Aleksander Ceferin comunicó a los presidentes de las federaciones nacionales su intención de presentarse a la reelección como máximo dirigente de la UEFA, una decisión que podría prolongar su mandato hasta 2031. El anuncio fue realizado el jueves por la mañana durante una reunión celebrada en Berlín y supone un cambio respecto a su anterior postura de abandonar el cargo en 2027.
Ceferin prepara un cuarto mandato
El abogado esloveno busca mantenerse al frente del fútbol europeo en un momento de fuerte tensión institucional con la FIFA. Si obtiene el respaldo necesario, iniciaría un cuarto ciclo presidencial y alcanzaría 15 años al mando de la UEFA.
La elección está programada para el próximo Congreso de la UEFA, que tendrá lugar en Astana, Kazajistán. Su candidatura ha quedado habilitada por la modificación de los estatutos sobre los límites de mandato, aprobada en el Congreso de París de 2024.
Aquella reforma eliminó el principal impedimento jurídico para que Ceferin continuara después del límite habitual de tres periodos. Aunque había expresado previamente que no aspiraría a seguir más allá de 2027, el escenario político del fútbol continental ha influido en su nueva decisión.
Respaldo dentro del fútbol europeo
La continuidad de Ceferin cuenta con apoyos entre dirigentes de peso del continente. Nasser Al-Khelaifi le había animado recientemente a optar por otro mandato durante una asamblea celebrada en Copenhague.
- La reelección permitiría a Ceferin dirigir la UEFA hasta 2031.
- El voto se celebrará en Astana durante el próximo Congreso del organismo.
- La reforma estatutaria de 2024 abrió la vía para una cuarta etapa presidencial.
- El dirigente pretende reforzar la unidad de las federaciones europeas y defender el modelo deportivo del continente.
Entre sus prioridades figura preservar la fortaleza económica de la Liga de Campeones y proteger el peso de las competiciones europeas ante las presiones externas. La UEFA considera que su estabilidad institucional es clave en un periodo de debate sobre el calendario internacional y el control de los derechos comerciales.
El choque con Infantino marca el contexto
La decisión de Ceferin también se interpreta como un movimiento para contener la influencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Ambos han mantenido diferencias recurrentes en los últimos años acerca de la evolución del fútbol mundial.
El enfrentamiento se intensificó en julio, cuando trascendieron planes para captar una enorme inversión privada destinada a una empresa encargada de gestionar los intereses comerciales de los principales torneos de la FIFA. La iniciativa afectaría tanto al Mundial masculino como al femenino.
Desde Nyon existe preocupación por una eventual pérdida de control sobre el ecosistema futbolístico. La UEFA ha manifestado que dejó de confiar en Infantino por la forma en que se han manejado esos proyectos de inversión y por sus posibles consecuencias a largo plazo.
La FIFA, bajo presión desde Noruega
Mientras Ceferin consolida su posición en Europa, Infantino afronta además una reclamación ética presentada por la Federación Noruega de Fútbol. El expediente cuestiona su comportamiento y el cumplimiento del código de ética de la FIFA.
La denuncia está compuesta por tres partes y plantea acusaciones de posible injerencia política y abuso de poder. También expone inquietudes sobre la transparencia en la toma de decisiones y el papel que puede adquirir el capital privado en la estrategia futura del organismo mundial.
La acción de la federación noruega representa un desafío interno poco habitual para la presidencia de la FIFA, en un contexto en el que la pugna institucional entre Zurich y Nyon vuelve a ganar protagonismo.