Azulejos rompen racha: Juan Soto impulsa triunfo y corta el mal momento
TORONTO — En el beisbol, no todo se define por la urgencia: a veces basta con no renunciar a la primera oportunidad del juego. Los Azulejos cambiaron la historia el lunes ante los Mets y se fueron arriba gracias a un momento clave que tuvo a Juan Soto como protagonista, aunque el golpe de efecto terminó favoreciendo a su equipo.
Key takeaways
- Juan Soto falló en una pelota que botó (de esas que exigen reflejos) y George Springer aprovechó para correr toda la ruta.
- El triunfo 2-1 en el Rogers Centre cortó una racha negativa de seis derrotas consecutivas para Toronto.
- Trey Yesavage fue lo más determinante al registrar “cero” caminatas, con defensa respondiendo de gran forma.
- Bo Bichette defendió a Vladimir Guerrero Jr. pese a las dificultades ofensivas de la temporada.
- Luis Urías sumó doble y carrera, en un contexto donde Addison Barger continuará en la lista de lesionados por al menos “semanas”.
Yesavage y el valor del control
La victoria de los Azulejos se sostuvo en gran medida por la manera en que Trey Yesavage administró el juego. En sus cinco aperturas previas al lunes, sus números de boletos venían con caminatas de cinco, seis y siete en distintos tramos, y aun cuando tiene capacidad para borrar errores, ese patrón no es el camino para ganar con regularidad.
Lo más relevante del partido fue el “0” en la columna de pasaportes. Cuando el pitcher empieza a entender el peso de confiar en su defensa, el plan se vuelve más consistente. Sí, siempre existirá la posibilidad de que Yesavage llegue a cifras altas de ponches —incluso el lunes estuvo en un nivel importante—, pero los días donde el control manda son los que deben marcar la pauta.
John Schneider, manager de Toronto, resumió la idea con una frase directa: “la mentalidad lleva a la mecánica”. El mensaje fue que el cuerpo termina siguiendo lo que la mente le pide, y cuando ambas cosas quedan sincronizadas, el rendimiento mejora; lo central es la mentalidad y no tener miedo a decirse: “ok, vamos”.
Ese enfoque parece calzar perfecto con el estilo de Yesavage. Su forma de hablar sobre lo que busca en cada salida es clara y sin rodeos. “Prefiero salir y permitir jonrones solitarios que dar boletos”, explicó, y agregó que eso fue exactamente lo que ocurrió durante la noche: se concedieron batazos de vuelta completa en solitario, pero no se regaló base por bolas, y por eso se mostró satisfecho.
Yesavage cerró la jornada con una efectividad de 3.34. Si mantiene los boletos en un rango razonable, la cifra debería seguir bajando conforme su repertorio de ponches vuelva a dominar. Con aún cerca de medio año de calendario por delante, el zurdo tiene margen para regresar al debate del AL Novato del Año junto con su compañero Kazuma Okamoto.
Guerrero Jr. y el “proceso” que no emociona
Además del pitcheo, el triunfo también tuvo un componente ofensivo y de liderazgo. Vladimir Guerrero Jr. continúa siendo el tema obligado cada vez que se habla de Bo Bichette, y no es casualidad: su compañero sabe de memoria cómo se mueve Guerrero dentro del clubhouse, desde que ambos eran adolescentes.
En el retorno de Bichette a Toronto —su primera visita desde que firmó con los Mets en el receso—, se le preguntó por las dificultades que ha atravesado Guerrero esta campaña. Bichette no quiso entrar en el pesimismo: “Es la misma historia cada año”, dijo, refiriéndose a las dudas sobre por qué Vladdy no está bateando para .400, ni liderando en OPS y demás indicadores. También aclaró que sabe que no está haciendo lo que es capaz, pero que cada año termina encontrando algo que recuerda lo bueno que es. Para Bichette, el beisbol es duro y Guerrero es uno de los mejores del mundo.
La pregunta que queda es si Guerrero logra sostener el impulso que empieza a asomar. En el juego del lunes, se vio una señal positiva: conectó pelotas con mucha velocidad, con batazos medidos en 111.1 y 107.1 mph, además de un elevado que fue capturado en el jardín izquierdo. Ya en la parte alta del octavo, el bateador agregó un sencillo que se abrió paso por el lado derecho.
Hablar de “proceso” no suele entusiasmar a nadie, y tampoco debería ser lo único que se diga, pero lo ocurrido en el tramo reciente dejó claro que los swings fueron mejores de lo que se había visto durante la caída de seis partidos de los Azulejos.
Este Toronto tiene posibilidades de rascar victorias y mantenerse cerca del .500. Pero para volver por encima de ese nivel y aspirar a algo más serio, el liderazgo ofensivo de Guerrero es clave.
Urías aprovecha la ventana
El tercer punto importante del día giró alrededor de Luis Urías, un infielder veterano que, con doble y carrera, tuvo otra jornada sólida. Su paso por el club apenas ha sido un poco más de una semana, pero su rendimiento ha sido lo suficientemente confiable como para ganarse el siguiente tramo de oportunidades.
La razón práctica de la “ventana” está en la lesión de Addison Barger. Con la noticia del lunes de que Barger continuará en la lista de lesionados al menos “semanas” por un problema de espalda, el camino para Urías se ensancha. En este punto, su competencia por un espacio en el roster podría ser Davis Schneider, que volvió a Triple-A para seguir trabajando en su ofensiva.
El retorno de Jesús Sánchez, una vez que salga de su esguince de tobillo, también podría abrir un debate interno más adelante. Incluso el novato Sean Keys estaría dentro de esa misma conversación, pero Urías tiene una ventaja: puede jugar en más de una posición dentro del cuadro.
En resumen, Toronto no requiere que Urías sea espectacular; lo que necesita es que sea sólido y confiable. Y eso fue exactamente lo que entregó el lunes en el triunfo.