Rúben Amorim deja el Manchester United: vaivenes, tensión y su último adiós
Rúben Amorim dejó el Manchester United en mayo tras 14 meses al frente de un proyecto marcado por vaivenes deportivos, mensajes cargados de tensión y una defensa pública de su idea de juego que terminó chocando con el momento del vestuario y los objetivos del club. Sus últimas palabras como entrenador llegaron en una conferencia de prensa en Elland Road, días antes de que el equipo anunciara su cese. En ese tramo, el United acumuló 63 partidos con un balance que reflejó una etapa irregular: 25 victorias, 15 empates y 23 derrotas.
Key takeaways
- El Manchester United cesó a Rúben Amorim en mayo, después de 420 días en el cargo.
- En 63 partidos, su registro fue de 25 triunfos, 15 empates y 23 derrotas.
- Amorim cerró su etapa con una conferencia en Leeds, justo antes de su salida.
- El equipo terminó la Premier League en 15º, mientras que en Europa League llegó a la final.
- Altay Bayındır tuvo oportunidad en la portería tras una decisión de Amorim relacionada con errores europeos de Andre Onana.
- La eliminación en la final de Europa League llegó con derrota 1-0 ante un gol de Brennan Johnson.
El inicio prometedor y la advertencia de “sufrimiento”
Amorim debutó en el banquillo del United en el duelo frente al Ipswich Town, recién ascendido. Apostó por un esquema 3-4-3 y colocó a Noussair Mazraoui como lateral/wing-back por la izquierda, mientras Casemiro y Christian Eriksen coparon el medio y Jonny Evans apareció en el eje defensivo. Marcus Rashford anotó muy temprano para inaugurar la era Amorim, pero Omari Hutchinson igualó antes del descanso y el partido terminó 1-1.
Tras el encuentro, el portugués dejó una frase que anticipaba el tono del resto del proceso: reconoció que el equipo estaba cambiando con rapidez y que eso implicaría un periodo largo de dificultades, aunque insistió en que la intención era competir y ganar desde el inicio.
Rashford encendió el plan… y luego se apagó
En su momento más brillante, el United mostró una versión que parecía responder al modelo de Amorim. Contra un Everton dirigido por Sean Dyche, el equipo funcionó con Joshua Zirkzee bajando para asociar, Bruno Fernandes destacando en la franja de mediapunta y Amad actuando como amenaza constante por el costado derecho. Casemiro y Kobbie Mainoo encontraron engranaje en el centro, mientras Rashford, situado entre líneas como un “número 10” avanzado, se volvió decisivo.
Rashford firmó dos goles y Zirkzee también anotó, en una victoria 4-0 que subió al United hasta la novena posición. Sin embargo, ese rendimiento no se tradujo en continuidad para el propio jugador: tras esa etapa, Rashford dejó de ser convocado y, en enero, el plan tomó rumbo hacia su salida. Amorim incluso sostuvo que priorizaría al futbolista que “dé el máximo” cada día, y el desenlace fue un préstamo al Aston Villa que después derivó en una situación posterior lejos del club.
La caída: derrotas seguidas, críticas internas y el golpe de Bournemouth
Después del triunfo ante el City, el United encadenó cuatro derrotas consecutivas, incluida una goleada 3-0 en casa frente a Bournemouth. Amorim habló de la dificultad del momento y de la ansiedad que se percibía en el entorno, mientras el equipo se hundía en sensaciones.
En Boxing Day, ya en Molineux, los Wolves terminaron imponiéndose con un golpe directo desde un córner: Matheus Cunha, que llegaría al United el verano siguiente, fue el segundo futbolista en tres partidos en marcar desde un saque de esquina para un equipo rival. Hwang Hee-chan sentenció el partido en una noche gris del United, donde el capitán Bruno Fernandes vio la roja por tercera vez en la campaña.
La crisis se profundizó con una eliminación 3-1 a manos de Brighton, que dejó al United 13º en la tabla. En ese contexto, Amorim cargó contra su propio equipo con una frase que buscó incomodar: aseguró que eran “quizá el peor United de la historia” y dijo que entendía que el club necesitaba titulares, pero que la realidad exigía reconocer el problema para cambiar.
Bayındır vuelve a intentarlo: errores que costaron puntos
En la portería, Amorim tomó una decisión que estuvo vinculada a un episodio reciente: tras errores de Andre Onana en la Europa League ante Lyon, el técnico sacó al camerunés de la línea de presión y le dio la primera oportunidad de primer nivel en la competición a Altay Bayındır.
El cambio no salió como esperaba. Bayındır encajó con el primer disparo que recibió y además fue responsable de una pérdida que terminó en el cuarto gol del Newcastle, obra de Bruno Guimarães. En total, el turco encajó cuatro tantos en seis remates y Fernandes reflejó el impacto emocional con una idea contundente: el club no había sufrido así antes.
Europa League: remontada ante Lyon… y final que se escapó
Mientras la Premier League se volvía un problema constante —el United terminaría 15º—, en la Europa League el equipo recorrió un camino que ilusionó. En cuartos de final, el United remontó en Old Trafford un 4-2 en contra ante Lyon, y luego se midió en la final con Tottenham.
La víspera de ese partido mostró el clima interno. Amorim sostuvo que la Europa League no podía considerarse como “la única” vía para salvar la temporada y remarcó que nada podía garantizar la mejora por sí sola.
La final, con un premio de clasificación a Champions League y un ingreso estimado de 100 millones de libras, terminó con derrota 1-0 ante Brennan Johnson. Amorim sorprendió al dejar a Alejandro Garnacho en el banco hasta los últimos 20 minutos. El United dominó la posesión, pero generó pocas ocasiones claras y cayó en un partido que se volvió definitorio.
Tras el choque, Amorim dejó un mensaje de futuro inmediato: si el club y la afición entendían que no era el hombre adecuado, dijo que se iría al día siguiente sin hablar de compensaciones, pero insistió en que no pensaba abandonar por decisión propia y que confiaba en su trabajo. También señaló que no cambiaría su forma de dirigir y pidió “un poco de fe” en ese momento.
Copa de la Liga y el “Grimsby” que dejó cicatrices
En la segunda ronda de la EFL Cup, el United tuvo la opción de encarrilar su inicio competitivo frente a Grimsby Town, equipo de la cuarta categoría. Sin embargo, el choque se convirtió en una humillación deportiva. Amorim explicó antes del partido que el problema de la temporada anterior era la falta de preparación para jugar en Europa y luego competir con intensidad en la Premier League.
En Grimsby, el United terminó salvando el marcador: el rival se puso 2-0 y el United reaccionó con goles de Mbeumo (75’) y Harry Maguire (89’) para forzar el 2-2. Aun así, Grimsby ganó la tanda de penaltis 12-11, en una secuencia larga que terminó con cánticos hacia Amorim al ritmo de “sacked in the morning”.
Después del partido, el entrenador se disculpó con la afición y apuntó que sus futbolistas hablaban demasiado alto sobre lo que querían. Dos días más tarde, antes de un triunfo tardío 3-2 sobre Burnley, volvió a mostrar el conflicto interno que lo atravesaba: dijo que a veces quería irse y otras quedarse muchos años, y que necesitaba mejorar su relación con el propio grupo y con lo que exigía.
Filosofía, sistema y desgaste: “no lo cambia ni el Papa”
Una semana después de esa eliminación, el United volvió a sufrir con una derrota 3-0 en el derbi ante el City. Amorim reiteró que no cambiaría su filosofía y lanzó la idea de que si la directiva quería modificar el plan, debía cambiar al entrenador.
Con el debate sobre el “sistema” creciendo incluso tras victorias intermitentes, el portugués mantuvo el pulso. Antes de visitar a Brentford, afirmó que nadie, ni siquiera el “Papa”, cambiaría la estructura. Tras caer 3-1, dijo que cuando el equipo gana “no es el sistema” y cuando pierde “sí lo es”, dejando claro que entendía el cuestionamiento como inconsistencia del relato.
Everton con roja temprana y el final de 2025 con abucheos
En un partido contra Everton, el United extendió una racha de cinco encuentros sin perder antes de recibir un golpe: el rival se impuso 1-0 pese a que Idrissa Gueye fue expulsado por golpear a Michael Keane después de apenas 13 minutos. Amorim reconoció que su equipo mereció perder y admitió que aún temía repetir el guion de la campaña anterior, cuando una cadena de resultados malos terminó con el United 15º.
Más adelante, el 2025 cerró con un empate doméstico decepcionante ante el último equipo de la tabla. Los Wolves se llevaron su tercer punto de la temporada tras una racha de 11 derrotas seguidas: Zirkzee marcó con un disparo desviado que dejó al United con ventaja, pero Ladislav Krejcí empató para rescatar el partido. Aunque Amorim se mostró confiado sobre el potencial del equipo tras el duelo, el ambiente interno ya acumulaba tensión.
Leeds, el choque con el club y la frase que aceleró la salida
La salida de Amorim se completó tras un empate 1-1 en Leeds. Allí, en una conferencia de prensa, el entrenador apuntó directamente a áreas internas del club y reclamó que quienes trabajan la búsqueda deportiva y la dirección cumplieran su función. En el centro de su discurso, enfatizó que había llegado para ser el manager del Manchester United, no para actuar como “coach”, dejando claro que esa era su responsabilidad principal.
Tras esas palabras, Jamie Carragher criticó a Amorim y dijo que era “apenas competente” para dirigir a un club de Premier League. Menos de 24 horas después, el técnico ya no estaba en el cargo.
Desde el club se negó que el motivo estuviera ligado a un quiebre con Jason Wilcox, director de fútbol. En cambio, se indicó que la jerarquía no había visto suficientes señales de progreso en la evolución del equipo. Con todo, la coincidencia temporal con la rueda de prensa en Elland Road terminó por reforzar la percepción de que el momento comunicativo tuvo peso en la decisión.
Vuelve a escena: pretemporada con Milán
Con su etapa finalizada, Amorim tiene por delante una nueva etapa de preparación: su regreso a un escenario vinculado al United se dará en un amistoso de pretemporada frente al AC Milan.