Anthony Gordon brilla en el Barcelona tras un fichaje de 70 millones de euros
Anthony Gordon ha iniciado con fuerza su etapa en el Barcelona tras un traspaso de 70 millones de euros, con otros 10 millones previstos en variables. El extremo inglés, de 23 años, firmó hasta 2031 y ya suma cinco asistencias en siete partidos oficiales, una respuesta inmediata a la apuesta del club azulgrana por su perfil técnico.
El internacional inglés considera que su llegada a LaLiga también le ha permitido mostrar una dimensión de su juego que, a su juicio, no era suficientemente reconocida durante su carrera en Inglaterra. Antes de aterrizar en Cataluña, Gordon se desarrolló en equipos de ritmo elevado y ataques de transición, especialmente en el Newcastle, un contexto que potenciaba su velocidad, presión y agresividad.
“En Inglaterra sentía que se me valoraba por ser rápido y por presionar, pero no por la calidad y la inteligencia con las que juego”, explicó el atacante. “Los futbolistas con los que compartía campo sí parecían darse cuenta”.
Gordon fue todavía más directo al referirse a la percepción que existía sobre él en la Premier League. “No creo que nunca recibiera todo el reconocimiento en Inglaterra. Me veían como alguien muy veloz y agresivo; en España aprecian mucho más mi inteligencia y mi calidad”, afirmó.
Un cambio de estilo para exhibir más recursos
El cambio de Newcastle al Barcelona fue una decisión meditada para alejarse de esa etiqueta. En el conjunto inglés, la intensidad, las carreras y el juego vertical ocupaban un lugar central; en el sistema azulgrana, más orientado al dominio de la posesión, Gordon entiende que debe demostrar recursos diferentes.
“En el Barcelona, si no tienes habilidad o inteligencia, se nota enseguida”, señaló. “Newcastle era un equipo de un ritmo muy alto, donde correr y ser agresivo siempre quedaba expuesto. Ahora juego de una forma completamente distinta, en la que pueden verse mis otras cualidades”.
El extremo asumió la salida de su zona de confort como un paso necesario para elevar su estatus en el fútbol internacional. “Sentía que tenía más para ofrecer de lo que la gente pensaba y quería probarlo en el escenario más grande del mundo. Irme al extranjero era muy importante para mí”, resumió.
Su prometedor arranque no elimina la exigencia que acompaña a una operación de semejante dimensión. Gordon deberá sostener su rendimiento para consolidarse en un ataque del Barcelona con alta competencia por los puestos y justificar una inversión que puede alcanzar los 80 millones de euros. Con contrato hasta la próxima década, su reto pasa ahora por convertir sus buenas primeras sensaciones en títulos y confirmar en LaLiga que su comprensión del juego está al nivel de sus condiciones físicas.