Ancelotti vuelve a ser foco en Brasil tras la eliminación y el golpe en octavos
Con el amargo golpe ya disipándose tras la eliminación en los octavos de final en Nueva Jersey, el nombre de Carlo Ancelotti vuelve a quedar en el centro de la tormenta. El técnico italiano, que tomó el mando de Brasil hace un año con la misión de devolver a la selección al primer nivel del fútbol internacional, ahora enfrenta cuestionamientos cada vez más intensos dentro de su país.
Doce meses después, su continuidad en el banquillo parece estar en riesgo. En Brasil crecen las voces que piden cambios, aunque el entrenador insiste en que no se trata del final, sino “el inicio de un nuevo ciclo”. Con perspectiva, el balance apunta a que hubo decisiones de gran impacto que no salieron como se esperaba.
¿En qué punto se torció el plan de Brasil en el Mundial de 2026? El análisis de los problemas más visibles deja claro que una parte importante del fracaso estuvo ligada a la convocatoria y al armado del plantel por parte de Ancelotti, que sostuvo a un bloque veterano pese a la sensación de que no existían alternativas claras en el país.
Plantel envejecido y falta de recambio
Uno de los ejes del debate es la edad de los jugadores que llegaron con la selección. Sus tres porteros sumaban 33, 32 y 38 años. En la línea defensiva, la media de edad de quienes fueron citados se ubicó en 31, con nombres como Danilo y Alex Sandro, ambos con un peso importante en el ciclo previo y con la percepción de que pertenecen a otra etapa.
En el mediocampo, Casemiro, de 34 años, volvió a ser un pilar. A su lado, Fabinho, con 32, también recibió minutos con frecuencia, en una estructura donde la experiencia pesó más que la renovación.
Hubo señales de futuro: Rayan, joven promesa de Bournemouth con 19 años, y Danilo del Botafogo, de 25, aportaron argumentos para mirar hacia adelante. Aun así, el propio Ancelotti reconoció después de la eliminación que hace falta “sangre nueva” y jugadores capaces de elevar el nivel en el fútbol brasileño.
“Necesitamos jóvenes, necesitamos jugadores de alto nivel entrando al fútbol brasileño. Esta selección tiene un grupo muy sólido: grandes futbolistas que continúan y también algunos que pueden sumarse”, expresó el técnico.
Neymar: convocatoria polémica y lesión que cambió el plan
El otro protagonista del debate fue Neymar. Ancelotti lo incluyó en la lista con 34 años en un contexto de presión mediática y de sectores de la afición. El respaldo llegó pese a que su último partido con la selección había sido en octubre de 2023, cuando las lesiones y problemas físicos lo mantuvieron fuera de ritmo.
El plan se quebró antes de que comenzara el torneo: Neymar sufrió una lesión en el gemelo la víspera del Mundial y quedó descartado “entre dos y tres semanas”. Eso lo dejó fuera de los dos primeros encuentros de fase de grupos y, en el tercer partido, frente a Escocia, apenas disputó 14 minutos.
En su regreso, en Miami, su participación se sintió lejos de la mejor versión; más que una vuelta decisiva, pareció el cierre de una etapa. En los octavos de final, ante Japón, Ancelotti ni siquiera lo utilizó en el último tramo del partido. Luego, contra Noruega, ya con la selección buscando darle la vuelta al marcador en la ronda de 16, Neymar sí tuvo algo más de tiempo como suplente, pero volvió a resultar poco determinante. Aun así, convirtió un penal para descontar al final, un tanto que casi seguro funcionará como su despedida internacional.
La ausencia de Joao Pedro, otro punto caliente
La lesión de Neymar y la falta de protagonismo posterior hicieron todavía más difícil de entender la decisión de dejar fuera a Joao Pedro, delantero del Chelsea. El jugador, de 24 años, quedó fuera pese a estar directamente afectado por el regreso que se dio a Neymar en la convocatoria.
Lo que alimentó la polémica fue el rendimiento: Joao Pedro había firmado 29 goles y asistencias combinados en su primera temporada en Stamford Bridge. Con ese contexto, el escenario de que viajaría e incluso arrancara como el “9” del Mundial comenzó a parecer una posibilidad real, más aún por su versatilidad como recurso ofensivo. De hecho, Ancelotti admitió al anunciar la lista que el futbolista “probablemente merecía estar en ese grupo”.
Con la eliminación ya consumada, esa omisión aparece como una decisión que será revisada una y otra vez en el análisis del fracaso.
Ronaldo Nazario cuestiona las decisiones de Ancelotti
En medio de la investigación que se prevé extensa y dolorosa por la salida anticipada, Ronaldo Nazario lanzó críticas puntuales tras la eliminación. El exfutbolista señaló que el problema arranca desde el banquillo: “Tengo que ser honesto: creo que esta eliminación comienza con las decisiones desde el banco. Todavía no entiendo por qué Joao Pedro no formó parte del plantel. Tuvo una temporada excepcional, está en forma y Brasil necesitaba un delantero que ofreciera algo distinto”.
El mediocampo: el área que no encontró sostén
Además de las decisiones de convocatoria y el peso de los veteranos, el torneo dejó expuesta una debilidad clara: el mediocampo. Brasil cargó la responsabilidad en Bruno Guimaraes, pieza clave de Newcastle, tanto para generar juego como para sostener el trabajo más duro.
En el plantel inicial de Ancelotti solo había cinco mediocampistas centrales. En ese marco, Ederson, que iba rumbo a Manchester United, fue llamado para reemplazar al lateral derecho Wesley, que se lesionó. Entre las opciones apareció Lucas Paqueta, aunque más asociado al rol de mediapunta. Guimaraes dio un paso adelante: acumuló cuatro asistencias, pero no alcanzó el respaldo necesario. El entrenador, además, no terminó apostando con fuerza por las alternativas, y tanto Ederson como Danilo tuvieron minutos escasos desde el banco.
Después de caer ante Noruega, Ancelotti apuntó a que la zona central del juego necesita cambios profundos. “Tenemos que pensar en el futuro, pero es evidente que en el mediocampo tenemos que mover a algunos jugadores”, afirmó.
El penal ante Noruega: polémica por el ejecutante
El debate se intensificó alrededor de una escena puntual: la definición del penal detenido en el partido contra Noruega durante el primer tiempo. Para muchos, fue un momento decisivo, porque Brasil luego se quedó atrás y ya no encontró la reacción necesaria.
Con el torneo en curso, Vinicius aparecía como el candidato natural por ser el máximo goleador de su país en la competencia y por estar en un gran momento individual. Sin embargo, para sorpresa de todos, el encargado de ejecutar desde los once metros fue el capitán de Newcastle, Bruno Guimaraes.
Más tarde, Ancelotti explicó que la elección estuvo determinada por datos, y que Vinicius no estaba en el primer lugar de la lista para ese rol. “Hicimos estadísticas para los jugadores y, según eso, Raphinha era la mejor opción para patear. La persona ideal sería Raphinha y luego Neymar, que no estaba en cancha; después Bruno Guimaraes. Tras Bruno, estaría Gabriel Martinelli. Por eso elegimos a Bruno, porque sentimos que era el mejor”, detalló el técnico.
Lesiones: el argumento que también pesa en el desastre
Si bien Ancelotti recibe críticas por decisiones antes y durante el Mundial, también existen circunstancias atenuantes difíciles de ignorar. Brasil llegó al torneo con el plantel golpeado por lesiones tanto en la previa como durante el propio certamen, lo que redujo el margen para cubrir bajas con calidad.
Antes incluso de que el grupo quedara definido, Eder Militao, Rodrygo y Estevao Willian quedaron descartados. Esa pérdida implicó que la selección se quedara sin uno de sus perfiles de lateral derecho y también sin dos posibles piezas importantes en las bandas, futbolistas que podían cambiar partidos.
La mala suerte no se detuvo cuando arrancó el Mundial. Ya se mencionó el caso de Neymar, aunque se trataba de un contratiempo que no era del todo inesperado por su historial físico. A eso se sumaron otras dos bajas decisivas: Raphinha y Paqueta. Ambos sufrieron lesiones en los isquiotibiales.
Raphinha se retiró en el primer tiempo del segundo juego de grupo contra Haití y no volvió a aparecer después. Paqueta, por su parte, tuvo que ser sustituido al descanso en el partido de eliminación directa frente a Japón.
La respuesta de Ancelotti: “comienza un nuevo ciclo”
Para Ancelotti, el fracaso monumental funciona como el primer paso de un proceso largo para que Brasil regrese al escenario más alto del fútbol mundial. El entrenador trató de enmarcar la derrota dentro de una reconstrucción y aseguró que la evaluación del plantel será parte del camino.
“Una derrota es el comienzo de una nueva aventura. Tenemos que seguir mejorando, encontrar ideas nuevas. No es el final: es el inicio de un nuevo ciclo. Vamos a manejar esta derrota dándole un impulso fresco a nuestro trabajo y haciendo una valoración de los jugadores. Buscaremos mejorar y también nuevas ideas, como hicimos este año”, dijo.
Finalmente, añadió una reflexión sobre el peso emocional del golpe: “Creo que el trabajo que hicimos fue bueno. El fútbol es así: a veces hay que gestionar la tristeza de una derrota. Yo estoy acostumbrado”.