Salah responde con gol y asistencia: Egipto vence a Nueva Zelanda y sueña
Mohamed Salah volvió a aparecer cuando su selección más lo necesitaba, y en el tramo final de un Mundial donde varios referentes empiezan a mirar el reloj, el delantero egipcio recordó que todavía tiene “magia” en las botas. Con un gol y una asistencia en la victoria de Egipto por 3-1 sobre Nueva Zelanda, el 34enne escribió una página histórica para los “Faraones” y, de paso, colocó a su equipo en lo más alto del Grupo G.
Egipto firma un hito y se pone líder del Grupo G
En Vancouver, Egipto controló el partido con solvencia y encontró el momento justo para empujar el marcador. Salah marcó y además participó en una jugada clave que terminó en el tercer gol, un impacto directo en una noche que tenía un significado enorme: era la primera vez que Egipto lograba ganar en la fase final de un Mundial en su historia, y lo hizo al octavo intento.
El triunfo, además, dejó a Egipto en el primer puesto del Grupo G. Con este resultado, la Selección africana quedó a un paso de la clasificación a la siguiente ronda por primera vez en el torneo, dependiendo de lo que ocurra en la última jornada.
- Resultado: Egipto 3-1 Nueva Zelanda.
- Protagonismo: Mohamed Salah marcó y registró una asistencia.
- Hito: primer triunfo histórico de Egipto en un Mundial (octavo intento).
- Clasificación: Egipto quedó en la cima del Grupo G.
- Próximo partido: Egipto vs Irán en Seattle el viernes.
Última fecha del grupo: Egipto roza el pase y Bélgica busca oxígeno
Del otro lado del Grupo G, la situación es distinta. Bélgica se medirá a Nueva Zelanda en Vancouver con la necesidad clara de seguir con vida en el torneo, apoyándose en la experiencia de sus futbolistas más conocidos. Sin embargo, el contraste con lo que hizo Salah en Egipto fue evidente: mientras el delantero lideró a los suyos, Romelu Lukaku y Kevin De Bruyne no encontraron el camino del gol en el duelo que Bélgica disputó contra Irán.
En Los Ángeles, Bélgica y Irán firmaron un empate sin goles. Ese resultado pareció marcar el final del margen de error para ambos, especialmente en un Mundial donde las oportunidades se agotan rápido. Aun así, Bélgica todavía tiene una última estación para intentar enderezar el rumbo.
Así, Egipto llegará a su cierre de fase de grupos con un mensaje claro: enfrentar a Irán en Seattle el viernes sabiendo que está muy cerca de alcanzar la eliminación directa por primera vez en su historia dentro del torneo.
Una generación en el ocaso: Lukaku y De Bruyne contra el espejo del pasado
El Mundial ya viene siendo duro con futbolistas de trayectoria y carreras muy premiadas, fuera de excepciones como la de Lionel Messi, capitán de Argentina, que llegó con un hat-trick ante Argelia. En otros casos, la historia no acompañó tanto.
Portugal también atravesó un capítulo discreto en su primer tramo, con Cristiano Ronaldo disputando 90 minutos ante la República Democrática del Congo sin que aquello cambiara el guion del partido. En Asia, Heung-Min Son no logró repetir el nivel que lo había colocado antes como una amenaza constante para sus rivales con Corea del Sur.
En el caso de Bélgica, la presión sobre “los viejos” pesa con más fuerza. La selección belga vive el peso de lo que fue su llamada generación dorada, y tanto De Bruyne como Lukaku lo saben. Es su cuarto Mundial, pero el plantel que salió con grandes expectativas rumbo a Brasil 2014 y Rusia 2018 ya no existe como tal: el tiempo dejó señales profundas.
Eden Hazard, Vincent Kompany, Axel Witsel y Jan Vertonghen ya no están, y el reemplazo no está al nivel de aquellos nombres. Por eso, De Bruyne y Lukaku —junto al arquero Thibaut Courtois— se convierten en el sostén de una última posibilidad de gloria.
Pero incluso con esa responsabilidad, hay una certeza interna que no se puede borrar: su mejor oportunidad parece haber quedado atrás. Alcanzar las semifinales en 2018 fue el punto más alto de su historia reciente, y este Mundial, hasta ahora, se ha sentido como una espera para que el torneo termine de pasar factura.
Lukaku, además, no llegó en condiciones óptimas. En el estreno de Bélgica contra Egipto, en Seattle, ni siquiera pudo saltar al campo. El atacante de 33 años, ex de Chelsea y Manchester United, tuvo problemas de salud durante la temporada con el Napoli y apenas completó siete apariciones en el curso, por lo que todavía trabajaba para recuperar ritmo mientras el equipo de Rudi García rescataba un 1-1.
Después, tras no ganar en el debut, Bélgica necesitaba sumar ante Irán y García decidió darle el rol de titular a Lukaku en Los Ángeles. Antes del inicio del partido, Lukaku acumulaba 90 goles en 127 encuentros con la selección, siendo el máximo anotador histórico de Bélgica y además ubicándose quinto en la lista histórica de goleadores internacionales.
Sin embargo, ante Irán no se vio el impacto goleador que se esperaba. Lukaku no pareció cómodo: se mostró pesado y torpe en la forma de moverse, y su actuación quedó deslucida antes de ser reemplazado al minuto 73. En ese tiempo no registró tiros ni a puerta ni fuera, tampoco asistencias. El dato estadístico reflejó esa falta de claridad: cerró con un xG de 0.03.
De Bruyne tampoco tuvo una noche que elevara el marcador de su selección. Incluso se pudo imaginar un desenlace distinto en el minuto 59: si Maxim De Cuyper hubiera anotado tras el pase del mediocampista belga en lugar de impactar directo en el arquero Alireza Beiranvand, Bélgica habría contado con un momento decisivo.
De Bruyne, de 34 años, suele exponer esfuerzo incluso en su expresión, con el rostro mostrando el trabajo que le demanda el ida y vuelta constante. Aun así, su presente físico explica gran parte del problema. Fue liberado por el Manchester City al finalizar su contrato hace doce meses por el desgaste que habían comenzado a provocar las lesiones y que afectaron su capacidad para rendir como el jugador que dominó durante casi una década como uno de los mejores mediocampistas de la Premier League.
De manera similar a Lukaku, De Bruyne también arrastra inconvenientes físicos en las últimas semanas con el Napoli. En el club apenas disputó 21 partidos en todas las competencias debido a una lesión prolongada en el tendón de la corva, y eso se notó en el choque ante Irán: sus carreras no tuvieron la profundidad de siempre, la distribución del balón no fue precisa y hubo una jugada poco habitual al final del segundo tiempo. En ese momento perdió la pelota en territorio propio y el rival, Saeid Ezatolahi, no logró convertir una oportunidad clara con un remate libre.
Cuando fue sustituido por Matias Fernandez-Pardo al 87’, De Bruyne se mostró agotado, pero todavía tiene una última tarea: Bélgica necesita que él —o Lukaku— vuelva a aparecer contra Nueva Zelanda en la última jornada, porque cualquier derrota puede dejar el Mundial prácticamente sin margen.
Salah responde y deja números que hablan de su impacto
Mientras el escenario belga se complicaba, Egipto encontró en Salah una respuesta inmediata. El “Faraón” firmó una actuación en la segunda parte que bajó la tensión para su equipo. Cuando Egipto requería a su figura, el delantero cumplió con el gol y con una jugada que amplió la diferencia: su tanto llegó con un remate de pierna izquierda desde dentro del área, muy parecido a varios de los que lo hicieron famoso en Liverpool.
Además, Salah se encargó de generar una acción de esquina que terminó con la definición de cabeza de Trézéguet. Con ese liderazgo, Egipto consiguió su primer triunfo en la historia de un Mundial y Salah se acercó a un registro personal en el historial goleador del país: quedó a solo un tanto de igualar el récord de anotaciones de su selección, un tope que pertenece al entrenador Hossam Hassan.
Incluso los números reflejaron su dominio: durante el partido, Salah intervino en más oportunidades que cualquier otro jugador en lo que va de este Mundial, acumulando diez acciones de participación (cinco tiros y cinco ocasiones creadas). Ese tipo de cifras ayudan a entender por qué el equipo mira su futuro con más confianza.
El problema para Bélgica es que, aunque necesita una repetición de impacto por parte de De Bruyne o Lukaku ante Nueva Zelanda, la realidad puede ser más dura que el deseo: existe la posibilidad de que ya no estén en condiciones de sostener el nivel que el cierre del grupo exige.
| Selección | Partido | Marcador | Dato clave |
|---|---|---|---|
| Egipto | vs Nueva Zelanda (Vancouver) | 3-1 | Salah: gol y asistencia; primer triunfo histórico en Mundiales |
| Bélgica | vs Irán (Los Ángeles) | 0-0 | Lukaku y De Bruyne no encontraron el gol |