador lo interpretó como una declaración. Dijo que la intención era dejar claro el mensaje: “Sentí que era como una afirmación real, y eso era lo que queríamos”. También valoró el rendimiento general, especialmente lo hecho en el primer tiempo.
Mientras Balogun mostraba un perfil más medido, sus compañeros se desbordaron en elogios. Sabían que podía protagonizar este tipo de partidos y, después de conocerlo en los últimos años, no les sorprendió verlo sacar el máximo partido.
- Pulisic afirmó: “El chico está increíble. Ahora mismo es letal frente a la portería. Realmente tenemos suerte de tenerlo. Solo esperamos que siga así”.
- Sergino Dest añadió: “Estuvo por todos lados… cerrar el partido con dos goles y encima el jugador del partido es algo excelente”.
Y aunque el foco se fue a los goles, Pulisic recordó lo demás. “Todos mirarán los goles”, dijo, “pero es la manera en que pelea contra los centrales, cómo aguanta el balón, cómo provoca faltas”.
La lectura de Pulisic encajó con lo que se vio: Balogun se consolidó como un delantero completo. Ese desarrollo quedó claro en los dos partidos de despedida. Contra Senegal, construyó oportunidades una tras otra en sus 45 minutos y terminó encontrando el gol. Ante Alemania no hubo tanto, pero sí una labor sucia y poco visible que no siempre se premia. Su velocidad y su timing lo vuelven un problema incluso en secuencias en las que no toca el balón.
Contra Paraguay tuvo mucho protagonismo con balón y también con impacto sin balón. Fue quien más toques registró en el área rival, con 10. Disparó cinco veces: dos terminaron en gol. Además, hubo un remate extra que también impactó en la red, aunque fue anulado por fuera de juego tras la intervención arbitral. También provocó tres faltas y, con su presión, inició el acoso constante que incomodó a Paraguay durante toda la noche.
McKennie sostuvo que lo que se vio fue otro costado de Flo: “Vimos una faceta distinta hoy. El que puede hacer el trabajo sucio. El que se mete y pone el cuerpo por el equipo y además es un finalizador clínico”. Dest sumó que no es una tarea sencilla: “Su trabajo no es fácil. Tiene que presionar mucho y nosotros tenemos que acompañar, así que él tiene que marcar el ritmo”.
La celebración no es total: toca recuperarse y pensar en el futuro
Con Balogun como referencia, Estados Unidos puede ser un equipo todavía mejor hacia adelante. Pero por ahora, el mensaje es claro: este fin de semana toca disfrutar el momento.
Balogun tuvo familia en las gradas, algo lógico en un debut mundialista. Después de marcar, intentó ubicarlos. Sabía aproximadamente dónde estaban, pero el estadio en Los Ángeles fue un mar de rayas rojas y blancas que dificultó encontrar a alguien en particular.
Bromeó sobre el proceso: “Tuve que ordenar muchos boletos”, dijo, “pero estoy feliz de hacerlo porque es una ocasión de una sola vez en la vida”. Y sumó que tiene familiares en diferentes estados viendo el partido, además de su gente en Londres. “Es una noche fantástica”.
No hubo plan de gran celebración. Balogun miró hacia el calendario: quedan más partidos. Este fin de semana se trataría de recuperación, no de festejos. Tras el encuentro, aseguró que volvería a casa y pasaría el resto de la noche viendo Netflix, sin brindar por un triunfo de fase de grupos, aunque el resultado haya sido muy bueno.
En algún momento de esa “maratón”, Balogun dijo que intentaría hacer una pausa para reflexionar: los goles, la victoria, la ruta hasta Los Ángeles y quizá el inicio de un trayecto que se gestó con una cena que cambió su vida para mejor.
Lo dejó en una frase: “Es un sueño. Todavía no he podido asimilarlo todo, pero cuando regrese a mi hotel, seguro voy a estar más en el momento y a entender lo increíble que fue esta noche”.