Real Madrid remonta a la Roma con tres goles desde el minuto 82
Real Madrid firmó una remontada explosiva en el Stadio Olimpico y derrotó 4-3 a Roma, en el regreso de José Mourinho a la capital italiana. El equipo blanco estuvo contra las cuerdas tras el 3-1 local, pero encontró tres goles entre el minuto 82 y el descuento para castigar el desgaste físico de un rival que había dominado buena parte del encuentro.
Datos del partido
| Aspecto | Dato | Contexto |
|---|---|---|
| Resultado | Roma 3-4 Real Madrid | Remontada visitante en el tramo final |
| Posesión de Roma | 54% | Superioridad territorial del conjunto local |
| xG de Real Madrid | 1,655 | Mayor calidad de sus ocasiones |
| Gol decisivo | Rüdiger, minuto 90 | Culminó la presión final madridista |
Roma impuso desde el arranque el plan de Gian Piero Gasperini. Con un 3-4-3 de presión agresiva, el cuadro italiano dificultó la salida de Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni, mientras sus carrileros, Nahuel Molina y Wesley, avanzaban muy arriba para instalar una línea ofensiva de cinco hombres.
El primer golpe llegó en el minuto 20, cuando Marten de Roon abrió el marcador. El mediocampista sostuvo el equilibrio defensivo y permitió que Manu Koné, y posteriormente Niccolò Pisilli, atacaran los espacios interiores. Roma buscó profundidad de forma constante y activó su presión cada vez que el balón llegaba a los centrales del Madrid, con Donyell Malen liderando las carreras para cerrar los pases hacia las bandas.
La respuesta blanca llegó cinco minutos después. Kylian Mbappé aprovechó una desconexión poco habitual en las marcas romanas y firmó el 1-1, una acción que resumió la apuesta de Mourinho: resistir con un bloque medio y atacar los espacios dejados por los carrileros locales. El 4-2-3-1 visitante se replegaba con frecuencia como un 4-4-2, esperando el momento para lanzar a Mbappé y Vinícius Júnior.
Durante una hora, sin embargo, el funcionamiento de Roma fue superior. Malen encontró espacios entre líneas y anotó dos veces en la segunda parte, asistido por Rodrigo Mora y Matías Soulé. La recuperación alta y las llegadas por fuera expusieron una zaga madridista obligada a cubrir mucho terreno, con Antonio Rüdiger e Ibrahima Konaté condicionados por la vocación ofensiva de Denzel Dumfries y Marc Cucurella.
El 3-1 reflejaba el control romano. Gianluca Mancini lideraba una defensa de tres que se imponía en los envíos largos de Thibaut Courtois, mientras Valverde debía retrasarse para compensar la superioridad numérica local en el centro. Roma tenía más balón, pero Madrid conservaba una amenaza latente: generó ocasiones de mayor valor pese a su menor posesión.
Los cambios que alteraron el partido
Mourinho movió el banquillo en el minuto 59 con la entrada de Arda Güler y Endrick por Vinícius y Dumfries. El ajuste cambió el escenario: Güler abandonó la función más abierta para intervenir como creador por dentro, mientras el Madrid empezó a detectar con más frecuencia los espacios que aparecían detrás de Molina y Wesley.
Gasperini trató de recuperar firmeza con Leonardo Balerdi y Lorenzo Pellegrini, pero la intensidad de la presión romana ya no era la misma. El ingreso posterior de Carlos Espi dio al Madrid una referencia física ante una defensa local cada vez más exigida.
Desde el minuto 82, el conjunto blanco dejó atrás su prudencia inicial y se lanzó al ataque con una estructura cercana al 3-2-5. Güler resultó determinante en los saques de esquina: entregó dos asistencias en los últimos minutos y aprovechó los huecos de una defensa que había perdido coordinación.
La insistencia visitante produjo tres tantos en los ocho minutos finales y el añadido. Rüdiger marcó en el 90 para completar el 4-3 y sellar una victoria sustentada en la profundidad de recursos del Madrid. Roma ejecutó con precisión su libreto durante largos tramos, pero el coste de sostener una presión tan intensa durante todo el partido terminó por abrir la puerta a la remontada blanca.