Uruguay viaja con retrasos y papeleos: llegada a Miami antes del debut mundialista
El periplo de la selección uruguaya comenzó en la base de entrenamientos de Playa del Carmen y terminó en Miami, pero el traslado no tuvo nada de “carril limpio”, justamente el tipo de transición que Marcelo Bielsa habría querido antes de un Mundial. El plan original contemplaba salir desde Cancún con destino a Fort Lauderdale el domingo por la tarde, aunque el primer vuelo se canceló por completo debido a fallos administrativos. Más tarde se consiguió un segundo avión chárter para llevar al plantel a Florida del Sur, pero también acumuló retrasos, por lo que el equipo llegó para sus compromisos oficiales con los medios varias horas tarde.
La versión de la AUF y el malestar en el campamento
Desde el entorno de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se apresuraron a señalar a los organizadores del certamen como responsables del enredo. En un comunicado emitido durante el primer retraso, la AUF dejó por escrito el argumento de que se trató de situaciones ajenas a su control: el viaje desde México se había visto postergado, el plantel permanecía descansando en el hotel y el nuevo horario de salida fijado por FIFA era a las 4:15 pm.
En paralelo, la molestia dentro del grupo se hizo visible en redes sociales. Las cuentas de la selección uruguaya incluso compartieron un mensaje de 2010 atribuido a Diego Forlán, en el que se quejaba de contratiempos similares durante Sudáfrica: “Increíble, un día antes de que empiece el Mundial y el vuelo chárter se retrasa 1 hora… ¿Quién tiene la culpa?… ¡Arriba Uruguay!”.
Bielsa minimiza el problema, Giménez habla de lo que costó
Cuando finalmente le tocó comparecer ante la prensa en el Miami Stadium, Bielsa mantuvo su habitual postura reservada. El entrenador, de 70 años, que está dirigiendo su tercera selección distinta en una fase final de Mundial, rechazó convertir el caos del viaje en excusa. “El vuelo no generó problemas”, sostuvo, cerrando la discusión desde el aspecto futbolístico.
Sin embargo, el capitán José María Giménez se mostró mucho más directo sobre el impacto real en el plantel. El defensor del Atlético de Madrid reconoció que la situación no fue la ideal para un equipo que necesita encontrar su ritmo. “Tuvimos algunas complicaciones”, explicó. “Fue difícil, pero aprovechamos para descansar en el hotel. Y simplemente llegamos más tarde”.
Un Mundial con obstáculos logísticos en cadena
Los inconvenientes de Uruguay se inscriben en un contexto más amplio: las dificultades de logística también han afectado a otras selecciones en la primera Copa del Mundo organizada en tres países distintos. Un caso especialmente relevante es el de Irán, que ha tenido que sujetarse a reglas estrictas para entrar y salir el mismo día de los partidos disputados en suelo estadounidense. En consecuencia, el conjunto iraní (Team Melli) se ha visto obligado a concentrarse en México y cruzar la frontera únicamente en jornadas de competencia.
Además, se sumó un problema migratorio que también marcó la previa: el mediocampista de Ghana Thomas Partey quedó sin visa por parte del gobierno canadiense debido a un arresto relacionado con cargos por agresión sexual en el Reino Unido. Hechos de este tipo refuerzan la idea de que, en un torneo de 48 equipos extendido por territorios de Estados Unidos, México y Canadá, los trámites de inmigración y aviación terminan influyendo de manera determinante en el devenir de las selecciones nacionales.
La otra cara del drama: Arabia Saudita y Donis
La tensión previa no se limitó a Uruguay. Arabia Saudita también llegó al inicio del torneo con movimientos que afectaron su preparación, aunque el foco estuvo más concentrado en el cuerpo técnico. George Donis fue incorporado al cargo apenas meses atrás, luego de la salida sorpresiva de Hervé Renard. Donis, que acumuló años dirigiendo en la Saudi Pro League, admitió que el tiempo de trabajo con el plantel fue extremadamente limitado antes del duelo del Grupo G.
En su charla previa al partido, Donis dejó claro el nivel del grupo y la falta de margen: “Siento que nuestro grupo es uno de los más duros del Mundial. He entrenado al equipo durante 12 sesiones en total. Los días no alcanzaron y todo pasó muy rápido. Hay una desventaja instalada. No hace mucho que comenzamos a entrenar juntos, pero los jugadores han demostrado que puedo confiar en ellos. Creo en ellos y creo que seremos competitivos. Pase lo que pase en este torneo, estoy construyendo un equipo que va a entregar resultados. Me enfoco en los árboles, no en el bosque”.