Puntos calientes en la MLS: dudas de banquillo para Martino en Atlanta y Wicky en KC
Con la pausa del Mundial ya superada y la mayor parte del calendario encaminada, el fútbol de la MLS entra en una fase que suele dejar poco margen para movimientos drásticos en los banquillos. Aun así, hay equipos que han encadenado señales positivas y otros que, en lugar de consolidar el progreso, han vuelto a tropezar con los mismos problemas: desde crisis defensivas hasta dudas sobre el modelo de juego. En ese contexto, el “hot seat” se empieza a dibujar con fuerza en Atlanta, San Diego, Toronto y también en algunas instituciones que, pese a su tradición, atraviesan tramos complicados.
Atlanta y San Diego: la confianza se estira, pero no alcanza
En Atlanta United, Tata Martino comenzó el ciclo con la idea de construir a largo plazo y con el objetivo de llegar a los playoffs en el presente campeonato. Sin embargo, el rendimiento actual hace difícil sostener esa narrativa. Tras 18 partidos, el equipo suma apenas 12 puntos con tres victorias. Su partido más reciente en la MLS terminó con una derrota 3-2 ante una Philadelphia Union que viene con impulso: los de Georgia llegaron a dominar 2-0 hasta el minuto 73, aunque lo hicieron con un jugador menos. Más allá del golpe deportivo, en el mercado Atlanta sí se ha movido con intención.
Emmanuel Latte Lath fue enviado a préstamo a Union Berlin, y también existe conversación sobre un interés por Romelu Lukaku, un fichaje que, de concretarse, sería un salto de calidad para intentar enderezar un rumbo que, en lo táctico, todavía no termina de mejorar. La dirección del club, por lo tanto, mantiene un voto de confianza hacia Martino, especialmente considerando que fue el técnico que los llevó a conquistar un título de MLS Cup. Aun así, con el equipo sin señales claras de evolución, el debate sobre la continuidad se vuelve más incómodo.
San Diego FC, por su parte, representa el caso opuesto en el origen pero no en la caída. Durante su temporada de expansión, el equipo sorprendió: firmó a un nombre de alto perfil como Chucky Lozano, armó una plantilla con refuerzos internacionales y terminó ganando la Conferencia Oeste, además de llegar a semifinales de conferencia. Sin embargo, el presente campeonato no guarda relación con esa versión. Con cinco victorias en el año, el club está ubicado en el puesto 13 del Oeste, y su producción defensiva es una de las grandes alertas.
El equipo registra 41 goles concedidos, y en métricas que suelen explicar el desastre defensivo aparece un dato contundente: su xG concedido ocupa el último tramo de la liga (25º). Además, es el último en despejes claros y se ubica 20º en entradas. El problema no se reduce a “fallos puntuales”, sino que se asocia al estilo: la insistencia de Mikey Varas en un juego de posesión que deriva en errores repetidos. A partir de ahí, la solución, según el diagnóstico que se impone dentro del escenario, debería comenzar por replantear el modelo y, posiblemente, cambiar de entrenador en el futuro cercano, aunque el técnico podría sobrevivir el resto de la temporada.
Mientras tanto, el panorama en la MLS sugiere que no habrá demasiados despidos inmediatos. Si un club decide cesar a un entrenador, lo habitual es hacerlo durante la pausa del Mundial, cuando el daño deportivo todavía puede controlarse. Con media campaña ya consumida, los márgenes para rearmar el equipo se reducen, salvo que aparezca un candidato que encaje con urgencia o que el mercado ofrezca una alternativa clara. En ese tablero, se mencionan como opciones a Jim Curtain y Wilfried Nancy, aunque la evidencia no apunta a que la mayoría de clubes esté lista para apostar ahora mismo por cambios radicales.
Toronto, Seattle y Sporting KC: tradiciones en crisis y proyectos que pesan
Toronto FC también está en el centro de la conversación. El club invirtió cerca de 18 meses en reformular su plantel: dejó atrás a Lorenzo Insigne y Federico Bernardeschi, ambos señalados como decepciones en el mercado de los Deportivos (DP), y sumó a Josh Sargent, Walker Zimmerman y Djordie Mihailovic, jugadores de nivel All-Star. El detalle que agranda la frustración es simple: Toronto no ha ganado un partido de MLS desde abril. En ese lapso, el equipo ha acumulado muchos empates frente a una capacidad limitada para resolver.
El técnico Robin Fraser, además, mantiene un registro que habla por sí solo: 9 triunfos, 22 empates y 23 derrotas. El giro irónico es que, si Toronto realmente planeaba despedirlo, probablemente lo habría hecho antes. Con el proceso de reconstrucción ya ejecutado en el césped, el club parece encaminado a buscar otra dirección en el banquillo, aunque por ahora Fraser se mantiene en el cargo. La sensación predominante es que, pese a que podría sostenerse por inercia, el impacto de la racha vuelve improbable que continúe al inicio de la próxima temporada.
En Seattle Sounders, la situación tiene otro matiz: se trata de una institución acostumbrada a competir alto. Brian Schmetzer es el “constante” de los últimos años, y aunque el nivel de la plantilla haya variado, la etiqueta del equipo suele ser la de llegar a playoffs. No obstante, el tramo actual es especialmente duro: Seattle ha encadenado siete derrotas seguidas, un récord para la franquicia. Además, sufrió un 3-0 como visitante ante Toluca en el que el rival llegó a contabilizar 40 tiros, un golpe que revela problemas de rendimiento y de funcionamiento colectivo. Con Paul Arriola sumándose a la lista de lesionados (junto a Jordan Morris y Cristian Roldan), el contexto médico no puede ignorarse, pero el club sigue siendo el que “debería” encontrar respuestas.
En este caso, la lectura es que Schmetzer no será removido: cesarlo sería un error enorme e incluso injusto. Aun así, el mensaje implícito es claro: para que el modelo vuelva a sostenerse, Seattle necesita forma física y juego cuanto antes.
Finalmente, Sporting Kansas City se mueve en un escenario de proyecto largo, pero con números que pesan. Tras la salida de Peter Vermes en marzo de 2025 —después de 16 años al frente—, el equipo terminó en el último lugar del Oeste. Solo ganó un partido después de julio, y cuando David Lee asumió el rol de General Manager, el plan se enfocó en reconstruir desde la base. Su primera gran decisión fue contratar a Raphael Wicky, entrenador con mayor brillo en la liga suiza y con una carrera que incluye experiencias como coach en el fútbol formativo de Estados Unidos, aunque con un historial más limitado en el nivel senior del MLS.
Los resultados, por el momento, no acompañan: Sporting Kansas City suma cuatro victorias y ha concedido 46 goles en 18 partidos. La paradoja es que la directiva ha sido activa en el mercado: se reportó interés por Mo Salah y se habría invertido fuerte en Andre Luiz, proveniente de Olympiacos. Pero la pregunta central se mantiene: incluso con refuerzos y ambición, ¿es Wicky el entrenador capaz de sostener el rebuild y corregir el daño defensivo que hoy amenaza con volverse histórico?
Con el cierre de la primera mitad del año ya asumido, el futuro inmediato parece depender de algo más que resultados aislados: la capacidad de corregir estructuras, minimizar errores y encontrar consistencia. Y en la MLS, cuando esas piezas no aparecen a tiempo, el debate sobre la continuidad del entrenador deja de ser teórico. Atlanta, San Diego y Toronto ya entraron en la conversación con fuerza; Seattle y Sporting, aunque por motivos distintos, también obligan a mirar el banquillo con atención mientras la temporada se aproxima a su tramo decisivo.