Pulisic ilusiona y marca rumbo: el impacto justo cuando EE. UU. lo necesita
INGLEWOOD, California—Christian Pulisic no es, en sentido estricto, el único futbolista de la selección masculina de Estados Unidos presente en el Mundial de 2026 (aunque a veces parezca que todo gira alrededor de él). Pero durante una noche concreta, el partido del jueves terminó reflejando de forma casi perfecta el patrón del conjunto: un arranque ilusionante, un final que decepcionó y, sobre todo, la sensación de que lo realmente decisivo todavía está por llegar.
El regreso de Pulisic y el arranque que ilusionó
Pulisic volvió a pisar el césped en el duelo de la última jornada de fase de grupos ante Türkiye, el partido en calidad de coanfitriones. Lo hizo por primera vez desde el descanso del debut estadounidense, tras una semana marcada por sensaciones encontradas. Su reaparición provocó una de las ovaciones más sonoras de la noche en el estadio.
El extremo se mostró con intensidad, y además no parecía arrastrar problemas físicos: realizó una acción de disparo que golpeó el poste y dejó pocas pistas de que la lesión en el gemelo que lo marginó pudiera estar afectándolo de nuevo. Su energía y determinación se parecieron, por momentos, al guion del equipo en la primera mitad: Estados Unidos volvió a marcar pronto, por tercera vez consecutiva, esta vez apenas a los tres minutos.
El gol llegó con una jugada bien construida a partir de un saque de esquina ejecutado de forma impecable por Sebastian Berhalter. Desde ahí, Auston Trusty remató con precisión desde un ángulo complicado para adelantar a su equipo. Fue el tipo de inicio que marca el ritmo y que, en una noche así, parecía encaminar el resto.
El giro del partido: pérdida, gol en el descuento y derrota
Sin embargo, el final del encuentro fue otro cantar. La selección estadounidense perdió el control cuando Pulisic fue superado con un regate de Arda Güler, futbolista clave de Türkiye, cerca de la zona alta del área. Desde esa acción nació un movimiento que terminó en una confusión frente a la portería.
En esa secuencia, Kaan Ayhan empujó el balón por encima de Matt Turner para sellar el desenlace. El tanto se produjo a los ocho minutos de añadido, y aunque Türkiye ya estaba eliminada, consiguió una victoria 3-2 que cerró la noche con sabor amargo para Estados Unidos.
En una jornada donde tanto el equipo como Pulisic habían arrancado con fuerza, la historia cambió después. Estados Unidos cayó en el último golpe del partido, y Pulisic terminó con las manos en la cabeza, reflejando el golpe emocional de un resultado que pudo haber sido distinto.
- Estados Unidos encarriló el partido con un gol temprano: 3 minutos, obra de Auston Trusty tras asistencia de esquina de Sebastian Berhalter.
- Türkiye remontó con una jugada iniciada por el regate de Arda Güler sobre Pulisic y un remate final de Kaan Ayhan.
- El gol llegó a los ocho minutos de añadido y dejó el marcador 3-2 para Türkiye.
- El desenlace fue especialmente duro: Estados Unidos perdió en el último momento del partido y Pulisic mostró frustración.
Aprendizaje, reacciones y el sentido del resultado
Tras el partido, Chris Richards quiso poner perspectiva. El defensor de Estados Unidos afirmó que el duelo debe tomarse como una oportunidad de aprendizaje, más que como un golpe emocional que lo destruya todo. En otras palabras: queda el sabor a derrota, pero el enfoque debe dirigirse a lo inmediato.
También hubo valoraciones y lecturas desde el vestuario sobre el regreso de Pulisic. Brenden Aaronson destacó la relevancia de su incorporación: señaló que contar con Pulisic dentro del campo cambia el partido, que se le presta atención constante a él y, por esa misma razón, otros futbolistas pueden encontrar ocasiones. Aun así, remarcó que el impacto fue claro: cuando entró, el equipo notó una chispa inmediata y su participación fue “eléctrica”.
Tim Weah coincidió en el diagnóstico. Subrayó que Pulisic merece el cariño que recibe y lo describió como el jugador que marca la diferencia.
En lo futbolístico, el equipo no se derrumbó por completo aun sin él desde el inicio. En su ausencia, el centro del campo sostuvo buena parte del trabajo y Berhalter anotó el segundo tanto de Estados Unidos con un remate de media vuelta desde el interior del área, una acción que funcionó como gran momento del partido. Pero el choque cambió cuando Pulisic apareció sobre el césped.
Prácticamente de inmediato, aceleró por el carril izquierdo: superó a un defensor turco y empujó el balón hacia adelante para originar peligro. Poco después, volvió a generar una ocasión y obligó al arquero rival a intervenir con una respuesta reactiva. Como ya ocurrió en la primera mitad del partido ante Paraguay, Pulisic volvió a provocar desorden en la banda: no dudó en jugar con el balón hacia adentro para construir su propio disparo o para girar el ataque y favorecer a un compañero.
Aun con rotaciones en el once inicial—especialmente con Malik Tillman y su conexión con Pulisic, además del rol de Folarin Balogun como delantero—el duelo dejó claro que Pulisic conserva la capacidad de romper partidos. Cuando está en su mejor versión, puede inclinar el encuentro a su favor.
Qué viene ahora: Bosnia-Herzegovina y el manejo de minutos
El entrenador Mauricio Pochettino habló en la rueda de prensa posterior y, en buena parte, dirigió su mensaje a la atención mediática, molestándose por no enfocarse más en el hecho de que Estados Unidos aseguró el primer lugar del grupo y obtuvo un pase a la siguiente ronda con dos triunfos convincentes. Pese a la caída ante Türkiye, el técnico se mostró optimista sobre la vuelta de Pulisic.
Pochettino explicó que, para el futbolista, el objetivo principal era recuperar sensaciones de partido: indicó que en el encuentro se buscó ganar, pero también ofrecerle a Pulisic entre 30 y 40 minutos, y añadió que el impacto cuando estuvo en el campo fue positivo, con un cierre que calificó de buen efecto sobre el terreno.
La pregunta clave ahora es cuánto puede aportar Pulisic contra Bosnia-Herzegovina, rival del siguiente compromiso. En el jueves jugó alrededor de 30 minutos, y antes, ante Paraguay, había registrado 45 antes de lesionarse. Con ese historial cercano, surge el margen de duda: ¿podrá llegar a 60 minutos la semana siguiente? ¿O incluso 75? Pulisic, por supuesto, intentará empujar sus límites y sostener que puede llegar a 90.
Sea cual sea el número, Pochettino tendrá que administrarlo con cuidado. Aun así, el escenario es mejor que el de no tenerlo disponible. Estados Unidos no ha logrado vencer a un rival europeo desde 2021—una racha de 12 partidos en todas las competencias—y en ese tramo, el antecedente de triunfo ante Bosnia-Herzegovina llegó en un amistoso, sin participación de Pulisic en ese encuentro. Ahora, la historia será distinta: Pulisic estará presente y, tras lo mostrado contra Türkiye, todo indica que llega lo suficientemente bien como para ofrecer la influencia que el equipo necesita.
Para Pulisic y para el grupo, el cálculo es sencillo: el jueves fue una mezcla de sensaciones—positivo en el arranque y negativo en el cierre—y ya no tiene margen para discutirse. El verdadero examen está justo delante, y comienza el miércoles frente a Bosnia-Herzegovina.