Postecoglou se despide: el Tottenham sobrevive y De Zerbi marca el mercado
El ciclo de Ange Postecoglou en el banquillo terminó por romper una sequía de 17 años sin títulos importantes tras conquistar la Europa League en 2025, aunque en la liga el equipo no pudo sostener el impulso y acabó en la decimoséptima plaza. En el curso 2025-26, el tropiezo se repitió: otra vez el Tottenham quedó apenas por encima de la zona que marca el descenso, sobreviviendo en el límite.
Los Spurs, después de mover a Thomas Frank e Igor Tudor dentro y fuera de su estructura técnica, terminaron arrastrándose hasta asegurar la permanencia. En ese tramo final, el entrenador italiano Roberto De Zerbi fue quien terminó cumpliendo el encargo inicial con un plan que, al menos por ahora, permitió salvar la categoría.
La prioridad inmediata es recuperar la dirección deportiva y volver a construir con solidez, porque desde la posición que ocupa el club dentro del llamado “Big Six” surgen demasiadas preguntas incómodas. Para responderlas, en 2026 se necesitará una planificación inteligente: corregir los errores de las últimas ventanas de mercado no pasará solo por cambiar piezas, sino por resolver problemas enquistados con inversiones decididas.
Para lograrlo, el Tottenham prevé generar ingresos mediante ventas y, según el plan, varios nombres con peso en el vestuario podrían ser empujados hacia la salida. En ese escenario, existe una posibilidad clara de que el delantero sudamericano Richarlison entre en ese grupo.
Richarlison llegó procedente del Everton en 2022 por 50 millones de libras (67 millones de dólares) y, con 29 años, su rendimiento goleador no ha terminado de justificar la inversión: suma 32 tantos en 133 partidos. Eso sí, logró 11 goles importantes en la Premier League durante la temporada en la que el equipo peleó por mantenerse en la máxima categoría, pero el club exige más para quienes ocupan el puesto de delantero centro.
Con ese contexto, y considerando que al brasileño le quedan solo 12 meses de contrato, surge la gran cuestión: ¿ha llegado el momento de transferirlo para reinvertir en otras prioridades, aprovechando aún una cifra considerable en el traspaso?
Al analizar esa posibilidad, Murphy —exmediocampista de los Spurs— señaló que sí podría ser el camino. “Creo que sí. El problema es que [Dominic] Solanke tiene muchas cualidades que De Zerbi valoraría. A De Zerbi le gusta una presión alta y un fútbol muy intenso. Solanke, en su mejor versión, es brillante en eso, pero no puede mantenerse en forma. Y cuando se mira eso, además de que lógicamente no es más joven, pienso que De Zerbi va a incorporar un nueve”, comentó.
Murphy añadió que Richarlison podría verse afectado por esa decisión táctica. “Probablemente Richarlison sería una especie de daño colateral, porque no está realmente respaldado por la afición como otros. Él hace todo lo que puede, pero no tiene la calidad que los seguidores del Tottenham quieren ver encabezando la línea. Creo que, inevitablemente, terminará entrando un delantero”.
El exfutbolista también se refirió al ritmo de incorporaciones que el club buscaría para afrontar un verano que apunta a ser tan movido como decisivo: “Pienso que De Zerbi querrá al menos cuatro fichajes, quizá más, pero sobre todo a lo largo de la columna vertebral del equipo. Sé que han sumado a [Marcos] Senesi: es un futbolista con experiencia en la Premier League, un pasador excelente y con capacidad de jugar hacia adelante”.
Marcos Senesi, zaguero argentino que se incorporará oficialmente el 1 de julio, fue contratado como agente libre, por lo que su llegada no supone un desembolso directo en la caja del mercado. El club busca que aporte más credenciales del máximo nivel tras su etapa de cuatro años en el Bournemouth.
Mientras tanto, en las oficinas del Tottenham Hotspur Stadium ya se habrían identificado otros objetivos. Todo apunta a que el plan incluye un goleador contrastado, y cualquier operación que termine enviando a Richarlison a otro destino permitiría liberar espacio para que el equipo incorpore a un jugador capaz de inclinar partidos, con la intención de volver a mirar hacia arriba en la clasificación. La idea es dejar atrás los sustos colectivos y construir una plantilla que no tenga que vivir con la ansiedad de cada jornada.