Argentina se rehace y derrota a Egipto 3-2 en una remontada histórica
Argentina protagonizó una remontada de las más memorables en la historia de un torneo al imponerse a Egipto por 3-2 en los octavos de final. La selección sudamericana comenzó cuesta abajo y llegó a ir con desventaja de dos goles, tras los tantos de Yasser Ibrahim y Mostafa Zico.
Datos rápidos
- Argentina venció a Egipto 3-2 en los octavos de final.
- Egipto se puso 2-0 con goles de Yasser Ibrahim y Mostafa Zico.
- Argentina remontó sin disputar prórroga.
- Messi marcó el 2-2 en el 83’ tras el gol de Cristian Romero.
- Enzo Fernández anotó el tanto decisivo en el tiempo añadido.
- Messi llegó a ocho goles en el Mundial 2026.
El punto de inflexión llegó a pocos minutos del final. Cuando se cumplía el 78’, Argentina ya perdía por dos tantos y esa situación, en un Mundial, era la más tardía registrada para un equipo que estuviera en desventaja de dos o más goles y lograra remontar hasta ganar, sin necesidad de ir a la prórroga. Cristian Romero recortó antes del gran estallido y, con el partido en el filo, Messi emparejó el marcador en el 83’ para encender la reacción definitiva.
La remontada no se quedó en el empate. En el tiempo añadido, Enzo Fernández apareció para sellar el 3-2 y dejar a Egipto sin margen. El gol final convirtió la noche en una escapada histórica: un golpe emocional para el rival y una demostración de carácter para Argentina.
La noche de Messi y el golpe estadístico
La base de la remontada fue una actuación dominante de Lionel Messi, que volvió a escribir números que no se veían desde hacía décadas. Durante el encuentro, el capitán sostuvo el ritmo ofensivo, presionó con criterio y desarmó a la zaga egipcia con una combinación de capacidad goleadora y creación constante de ocasiones.
Además, el rendimiento de Messi tuvo un respaldo numérico contundente: se destacó que los últimos dos futbolistas en lograr, en un partido de Copa del Mundo, dos o más goles anotados, además de completar al menos cinco regates y generar cinco o más oportunidades de juego abierto, fueron Messi ante Egipto (en el Mundial 2026) y Diego Maradona frente a Bélgica (en 1986). Al igual que aquel precedente, Messi volvió a cargar a su equipo en el tramo decisivo de una eliminatoria.
Más allá del espectáculo, su influencia marcó el tempo del partido y empujó al rival hacia el colapso. Cuando Argentina encontró el pulso, Egipto no logró reordenarse del todo, y el final terminó siendo inevitable tras el 2-2 y la sentencia en el descuento.
Récords y confianza pese al penal fallado
La exhibición de Messi también tuvo un componente de resiliencia. Aunque falló un penal anterior contra el portero Mostafa Shobeir, supo mantener la calma y aparecer en el momento que realmente importaba. Su gol tardío no solo empujó a la remontada, sino que además elevó su cuenta a ocho tantos en el Mundial 2026.
Ese registro representa la mejor producción de un jugador en los primeros cinco partidos de una edición para llegar a cifras históricas dentro de un mismo torneo. La referencia va a Gerd Müller en 1970, quien firmó 10 goles a partir de ese arranque. El dato subraya la evolución de Messi como depredador del área: cuando la presión sube, su eficacia aparece.
Ahora, Argentina encara el cuarto de final con un impulso enorme. Con Messi en un nivel extraordinario y rompiendo marcas que parecían inalcanzables, el plantel se presenta como un rival especialmente peligroso. Los próximos rivales tendrán que diseñar defensas casi perfectas para frenar al capitán, porque Argentina mantiene su persecución implacable por otro gran título en Norteamérica.