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Socceroos y el golpe ante EEUU: toca rebotar y volver a crecer en 2026

Nicolás Vargas
Por Nicolás Vargas
21 junio 2026 6 min de lectura

Con la ley de Newton como metáfora, los Socceroos vivieron en 2026 una especie de “acción y reacción” en el Mundial. Tras la victoria 2-0 ante Türkiye, llegó el golpe contrario: el viernes cayeron ante Estados Unidos, y el contraste fue brutal. Contra los turcos, Australia mostró solidez, resistencia y una transición eficaz para romper el partido. Pero ante el conjunto estadounidense, el guion cambió: el equipo de rojo, blanco y azul los empujó hacia atrás, los acorraló, los desgastó y terminó por quebrarlos dos veces, en un asalto constante. Así se escribe el yin y el yang futbolero: lo bueno, lo malo y lo que más duele.

Última jornada del Grupo D y el cruce que puede cambiarlo todo

Ahora, la atención se concentra en el tercer compromiso de la fase de grupos contra Paraguay, programado para el próximo jueves en el Grupo D de Australia. Ese partido será decisivo para el destino en la etapa eliminatoria: no solo para confirmar la clasificación, que luce muy encaminada, sino también para definir contra quién se medirán en el primer Round of 32 de la historia del torneo, una ronda que se estrena en la Copa del Mundo con el nuevo formato ampliado.

Con la preferencia de FIFA por los resultados directos por encima del promedio de goles, Estados Unidos ya tiene asegurado el primer lugar del Grupo D. Türkiye, en cambio, quedó sentenciado al último puesto y con prácticamente un billete de regreso en el horizonte. El equipo de Tony Popovic no puede terminar por debajo del tercer lugar. Además, como avanzarán los ocho mejores terceros en un Mundial expandido a 48 selecciones, Australia solo necesita evitar una derrota abultada ante sudamericanos para quedar colocada en una posición favorable para seguir adelante.

En el escenario deportivo, tanto una victoria como un empate le garantizan a Australia el segundo puesto de su grupo. Eso, a su vez, le permitiría encarar un Round of 32 más manejable, ante el segundo clasificado del Grupo G. La alternativa —terminar como tercero— podría obligar a un cruce más exigente, incluso frente a un ganador de grupo como Alemania o Francia, según el emparejamiento correspondiente.

En Camp Socceroo, sin embargo, no se espera que el grupo se obsesione con todas las combinaciones posibles que puedan definir el futuro en las próximas semanas. Claro que el cuerpo técnico ya revisó el panorama con detalle y los jugadores también lo miraron, pero en una cancha no se vive de la calculadora. Los focos y las conversaciones, por lógica, giran alrededor de La Albirroja: de lo que hay que hacer para obtener un resultado, sí, pero sobre todo de cómo responder al tipo de fallas que aparecieron en la derrota ante Estados Unidos.

Porque llegar al Mundial y entrar en eliminatorias es un logro enorme, casi un privilegio difícil de dimensionar para muchos países que pasan generaciones sin ver ni siquiera una instancia de Copa del Mundo, y mucho menos un cruce. Pero el proceso no se detiene ahí: la humildad debe convivir con la ambición. Para Australia, que se ha convertido en una presencia habitual en el torneo, el objetivo real es transformarse en un rival conocido en las fases finales, capaz de sumar victorias cuando más importa. En esta nueva era de competiciones ampliadas existe, además, un “colchón” extra: la posibilidad de que los terceros clasifiquen. Y hay una frase que resume el deseo de cambiar para siempre el rol asignado: “No quiero ser el subcampeón de por vida. Quiero ser un equipo al que todos enfrenten y piensen: ‘Ah, tenemos que jugar contra Australia’”, dijo el defensor Alessandro Ciracti la semana pasada.

Si 2026 va a ser el torneo en el que arranca ese camino, el encuentro contra Estados Unidos tiene que convertirse en algo más que un tropiezo: debe ser una excepción, una lección y también una advertencia. En la Copa del Mundo, cuando el partido se pone tenso, los detalles del rendimiento se vuelven historia.

Qué cambió contra Estados Unidos

En el duelo del jueves en el que el partido parecía equilibrado antes de que el rival encontrara el rumbo, Estados Unidos terminó siendo superior. En la segunda mitad, el equipo estadounidense consiguió los dos goles que su juego merecía y aseguró el primer lugar del Grupo D. La lectura del partido fue clara: corrieron con más intensidad, estuvieron más finos con la pelota, ganaron más segundas jugadas, presionaron con mayor agresividad, se movieron con más sentido y sostuvieron con solvencia el plan diseñado para dominar el encuentro.

Del otro lado, lo que se vio en Australia fue coherente con una actuación que contrastó con la valentía mostrada ante Türkiye. Bajo una presión estadounidense muy feroz, el mediocampo —con cierta falta de rodaje— quedó superado, y la defensa que intentaba adelantarse fue obligada a retroceder una y otra vez, con dificultad para recuperar el control. En ese contexto, los pases se jugaron con nervios y aparecieron errores técnicos poco habituales, algo que alimentó a una grada claramente hostil.

Australia intentó sostener el partido con dos delanteros rápidos, listos para atacar a tres centrales en forma de ataque estructurado. En esa idea, Ricardo Pepi ingresó en el once inicial para reemplazar a Christian Pulisic, que estaba lesionado. Con esa configuración, los anfitriones lograron forzar desajustes en la línea defensiva rival, para luego castigar el espacio que quedaba libre de manera contundente. Ninguno de los goles fue especialmente “bonito”, pero sí respondieron al equilibrio del juego: de hecho, un 3-0 al descanso no habría sido exagerado según lo que ocurría sobre el césped.

El propio Popovic dejó su lectura tras el encuentro: “Fuimos lentos con cada balón y no logramos recuperar realmente el ritmo. Eso hizo difícil todo. Además, consideramos algunos goles que fueron ‘suaves’; para nosotros fueron suaves. En el primer tiempo nos vimos planos, sin energía y sin piernas”.

Decisiones del entrenador y factores físicos

Después de apostar y salir bien ante Türkiye, Popovic volvió a mover el tablero con Mathew Leckie y Nishan Velupillay en lugar de Connor Metcalfe y Nestory Irankunda. Sin embargo, esta vez la apuesta no terminó de encajar: ninguno de los dos logró generar un impacto relevante antes de ser reemplazado. El técnico pudo tener razones internas para la rotación, pero si se mira el resultado final —el deporte vive del desenlace— es difícil no cuestionar el hecho de no haber iniciado, en este partido, a dos jugadores que habían marcado en el choque anterior. La lógica que se impone es simple: elegir al que anotó recientemente, o al menos al otro goleador. Y en ese sentido, también pesa que ambos aportaron un impulso inmediato cuando entraron, junto a Cristian Volpato.

En el apartado físico, podría haber un motivo para que Irankunda y Volpato no arrancaran: Popovic señaló que el primero sufrió calambres durante la segunda parte, mientras que el segundo llegó al campamento como el último y fue descrito como que estaba aún lejos del punto que necesitaba alcanzar cuando se incorporó. Aun así, las explicaciones generales sobre falta de chispa dentro del plantel suelen abrir interrogantes, especialmente cuando se vinculan con el estado físico y después de un descanso de seis días, de una concentración prolongada en Florida y de que varios futbolistas del grupo han elogiado la preparación colectiva.

En un Mundial, la atención es enorme y el margen para equivocarse es mínimo: el foco se enciende con fuerza y también se vuelve implacable cuando las cosas no salen como se planeó.

El nuevo paso: aprender y poner rumbo a Paraguay

Más allá de las recriminaciones, el panorama se mueve. El rendimiento frente a Estados Unidos todavía puede transformarse en arma de aprendizaje, y no solo en un golpe. En línea con una tendencia reciente, Australia mejoró con claridad en la segunda mitad. Esa reacción, incluso, podría haber abierto la puerta a algo más si el arbitraje hubiera sido más favorable, y a la vez esa mejoría debería servir como base para el duelo ante Paraguay.

Pero el camino no termina con el partido contra los sudamericanos: el trabajo real comienza cuando se pasa del análisis al compromiso de ejecutar la corrección. En la Copa del Mundo, el siguiente partido es el que define el relato.

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Nicolás Vargas
Autor

Nicolás Vargas

Periodista deportivo y especialista en fútbol, Nicolás Vargas combina rigor informativo con lectura fácil. Analiza partidos, sigue el mercado de fichajes y traduce la actualidad deportiva en noticias útiles para el aficionado.

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