Andreeva y Chwalinska, final de Roland Garros: rivalidad inesperada
Con el Roland Garros recién iniciado y sin que nadie lo viera venir en la previa, la número 8 del mundo, Mirra Andreeva, jugará la final del Abierto de Francia el sábado a partir de las 3:00 p.m. hora local (2:00 p.m. en BST, 9:00 a.m. en ET). Enfrente tendrá a Maja Chwalinska, ubicada en el puesto 114 del ranking mundial, en un partido que reunirá una primera gran final para una de ellas y un recorrido histórico para la otra.
Las semifinales que abrieron el camino a la final
Andreeva llegó al partido decisivo tras una semifinal de alto voltaje el jueves, cortando la racha ganadora de 17 partidos de Marta Kostyuk con un triunfo contundente por 6-1, 6-3.
La rusa, que ya había alcanzado las semifinales en París hace dos años, está a un paso de firmar el mejor resultado de su carrera: su primera final de Grand Slam.
En el segundo choque del jueves, Chwalinska continuó con una de las campañas más sorprendentes de los últimos tiempos en un Grand Slam. Lo hizo al derrotar a la cabeza de serie número 25, Diana Shnaider, por 7-6 (4), 6-4, para avanzar a la final.
Además, Chwalinska se convirtió en la primera jugadora proveniente de la fase de clasificación que logra llegar al partido por el título en Roland Garros.
Andreeva como favorita: números, momento y respuesta bajo presión
De cara a la final del sábado, Andreeva parte como la principal opción pese a su juventud: con 19 años, afronta su primer partido por un título de Grand Slam. A lo largo del año ya sumó dos conquistas en el circuito WTA Tour Driven by Mercedes-Benz, una de ellas sobre tierra batida en Linz.
En este Roland Garros, la jugadora acumula un rendimiento que marca diferencia en la comparación directa. Ha ganado 21 partidos sobre arcilla en lo que va de temporada, y su última víctima fue Kostyuk, considerada la futbolista en mejor estado de forma en los dos meses previos.
También se destaca su solidez durante el torneo: solo cedió un set en todo el campeonato, precisamente ante Marina Bassols Ribera en la segunda ronda. En sus primeros seis partidos, además, ha disputado apenas 32 juegos en total.
En las fases decisivas mostró un dominio especialmente claro. Antes de cerrar la semifinal en 76 minutos contra Kostyuk, había neutralizado a Sorana Cirstea —también en un gran momento— en apenas 56 minutos, con un marcador de 6-0, 6-3.
El discurso tras Kostyuk y el “bache” que no cambió el final
Después de su victoria del jueves, Andreeva aseguró que se sintió “metida” en el partido como nunca. En conferencia de prensa expresó: “Estaba tan concentrada que podía ver esos pelitos de la pelota. Es una cosa cuando los ves durante un par de puntos, y otra cuando puedes hacerlo durante todo el partido”.
Uno de los puntos más alentadores para su lectura del encuentro fue cómo sostuvo el control en el segundo set ante Kostyuk. Con ventaja 4-1, todo parecía encarrilado y la pista del Philippe-Chatrier comenzaba a cerrar por condiciones de viento.
Sin embargo, en ese tramo, Andreeva perdió los dos juegos siguientes y le permitió a Kostyuk volver al partido. En el pasado esa clase de giro podría haberla descolocado, pero esta vez no pasó: cerró con los dos juegos restantes para asegurar la victoria.
Luego añadió: “Solo intenté mantener el foco y no pensar en lo que había pasado. Y concentrarme de verdad en cada punto que viene”.
Chwalinska: premio inesperado, cifras de una ruta casi perfecta y cómo piensa la final
A pesar de lo sólido que ha sido su tenis en París, Chwalinska todavía no se había cruzado en el cuadro con una rival del nivel de Andreeva. La final, por tanto, será el primer Top 10 al que se enfrenta en su carrera.
En términos de descanso, también puede haber una ventaja relativa para Andreeva. Chwalinska ya disputó nueve partidos en el torneo; el más reciente, ante Shnaider, fue particularmente exigente físicamente y le pasó factura por la intensidad del compromiso.
Con ese escenario, el peso de las expectativas recae con claridad en Andreeva. Existe la posibilidad de que regrese a finales grandes en el futuro —incluso más de una vez—, pero ahora mismo tiene una ocasión particularmente dorada para levantar un trofeo de Grand Slam. Y, según cómo se mire, podría no encontrar una ventana similar durante mucho tiempo.
Chwalinska, en cambio, juega con el beneficio de no tener la misma carga mental. En términos económicos, su carrera al llegar a este torneo registraba 864.030 dólares en premios. En París, en cambio, ya casi los duplicó: como finalista, ha acumulado 1,625 millones de dólares.
El 18 de mayo su objetivo era simple: encadenar algunas actuaciones sólidas para lograr el acceso al cuadro principal. Tras dieciocho días y nueve partidos, su nombre ya forma parte de la conversación pública y está a punto de hacer historia.
Un tenis variado, menos errores y un plan de partido “punto a punto”
En la pista, su campaña ha sido irregular en el sentido de que ha ofrecido golpes y soluciones distintas, pero al mismo tiempo espectacular y difícil de predecir. Al igual que Andreeva, solo cedió un set en todo el torneo, aunque en su caso esa cifra llega después de nueve encuentros, mientras que Andreeva lo hizo en seis.
Chwalinska también ha mostrado anticipación de élite, una buena cobertura de cancha y consistencia. En cuanto al apartado estadístico de errores no forzados, acumula 99 en sus seis partidos del cuadro principal, frente a los 153 de Andreeva.
En la semifinal contra Shnaider, su victoria fue especialmente prometedora: logró frenar el poder de la número 23 del mundo y conectó 32 winners por solo 17 errores no forzados.
De cara a la final, Chwalinska intenta mantenerse dentro de sí misma y aplica el enfoque clásico de ir “partido a partido”, aunque el suyo será el más grande de su carrera.
Tras eliminar a Shnaider, declaró con franqueza: “No sé qué está pasando. Estoy muy feliz de estar aquí. Solo intento concentrarme en cada partido, darlo todo. Y después del torneo habrá tiempo para procesarlo y respirar, respirar”.
También minimizó cualquier preocupación por su resistencia luego de tres semanas largas de tenis. “Voy a repetirlo —agregó—: voy a dormir, voy a tomar mi té. Voy a ver algo bueno, tal vez algo de tenis, porque soy una fanática del tenis”.
Cómo podrían influir los detalles: ritmo, globos y el primer cruce entre ambas
Será el primer enfrentamiento de su carrera entre Chwalinska y Andreeva. En la lectura táctica, como ha ocurrido contra el resto del cuadro, los globos y los “moon balls” de Chwalinska pueden desordenar el ritmo de Andreeva, obligarla a ajustar y provocar errores.
Si Chwalinska consigue colocarse con ventaja desde temprano y logra que el público se incline con fuerza hacia su lado, tendrá una opción real de dar el golpe y cerrar el torneo de forma legendaria.