Beaumelle avisa a Renard: Túnez debe parar el derrumbe defensivo en el Mundial
Patrice Beaumelle, asistente de larga trayectoria de Hervé Renard, sostiene que el nuevo seleccionador de Túnez debe atender primero el problema más urgente del equipo en el Mundial: el derrumbe defensivo de los “Ácarthage Eagles”. El entrenador francés aterrizó en el cargo en medio de la campaña mundialista y ahora tendrá que intentar enderezar el rumbo antes de que el tiempo se agote.
Renard fue designado para dirigir a la selección tunecina en plena competencia, después de que la Federación decidiera separarse de Sabri Lamouchi tras la derrota 5-1 ante Suecia en el estreno del Grupo F. Ese golpe, que dejó al equipo muy tocado, abrió la puerta al cambio en el banquillo, con Renard incorporándose el martes para hacerse cargo del plantel.
Beaumelle, ex entrenador del conjunto marfileño y mano derecha de Renard en distintas etapas, confía en que el impacto sea inmediato. “Puede que… solo puede que… se logre un acto milagroso para la supervivencia”, expresó sobre las opciones del equipo de mantenerse con vida en el torneo.
En conversación, el asistente explicó cómo vivió el anuncio: “Cuando vi el nombramiento de Hervé después del primer partido de Túnez, mi reacción inicial fue de tristeza y decepción para Sabri. Es un amigo mío y a quien respeto mucho”. Añadió que, como entrenador, siempre duele ver a un colega y profesional despedido tras apenas un encuentro en una competición.
“Me entristece por Sabri, pero me alegra por Hervé por la oportunidad de participar en este Mundial”, insistió Beaumelle, dejando claro el contraste entre el final abrupto de una etapa y el comienzo de otra bajo presión inmediata.
La salida de Lamouchi quedó marcada por un dato histórico: es la primera ocasión en la que una selección cambia de entrenador de manera inmediata después de un solo partido en la fase de grupos de un Mundial. Renard, con 57 años, asumió el desafío el martes, pero lo hizo con poco margen para preparar al equipo.
De hecho, su nuevo proceso arranca con apenas tres días completos antes del duelo ante Japón, correspondiente al segundo compromiso del Grupo F, que se jugará el sábado. En ese escenario, Beaumelle remarcó el carácter arriesgado del movimiento: “No tiene nada que perder, aunque es una jugada peligrosa llegar al inicio del torneo como si fuera un arranque de emergencia”.
El asistente añadió que, si el entrenador logra revertir la tendencia, el crédito será para él, pero que en la etapa de su carrera ya no busca “reparar” reputaciones, sino crear una sorpresa. “Le gusta ese tipo de desafío, está acostumbrado a este tipo de situaciones. Entonces, ¿por qué no? ¿Por qué no justamente?”, completó.
Para Túnez, el reto puede ser el más exigente de su historia reciente. El equipo llega con la confianza por el suelo tras caer 5-0 en un amistoso previo del torneo ante Bélgica, y luego confirmó la fragilidad con la goleada sufrida ante Suecia. En ese contexto, la prioridad para Renard es detener el daño y reducir el número de goles encajados.
Beaumelle lo describió con claridad: “Primero va a querer cortar la hemorragia. Recibir 10 goles en los dos últimos partidos y once en los tres anteriores es algo que querrá terminar”. Sostuvo además que Renard trabaja con intensidad la parte mental del fútbol y que su función será inyectar coraje y confianza para frenar el derrumbe y permitir que el equipo conceda muchísimo menos.
“Esa es la idea central en la que se enfocará: cortar la hemorragia y, quizá, volver al equipo más sólido defensivamente para que puedan buscar el contragolpe y golpear hacia adelante. Eso fue lo que logró con Arabia Saudita, y también en el pasado con otras selecciones”, detalló.
Beaumelle conoce bien el perfil del seleccionador, ya que trabajaron juntos cuando Renard dirigía a Zambia. Allí, el dúo protagonizó lo que muchos consideran una de las campañas de outsider más sorprendentes de la historia al derrotar a Costa de Marfil en la final de la Copa Africana de Naciones de 2012.
Tiempo después, la dupla se reencontró en Costa de Marfil, donde ayudaron a poner fin a una serie de frustraciones en el torneo continental. Lo hicieron al eliminar a Ghana desde los penales en la final de 2015 disputada en Bata, cerrando una etapa marcada por la decepción.
En conjunto, también llevaron a Marruecos al Mundial de 2018, rompiendo un ayuno de 20 años sin clasificar al certamen. Beaumelle destacó que Renard ha construido su carrera con logros “históricos” y con la capacidad de rescatar situaciones que parecían perdidas, ganándose la imagen de un “bombero” del fútbol.
Este será el cuarto Mundial de Renard. Incluye su participación en el Mundial femenino de 2023 con Francia, además del trabajo con selecciones masculinas en torneos previos. También es reconocido por haber liderado la hazaña de Arabia Saudita en Qatar 2022, cuando el equipo dejó fuera a Argentina en lo que se considera una de las grandes sorpresas del campeonato.
Sin embargo, además de la fragilidad defensiva, Renard tendrá que lidiar con el ambiente interno. En el campamento tunecino se percibe malestar: el mediocampista Hannibal Mejbri criticó al equipo tras la derrota ante Suecia, y el lateral Yan Valery mostró una señal clara de desacuerdo con el entrenador después de ser sustituido en el duelo inaugural.
En una breve conferencia de prensa el martes, al llegar a México, Renard lanzó un mensaje directo en el que pidió mantener la cabeza en alto: “Les dije que tienen que mantener la cabeza arriba. Están aquí para representar a su país”.
Aun con el poco tiempo, Túnez conserva una ventana de oportunidad para intentar rescatar algo en su séptima participación mundialista. En los próximos ocho días, el equipo deberá afrontar dos pruebas de alto nivel: primero Japón y luego Países Bajos, ambos con capacidad de castigar cualquier desajuste.
Beaumelle confía en que la adversidad puede empujar a Renard a sacar lo mejor de su personalidad: “Es un hombre que prospera con los retos. Tiene carisma y le gusta ser el líder del grupo”. Para el asistente, el efecto mental puede ser determinante: “Esperen ver a una selección tunecina muy motivada y encendida”.
“Tienen partidos difíciles contra Japón y Países Bajos, pero esto es fútbol y todo puede pasar. No tiene tiempo para cambiarlo todo desde el punto de vista táctico o futbolístico, pero intentará generar un impacto muy fuerte a nivel psicológico”, agregó, convencido de que el cambio de energía puede compensar la falta de tiempo.
La reanudación de Túnez en el Grupo F será frente a Japón en Monterrey el sábado, y posteriormente se medirá con Países Bajos en Kansas City el jueves siguiente. Antes de ese arranque, el equipo ya carga con un historial duro: en sus seis participaciones anteriores nunca logró escapar de la fase de grupos. Además, solo ha ganado tres de sus 19 partidos disputados en el torneo, una estadística que aumenta la urgencia de reaccionar desde el primer minuto.