Aficionados musulmanes del United exigen la salida de Glazer y Ratcliffe
La crisis institucional del Manchester United ha sumado un nuevo foco de tensión después de que el Manchester United Muslim Supporters’ Club exigiera la salida de los Glazer y de Sir Jim Ratcliffe. El grupo reaccionó con dureza a las nuevas declaraciones del máximo responsable de INEOS sobre inmigración y ayudas sociales en el Reino Unido, pronunciadas meses después de que el empresario pidiera disculpas por unos comentarios similares.
Las palabras de Ratcliffe reavivan la polémica
Ratcliffe, de 73 años, intervino en el programa Big Boss de la BBC para hacer una reflexión sobre la situación del Reino Unido. Durante su aparición, evocó la historia del país y sostuvo que atraviesa una etapa de declive.
El propietario minoritario del Manchester United afirmó que el Reino Unido fue “un gran pueblo”, recordó sus victorias en las dos guerras mundiales y señaló que ve difícil revertir la situación actual. En ese contexto, criticó la falta de firmeza política ante la inmigración y el sistema de prestaciones, asuntos que consideró centrales para explicar los problemas del país.
Sus palabras llegan después de la controversia generada en febrero, cuando afirmó que el Reino Unido había sido “colonizado por inmigrantes”. Entonces se disculpó por la terminología empleada, pero sus nuevas manifestaciones han sido interpretadas por parte de la afición como una reiteración de esa posición.
El rechazo del colectivo de aficionados musulmanes
El Manchester United Muslim Supporters’ Club difundió un comunicado de 750 palabras en el que manifestó su decepción y cuestionó la capacidad de la actual cúpula para conducir al club. La organización recordó que ya había condenado públicamente las declaraciones de Ratcliffe a comienzos de año y que esperaba que su disculpa implicara un cambio de postura.
El colectivo consideró “profundamente decepcionante” e “inaceptable” que el dirigente volviera a situar la inmigración y a las personas que reciben prestaciones en el centro de su diagnóstico sobre la realidad británica.
- El grupo subrayó que la plantilla, los empleados, los acomodadores, los equipos de seguridad y la afición proceden de países, culturas, religiones y orígenes diversos.
- Defendió que esa pluralidad no representa un problema, sino un elemento inseparable de la identidad del Manchester United.
- También remarcó que el vínculo emocional con la entidad pertenece a las generaciones de seguidores, y no a fondos de inversión, accionistas o multimillonarios.
- Su conclusión fue tajante: el colectivo ha perdido la confianza en el actual modelo de propiedad y reclama un cambio.
Una protesta que trasciende lo deportivo
En su posicionamiento, el Manchester United Muslim Supporters’ Club insistió en que la discusión no puede reducirse a un mal resultado, a un entrenador o a una temporada. Para la agrupación, el debate afecta al rumbo, el liderazgo y la identidad de una institución que considera marcada por años de declive, promesas incumplidas y fracasos repetidos.
“Basta ya”, vino a expresar el comunicado antes de pedir de forma explícita la marcha de la familia Glazer y de Ratcliffe. La entidad de aficionados sostiene que no puede guardar silencio precisamente por su apego al club y por el lugar que el United ocupa en la vida de sus seguidores.
La reacción fue publicada en X pocos días después de otra protesta contra la propiedad. Antes de la derrota por 1-0 en el derbi frente al Manchester City, aficionados exhibieron una pancarta con un mensaje crítico hacia el trato recibido por parte de los dueños.
El mal momento en Old Trafford agrava el clima
La controversia extradeportiva coincide con un inicio complicado para el equipo dirigido por Michael Carrick. El Manchester United ya ha sufrido dos derrotas en la Premier League y esta semana quedó eliminado de la Carabao Cup a manos del Brighton.
La combinación de malos resultados, protestas en las gradas y el choque provocado por las palabras de Ratcliffe ha elevado la presión sobre la estructura de mando en Old Trafford. Para el colectivo musulmán de aficionados, la respuesta no pasa únicamente por corregir el rendimiento sobre el césped, sino por replantear quién y cómo dirige el futuro del club.