Bryan Reynolds aclara su racha y habla del verano ofensivo en Filadelfia
PHILADELFIA — Bryan Reynolds atraviesa un momento ofensivo tan dominante que, cuando le preguntaron por su racha, el jardinero necesitó que le aclararan a cuál se referían.
Reynolds y un verano que no se detiene
“¿De qué racha me hablas?”, soltó Reynolds con ironía.
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El propio Reynolds ha construido una racha de embasarse en 34 partidos en total y, además, tuvo un tramo de 17 juegos consecutivos con bateo oportuno durante junio. En el orden de bateo de los Piratas, ocupa el tercer puesto como uno de los mejores bateadores del circuito en este mes: registra un OPS de .947.
Su línea de 34 compromisos embasándose es la mayor seguidilla en una sola temporada para un jugador de Pittsburgh desde el registro de 35 juegos de Brian Giles en 2001. La racha de batazos terminó el 28 de junio, en el triunfo 9-4 ante los Rojos, aunque dos boletos permitieron que su cadena de embasarse continuara intacta.
Junio, clima favorable y ajustes en el plato
No es la primera vez que Reynolds rompe moldes en junio. El manager de los Piratas, Don Kelly, bromeó con que quizá deban alterar el calendario en el clubhouse para que junio se reparta en cada mes. En cinco de siete temporadas elegibles en Grandes Ligas, el zurdo del verano —o más bien, el bateador que está encendido en esa ventana— ha firmado un OPS por encima de .900 en el primer mes completo de verano.
El pelotero, de 31 años y oriundo de Baltimore, asoció su rendimiento a la llegada del clima más cálido y a la adaptación gradual que ocurre unos meses después del inicio de la campaña, cuando el bateador empieza a “ponerse al día” con los lanzadores.
“Solo hay que ‘descongelarse’”, comentó Reynolds, en tono de chiste.
Reynolds también está causando estragos desde ambos lados del plato. Es un derecho natural y aprendió a switch-entrenar —pasando el tiempo en la caja izquierda— alrededor de los 10 años, cuando trabajaba ese aspecto con su padre. Empezó a consolidar el switch-hitting de forma más constante durante su etapa de junior en la preparatoria, un proceso que le dio ventaja cuando llegó a Vanderbilt.
Aun así, su enfoque cambia por completo según la banda. Desde su lado natural, el espacio entre sus pies y la configuración del stance son más estrechos, y su movimiento incluye una patada alta de pierna. Cuando batea como zurdo, sus pies quedan separados 44.2 pulgadas, la mayor distancia para un bateador zurdo calificado desde 2023. En esa versión no utiliza patada de pierna, sino un paso corto. De forma continua, Reynolds sigue ajustando ambos bates.
“Es difícil conectar ambos lados al mismo tiempo. Entonces, cuando está funcionando así, se siente distinto”, explicó.
Paciencia que llega sin forzar y apoyo en el lineup
Parte del cambio también se refleja en su paciencia. Su porcentaje de boletos subió de 9.1% durante sus primeros siete años en MLB a 15.2% en lo que va de temporada, ubicándose en el percentil 95, según los datos de Baseball Savant.
Reynolds aseguró que no vive pensando en caminar. Para él, los boletos “suceden por accidente” cuando está viendo bien el lanzamiento.
En el pasado, el jardinero era prácticamente un ancla fija del orden de Pittsburgh, lo que añadía presión por producir. Tras varias decisiones en el receso y la llegada a MLB del prospecto debutante Konnor Griffin, ahora el equipo cuenta con más bateadores alrededor de Reynolds. Ese respaldo ha ayudado a que la novena pase de ser el peor ataque del circuito por OPS a ser el segundo mejor al menos hasta el 29 de junio.
Uno de los fichajes que ha facilitado el trabajo de Reynolds es el segunda base Brandon Lowe. Lowe lidera a Pittsburgh con 20 jonrones y batea justo antes que Reynolds cada jornada. En este punto, Lowe considera que ya se puede “poner todas las fichas” en que Reynolds llegará a base cada vez que le toque.
Lowe conocía a Reynolds desde antes de su llegada desde Tampa Bay, tanto por entrenamientos de pretemporada que compartieron en Tennessee durante el receso como por enfrentamientos directos a lo largo de los años. El segunda base interpreta el momento de Reynolds como un enfoque “maduro”. En medio de una racha —o varias— del nivel que está mostrando, Lowe dijo que los jugadores entienden lo que ocurre, aunque con frecuencia evitan números para mantenerse en el instante. La producción del estelar, en esencia, es producción del equipo.
“Honestamente, es bastante tranquilizador. Si estoy en base, es como ‘ok, listo para que pase lo que tenga que pasar’. Él va a llegar de una u otra forma. Es divertido verlo regresar y recordarle a la gente que sigue siendo Bryan Reynolds”, añadió Lowe.
La votación del Juego de Estrellas y el próximo objetivo
A pesar de que Reynolds mantiene un OPS de .874 en el año, no figuró ni siquiera entre los 20 mejores jardineros en la votación del público para el Juego de Estrellas. El bateador ya ha asistido al clásico en dos ocasiones previas: 2021 y 2024. Tras otro junio de alta calidad, su tercera invitación podría estar cerca.
“Eso no es nada nuevo”, respondió Reynolds sobre su poca popularidad. “Cada vez que he ido, ha sido por la votación de los jugadores de todos modos. Es solo una competencia de popularidad. Definitivamente me lo merezco en este punto. Sería genial”, concluyó.